Comunicado del PSOE de Guía
Psoe Guia

Hoy queremos compartir una reflexión sobre cómo algunas personas pervierten las quejas vecinales por razones políticas y necesidad de protagonismo.

Hemos asistido a una denuncia por parte de una vecina de Becerril y varios políticos sobre un supuesto agravio con respecto a otros barrios porque no se ha hecho ninguna inauguración de un árbol de Navidad artesanal hecho por mujeres del mismo barrio.

Antes que nada, queremos felicitar a todas esas mujeres por el espectacular trabajo realizado y lamentamos  profundamente que se vea manchado de esta polémica fabricada artificialmente. Se les debería caer la cara de vergüenza a los que han manchado algo tan bonito por intereses tan mezquinos.

El Ayuntamiento de Guía, este año, el año pasado, el año anterior y hace 10 años, al igual que el resto de Ayuntamientos, son los organizadores de las fiestas patronales y de las fiestas generales como pueden ser la Navidad o carnavales, y se hacen en el casco que es común para todos los vecinos. Las fiestas de los barrios la organizan las comisiones de fiestas o las AAVV y el Ayuntamiento colabora, siempre de forma proporcional. Las asociaciones piden una reunión o directamente solicitan los servicios de los que quieren que se haga cargo el Ayuntamiento y se intenta llegar a un acuerdo.

Hay muchas en nuestro municipio y la relación con la mayoría de las asociaciones es fluida y justa, pero hay algunas que tienen otros intereses, normalmente políticos, y aquí tenemos un ejemplo esclarecedor.

En el caso concreto de la inauguración del árbol de ganchillo de La Atalaya, que han utilizado como ejemplo de agravio, está organizada por la Comisión de Fiestas con la colaboración del Ayuntamiento, todo a través de los cauces normales de comunicación que no han existido en el caso de Becerril. 

El árbol es novedad este año y, por tanto, desconocido para el Ayuntamiento y nadie se ha puesto en contacto a través de ninguna vía para coordinar una reunión en la que preparar un acto ni ha habido ninguna solicitud informal o formal. Y ahora intentan vender un relato de abandono al barrio que, en absoluto, se corresponde con la realidad. En verano, hubo una solicitud de colaboración para las fiestas de San Pablo, por las que el Ayuntamiento recibió un agradecimiento por parte de la Asociación de Vecinos.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.