El Teatro Consistorial acoge este jueves el casting de ‘Revelora’, nueva propuesta escénica
Teatro Consistorial De Gáldar
El Teatro Consistorial de Gáldar acoge este jueves 18 de septiembre de 2025 a las 18.00 horas un casting para seleccionar a los artistas que darán vida a los personajes del Proyecto ‘Revelora’, propuesta escénica que fusiona el teatro, la danza y las artes visuales producido por Clapso Producciones por encargo del Ayuntamiento de Gáldar. La obra se estrenará el viernes 17 de octubre en el Teatro Consistorial en el marco del Festival Agáldar, Cultura y Tradición.

Inspirada en una carta que envía Celso Martín de Guzmán a Pepe Dámaso en el año 1970, esta pieza ofrece al espectador una experiencia inmersiva que transita entre lo sensorial y lo simbólico, entre lo íntimo y lo colectivo, convirtiéndose en una seña de identidad cultural, defendiendo el patrimonio y la cultura ancestral.

Con más de 45 inscritos ya en esta convocatoria, este proyecto pretende ser una reflexión acerca de la identidad canaria y cuyo objetivo es poder mantenerlo como espectáculo permanente con el fin de divulgar a través de las artes, la herencia cultural canaria.

Este espectáculo dirigido por Israel Reyes tendrá su estreno el 17 de octubre en el Teatro Consistorial de Gáldar, y los ensayos tendrán lugar desde el 22 de septiembre hasta la fecha del estreno.

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Fernando González Cruz: el campeón que peleó en secreto contra el analfabetismo y sus propios demonios

El deportista y empresario teldense repasa en ‘La Alameda’ una intensa trayectoria vital marcada por la superación rural, el éxito profesional oculto y su victoria definitiva sobre el alcoholismo. Hay vidas que se escriben a base de golpes, pero la de Fernando González Cruz (La Gavia, 1969) es, ante todo, una historia de esquivas magistrales a los destinos más oscuros. El conocido deportista y empresario de Telde ha abierto las puertas de su memoria en una profunda entrevista concedida a Sonia Vega en el programa La Alameda, de TELDEACTUALIDAD RADIO PÓDCAST. En ella, despojado de los guantes y de las etiquetas de éxito, ha desgranado los pasajes de una biografía que roza lo cinematográfico y que hoy se recoge en el libro Una vida al límite. • La «universidad» de la escasez Criado en el entorno rural de La Gavia en el seno de una familia humilde de diez hermanos, González Cruz no recuerda su infancia con amargura, sino como su mayor escuela «Fue la base principal, la mayor universidad que he podido conocer», relata con orgullo. En un mundo sin comodidades, la falta de recursos agudizó su instinto de supervivencia, su capacidad de observación y una resistencia inquebrantable ante el miedo. Ese instinto fue el que le salvó durante el servicio militar. Fernando llegó al cuartel siendo completamente analfabeto; no sabía rellenar una ficha ni escribir sus iniciales. Por azar, fue catalogado como electricista y, ante una mesa llena de herramientas e hilos eléctricos que jamás había visto, su agudeza visual le permitió montar el circuito con éxito. Fue en esa misma etapa donde, gracias a un compañero y a las ondas de Radio ECCA, aprendió finalmente a leer y escribir. • El cuadrilátero y los negocios: una doble vida Aunque se inició en el judo y el jiu-jitsu a los 14 años, su verdadero camino estaba en el golpeo. «El puño me salía solo», confiesa. Bajo la tutela del mítico entrenador Rafael ‘Feluco’ Marrero en el gimnasio de Tres Palmas, se moldeó no solo al boxeador, sino al hombre disciplinado. Sin embargo, su carrera deportiva transcurrió bajo un estricto manto de secretismo. Paralelamente a las lonas, Fernando construyó una sólida faceta empresarial. Temeroso de que los prejuicios de la época hacia los deportes de contacto dañaran su imagen en los despachos, ocultaba sus peleas. Acudía a importantes reuniones de negocios o a casa de sus padres con las cejas abiertas o los ojos morados, inventando caídas y excusas cotidianas para no revelar que venía de combatir en la otra punta del país. Una doble vida extenuante que afrontaba, además, en absoluta soledad. Sin federaciones que le arroparan ni esquinas estables, viajaba solo. «Me lo comía, me lo bebía y me lo masticaba solo», recuerda sobre las horas previas en los hoteles, conviviendo con un miedo que nunca le ha avergonzado admitir. • El asalto más difícil: la lona del alcohol El éxito deportivo y empresarial exigió un peaje personal altísimo: renunciar a formar un hogar, a una esposa y a unos hijos. El desgaste físico y la presión acumulada estallaron con el fallecimiento de uno de sus hermanos. Aquel mazazo emocional sumió a Fernando en una profunda depresión y ansiedad que derivó en una severa adicción al alcohol. «Todo repercutía y me llevó al canal de la bebida», admite con crudeza. Pero al igual que en el ring, cuando parecía que el árbitro iba a cantar el KO definitivo, González Cruz tiró de casta: «Un día dije: ‘Aquí y ahora acabo con esto’. Y así lo hice». Cortó con la adicción de raíz, recuperando el control de su vida. • El legado de la humildad En el año 2023, el Ayuntamiento de Telde le otorgó la Medalla al Mérito Deportivo, un galardón que recibió con incredulidad y que hoy ve como un abrazo de justicia poética: «Es como decirle a aquel niño analfabeto: ‘Hoy tienes tu reconocimiento’». A sus 57 años, tras bajarse de la vorágine de los negocios y los cuadriláteros, la meta actual de Fernando González es sencilla: «Vivir». Alejado de la opulencia, dedica sus días a entrenar y a asesorar a jóvenes, mayores y colectivos vulnerables, transmitiendo los valores de la humildad y la superación. Su historia completa, la de un hombre que libró sus batallas más sangrientas lejos de los focos, se puede leer en las páginas de su biografía, disponible en las librerías locales.