Golondrina
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Operación Golondrina: La herida abierta que Canarias no olvida

Hace unos días, el 28 de febrero, se cumplieron 57 años de la famosa «Operación Golondrina». Si no te suena el nombre, fue el dispositivo con el que España terminó de recoger sus bártulos en el Sáhara Español. Fue el punto final a casi un siglo de presencia allí, pero más allá del dato frío del calendario, esto sigue siendo una herida abierta en nuestra memoria y, sobre todo, en nuestra conciencia política.

La verdad es que aquello fue un proceso atropellado. Entre la presión internacional y la Marcha Verde que organizó Hasán II en el 75 —justo cuando España lidiaba con la agonía de Franco—, la situación se volvió insostenible. Mientras miles de civiles marroquíes cruzaban la frontera en una jugada maestra de Rabat, España firmaba los Acuerdos de Madrid. Hay que decirlo claro: fue una cesión vergonzosa y humillante donde le entregamos la administración del territorio a Marruecos y Mauritania.

Aunque la salida real tardó unos meses más, ese 28 de febrero se arrió la bandera en El Aaiún y nuestras tropas se retiraron del todo. La Operación Golondrina nos dejó imágenes de barcos zarpando, bases desmanteladas y familias enteras volviendo a la península o a Canarias. ¿Y el pueblo saharaui? Abandonado a su suerte, así de crudo.

Una renuncia que aún pagamos

Si lo miramos hoy, cuesta no verlo como una rendición política por pura debilidad. España tenía la responsabilidad legal de hacer un referéndum de autodeterminación, pero el miedo a una guerra y la fragilidad del régimen pesaron más que el Derecho Internacional.

Las consecuencias las vemos hoy: el conflicto sigue ahí, con generaciones de saharauis malviviendo en campamentos en Tinduf y un muro que divide la tierra. Medio siglo después, esa decisión sigue marcando nuestra política exterior y la estabilidad de toda la zona.

El golpe directo al corazón de Canarias

Para nosotros en Canarias, esto no fue algo que pasó «allá lejos». Por cercanía y por los lazos que tejimos durante décadas, la retirada fue un mazazo económico y social que todavía nos duele, especialmente en el sector pesquero.

Durante años, el banco canario-sahariano fue nuestra despensa. Barcos de Las Palmas, Arrecife o Santa Cruz faenaban en esas aguas riquísimas, creando miles de empleos en astilleros, conserveras y comercios. No eran solo números; era una forma de vida, una cultura del mar que pasaba de padres a hijos. Para un marinero canario, el mar del Sáhara era su casa.

Pero tras esa salida humillante, el acceso se cortó. De la noche a la mañana, los pescadores se quedaron en un limbo legal. Muchos tuvieron que desguazar sus barcos porque ya no era rentable pagar las tasas que imponía Marruecos. Barrios enteros en Gran Canaria o Fuerteventura vieron cómo el desempleo y la precariedad se instalaban donde antes había prosperidad.

¿Estamos repitiendo la historia?

Hoy, la pesca ya no es un derecho, es una «concesión» que depende de los despachos de Bruselas y Rabat, mientras Madrid suele mirar para otro lado. Y aquí viene la gran pregunta: ¿Estuvo España a la altura? Muchos creemos que no.

Y ojo, que esto puede volver a pasar. Estamos viendo cómo empresas estatales marroquíes entran en nuestro territorio y cómo construyen puertos gigantes frente a nuestras costas para quitarnos el sitio como «Hub» del Atlántico Medio.

¿Vamos a seguir permitiendo que Canarias sea el «pariente pobre» que paga los platos rotos de la miopía de nuestros políticos? El único que ha sacado pecho con este tema es Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria. ¿Lo vamos a dejar solo en esta lucha?


Como bien dice el autor, la historia nos enseña que estas decisiones no son «abstracciones diplomáticas». Son empleos perdidos y hogares vacíos.

Y para cerrar, como decimos por aquí: este asunto me huele ya a trapo quemado. He estado encima del tema hasta cogerle la vuelta, porque «el jodido moro» ya me tiene caliente, compadre. Así que, o picamos al toque o que arranque la caña, porque… ¡casos se han dado!

¡Qué cosas!

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El Pleno del Ayuntamiento de Gáldar aprobó en la sesión correspondiente al mes de abril, celebrada en la tarde de este jueves, liberar 3,5 millones de euros del superávit de 2024 para la financiación de cuatro importantes obras: el aparcamiento y espacios libres en la cancha del antiguo IES Saulo Torón, el nuevo acceso rodado al barrio de La Montaña desde el Paseo de Los Guanartemes, la remodelación del campo de fútbol 7 Antonio Castillo y el espacio cultural polivalente del parque urbano de la calle Delgado. Valeria Guerra, concejala de Hacienda, explicó que el Real Decreto Ley 15/2025 «permite a las entidades locales destinar el superávit del año 2024 a inversiones financieramente sostenibles durante los años 2025, 2026 y 2027, que deben estar finalizadas antes del 31 de diciembre de 2027», indicó. «Esta regla garantiza que la entidad local no comprometa su estabilidad financiera y no nos va a afectar al techo de gasto», detalló. Así, el Pleno aprobó, por un lado, otorgar la cobertura jurídica a dichas inversiones, que cumplen todos los requisitos y, por otro, habilitar el crédito presupuestario para ejecutarlo. Teodoro Sosa, alcalde del municipio, detalló sobre las obras que «el proyecto del aparcamiento en el antiguo IES Saulo Torón, que cuesta 3,5 millones de euros, hemos conseguido 2,5 millones del Cabildo de Gran Canaria y el Ayuntamiento va a poner un millón de euros». «La nueva rotonda frente a la Estación de Guaguas para una subida directa al barrio de La Montaña son 845.000 euros que va a poner el Ayuntamiento en su totalidad. Y ocurre lo mismo con el campo de fútbol 7 Antonio Castillo en Barrial, casi medio millón de euros que también va a financiar el Ayuntamiento», continuó. Mientras, «al parque urbano le hemos dado un gran impulso y queremos ya terminarlo definitivamente, la obra supone 2’9 millones de euros, hemos conseguido 1,7 millones de euros del Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento pondrá 1,2 millones de euros», explicó el alcalde. «En definitiva», expresa, «estamos aprobando obras de 7,7 millones de euros, de las que 3,5 millones estamos aprobando hoy porque en el 2025 ahorramos 7 millones de euros en el Ayuntamiento. Y esto lo hacemos gracias a una buena gestión». «Todo esto es presupuesto del año 2026 que nos ahorramos y eso nos permite incrementar nuestro techo de gasto», añadió. «Se reconoce un esfuerzo económico del Ayuntamiento. No podríamos traer la aprobación de obras financieramente sostenibles si en el año 2024 hubiéramos cerrado con pérdidas», concluyó.