A veces, las grandes transformaciones de un paisaje nacen de una charla pausada, de esas que ocurren en la intimidad de un salón donde la cultura y la identidad se dan la mano. Fue en uno de esos encuentros donde Don Ángel Ruiz Quesada, experto en arte y referente de nuestra sensibilidad patrimonial, esbozó una idea que, más que un proyecto urbanístico, parece un destino inevitable: coronar la cima de la Montaña de Ajódar (o Pico de la Atalaya) con una majestuosa Cruz de Santiago.
Esta propuesta no es solo un hito estético; es un acto de justicia histórica y un abrazo simbólico entre el Noroeste de Gran Canaria y Galicia, unidos por el hilo invisible, pero inquebrantable, del Camino de Santiago.
El arte como solución: Del «ruido visual» a la armonía
La cima que une a los municipios hermanos de Gáldar y Guía sufre hoy el impacto de una modernidad mal gestionada. Una maraña de antenas y repetidores desdibuja la silueta de una montaña sagrada para nuestros antepasados. La propuesta de Ruiz Quesada es tan audaz como inteligente: aprovechar estas estructuras para integrar una gran Cruz de Santiago de 38 metros de altura, equiparable en presencia y magnetismo al Cristo Redentor de Río de Janeiro.
No se trata solo de construir; se trata de remediar. El proyecto contempla que la propia estructura de la cruz sirva para ocultar los actuales repetidores que «afean» el lugar, transformando un punto de contaminación visual en un hito de belleza y espiritualidad. Con una luminaria que la haga brillar en la noche, la cruz se convertiría en un destello de Galicia en el cielo de Canarias.
Horizonte 2027: Una meta para el próximo Año Santo Jacobeo
La relevancia de esta propuesta cobra una urgencia especial al mirar el calendario. La mirada está puesta en el 2027, el próximo Año Santo Jacobeo. La instalación de este monumento —acompañado de una plazoleta-mirador en su base— dotaría a la comarca de un símbolo de acogida sin precedentes para tan señalada fecha.
Además, la visión de Ruiz Quesada se extiende hacia la tierra que pisamos: sugiere el diseño de un camino peatonal que recupere la ruta tradicional entre Gáldar y Guía para los peregrinos. Sería el complemento perfecto para quienes buscan en la ruta jacobea insular no solo un reto físico, sino una experiencia de trascendencia visual y espiritual.
La mirada del emigrante: Un puente sobre el Atlántico
Para quienes llevan la sangre gallega en las venas y el corazón en las Islas, ver la Cruz de Santiago recortada contra el cielo de Ajódar tiene un significado profundo. Es el emblema de una identidad compartida; es sentir que el símbolo de Santiago custodia también este horizonte del Atlántico.
«Como gallego, me sentiría orgulloso de ver esa cruz que me representa en lo más alto de la montaña. Es un símbolo de unión que Gáldar y Guía merecen», es el sentir de quienes ven en esta idea una forma de hermanar dos tierras.
Un llamamiento a la viabilidad
Un proyecto de esta envergadura requiere, por supuesto, de voluntad institucional y rigor técnico. Se hace un llamamiento a las autoridades competentes para que inicien los estudios de viabilidad y de impacto ambiental. La tecnología actual permite que una estructura de este tipo sea respetuosa con el entorno, integrándose en el relieve de la montaña sin agredir su ecosistema.
La idea está sobre la mesa. Es una propuesta nacida del amor a la tierra y del respeto a la tradición. Convertir la Montaña de Gáldar en un símbolo de luz para el Año Santo 2027 no es solo un sueño; es una oportunidad de oro para que el Noroeste de Gran Canaria se posicione como un referente universal de la cultura jacobea.
