Mili En España Si O No (1)
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¿Debe España recuperar la ‘mili’? El debate sobre un servicio nacional

El aumento de la inestabilidad global y el rearme en Europa reabren el debate sobre la creación de un servicio ciudadano moderno, igualitario y adaptado a las amenazas del siglo XXI.

La fragilidad de la estabilidad internacional ha dejado de ser una teoría para convertirse en una realidad palpable. La invasión de Ucrania, el conflicto en Oriente Próximo y las tensiones en el Indopacífico han configurado un escenario de incertidumbre que obliga a Europa a replantearse su seguridad.

En este contexto, varios Estados miembros de la Unión Europea han comenzado a recuperar el servicio militar obligatorio. España, que puso fin a la «mili» en el año 2001, se enfrenta ahora a una pregunta ineludible: ¿Es el momento de implementar un nuevo modelo de compromiso ciudadano con la defensa y la sociedad?

Un complemento al modelo profesional

Desde la profesionalización de las Fuerzas Armadas, España cuenta con un ejército altamente cualificado y vocacional. Su eficacia en misiones internacionales y en la gestión de crisis humanitarias bajo el mando de la OTAN y la ONU es incuestionable.

Sin embargo, la propuesta que emerge no busca sustituir a los profesionales, sino crear un sistema complementario. No se trata de volver al modelo del siglo XX, sino de diseñar un «servicio cívico nacional» breve, práctico y, por primera vez en la historia del país, plenamente igualitario para hombres y mujeres.

Más allá de las armas: formación integral

El nuevo servicio nacional se perfila como una herramienta de preparación civil ante emergencias. España, un país vulnerable a incendios forestales y fenómenos meteorológicos extremos, podría beneficiarse de una ciudadanía formada en protección civil y primeros auxilios.

Además del adiestramiento básico, este modelo incluiría formación en áreas críticas como la ciberseguridad, la gestión de catástrofes y la educación en valores constitucionales. El objetivo es fortalecer el compromiso cívico y la cohesión social en un momento de alta polarización.

Impacto social y desafíos logísticos

La posible implementación de este servicio conlleva beneficios tangibles, pero también riesgos que deben ser evaluados con rigor técnico y político.

Ventajas potenciales Desafíos y riesgos
Mayor capacidad de respuesta ante emergencias nacionales. Elevado coste económico e impacto en las cuentas públicas.
Fomento de la solidaridad y el sentido del deber común. Posible rechazo social si se percibe como una imposición.
Adquisición de competencias útiles para el mercado laboral. Interrupción de trayectorias académicas y profesionales.
Refuerzo de la reserva estratégica ante crisis extremas. Complejidad logística para su implementación inmediata.

Hacia un consenso necesario

Cualquier avance hacia un servicio nacional moderno requeriría un amplio acuerdo político y social. No se trata de militarizar a la juventud, sino de dotarla de herramientas para afrontar un mundo incierto. La experiencia de quienes sirvieron en el pasado sugiere que, más allá de la instrucción, estos periodos pueden ser campos de crecimiento personal y valores humanistas.

El debate no es solo una cuestión de defensa, sino una reflexión sobre qué tipo de ciudadanos queremos formar. En una era de cambios estructurales, la anticipación y la serenidad democrática serán claves para decidir si España debe dar este paso hacia un nuevo compromiso colectivo.

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Julio Marino
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