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El colapso del CECOES 112 y el SUC en Canarias: la falta de personal expone a las islas a una catástrofe ante una inminente emergencia
  • El caos administrativo agrava la crisis: El Gobierno de Canarias incumple sistemáticamente los plazos de segregación del CECOES hacia Gesplan, mientras un informe presupuestario desfavorable frena el proceso.
  • Contrataciones no efectivas: La incorporación de gestores a través de Gesplan no soluciona la falta de personal en las salas operativas porque podrían incurrir en una de cesión ilegal de trabajadores.

Las organizaciones y representantes del personal de emergencias alertan públicamente a la ciudadanía canaria sobre la situación de extrema vulnerabilidad en la que se encuentra el Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES 112) y el Servicio de Urgencias Canario (SUC). Actualmente, los servicios de respuesta no están dimensionados para asumir un día de actividad fuerte, lo que imposibilita garantizar la seguridad de la población ante una gran catástrofe como la erupción del Teide.

A la preocupante falta estructural de personal se suma un absoluto caos de gestión política. En agosto de 2025, el Gobierno de Canarias anunció a bombo y platillo la separación de la división CECOES de la empresa pública Gestión de Servicios para la Salud y Seguridad en Canarias (GSC) para traspasarla a Gesplan.

Desde entonces, el calendario de promesas ha sido un goteo constante de fechas incumplidas: se aseguró que se realizaría en enero de 2026, luego se pospuso a marzo, posteriormente a junio, ahora se habla de septiembre de 2026, y la realidad es que el proceso sigue paralizado. Esta parálisis responde, presuntamente, a la existencia de un informe desfavorable de la Dirección General de Planificación y Presupuesto que cuestiona la viabilidad de la operación.

Para agravar el escenario, la contratación por parte de Gesplan de varios gestores ha generado un problema operativo y laboral mayúsculo. Este personal, del cual ya ha dimitido una parte significativa debido a la incertidumbre, no realiza funciones que supongan un dimensionamiento efectivo ni para el CECOES ni para el SUC. De integrarse de forma directa en las tareas habituales de las salas, la administración podría incurrir en una ilegalidad manifiesta por cesión ilegal de trabajadores.

¿Quién está orquestando y permitiendo este despropósito? En lugar de fortalecer y hacer crecer las estructuras propias de GSC, potenciando directamente al CECOES y al SUC, el Gobierno canario prefiere engordar artificialmente a otra empresa pública. Este crecimiento de Gesplan es completamente inútil para cubrir las necesidades diarias del ciudadano que llama al 112 en una situación crítica.

La historia amenaza con repetirse de forma agravada. Durante la erupción del volcán Tajogaite en La Palma, la deficiente gestión del CECOES y del SUC provocó un aislamiento institucional inaceptable, siendo los únicos servicios de emergencias que no se integraron físicamente en el Puesto de Mando Avanzado (PMA). Hoy, con los avisos geológicos latentes en el Teide, la gestión autonómica mantiene las plantillas de coordinadores, técnicos y gestores sectoriales bajo mínimos, en una situación igual o peor que en el año 2020.

Los profesionales lanzan una pregunta directa a los responsables de la Consejería de Sanidad y la Consejería de Política Territorial y Emergencias: ¿Cuándo van a dimensionar de forma real el CECOES y el SUC? ¿Esperarán a que colapsen los profesionales por el estrés, o a que colapse el servicio completo en mitad de un gran incendio forestal, una DANA o una erupción volcánica (el Teide, ¿por ejemplo)?

La empresa pública que lleva gestionando las emergencias de sanidad, protección civil y seguridad durante más de 30 años (GSC, S.A.), no puede permitir esta situación y los políticos deben potenciar esta empresa y sus servicios vitales para toda la ciudadanía en Canarias. Hace falta personal técnico en informática, en redes, en comunicación, hace falta personal administrativo y técnicos administrativos para sustentar la empresa, hacen falta médicos y enfermeros en los recursos aéreos, en las salas operativas, hacen falta gestores de recursos, gestores operativos, técnicos de atención a mujer víctimas de violencia de género, hacen falta coordinadores multisectoriales, ¿qué hace la gerencia de GSC para solucionar esto? ¿qué hace la consejera de Sanidad y el consejero de Política Territorial para solucionar esto? Nada, poniendo en riesgo a profesionales y ciudadanos.

Sanidad está más preocupada en publicitar que los Gestores del SUC movilizaron más de 316.000 recursos en 2025 que en dimensionar la plantilla agotada hace años. La Dirección General de Emergencias está más preocupada en la Agencia Canaria de Emergencias que en dimensionar el CECOES 112 como llevan prometiendo hace años, igual que Sanidad.

Se exige la paralización de estos experimentos administrativos y la convocatoria urgente de mesas de negociación para ampliar de forma estructural y legal las plantillas de GSC.

Pedimos al presidente del Gobierno de Canarias D. Fernando Clavijo que intervenga de manera efectiva y ponga solución.

El 112 no es un tablero de ajedrez político ni empresarial; es el corazón de la seguridad de todos los canarios.

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La Fiscalía Entre El Fuego Político Y La Ley
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La Fiscalía entre el fuego político y la ley “cuando el Estado deja de disimular”

La vergonzosa petición de absolución a “Begoña Gómez” por parte de la Fiscalía —rematada con el ya célebre, “sin delito no hay autor”, — ha desatado una tormenta que va mucho más allá del caso concreto. Esa frase, impecable en términos penales, se ha convertido en un símbolo de algo que preocupa a muchos ciudadanos; la sensación de que el Ministerio Fiscal ya no actúa como órgano del Estado, sino como mero “instrumento del poder político sanchista”. Porque una cosa es aplicar la Ley, y otra muy distinta es convertir a ésta en un parapeto político. Y cuando la Fiscalía parece escribir titulares para blindar al Gobierno, la sospecha deja de ser sospecha, por el contrario, se convierte en “alarma democrática”, y desde ya le digo a la “fiscal sanchista” que lo tienen crudo, pues en la lista tiene por de momento (hoy 11 de julio) a 126 imputados pertenecientes todos a “la casa de Ferraz”. ¿Se atreverá a actuar igual que lo está haciendo con Begoña Gómez, ejerciendo del mejor abogado defensor y encima pagado por todos los españoles? El otro titular lo confirma: “La Fiscalía acusa a Peinado de inventarse una confabulación para impedir la salida de España de Begoña Gómez.” ¿Inventarse? ¿Confabulación? ¿Desde cuándo la Fiscalía utiliza el lenguaje de un tertuliano para desacreditar a un juez instructor? ¿Desde cuándo el Ministerio Público abandona la sobriedad institucional para entrar en el terreno de la descalificación personal? Aquí es donde lo jurídico y lo político se cruzan peligrosamente y que parece a todas luces de que, a Pedro Sánchez, esto es algo que se la trae al pairo. “El marco legal; lo que la Constitución exige y lo que la práctica niega” El artículo 124 de la Constitución Española establece que el Ministerio Fiscal debe actuar conforme a los principios de “legalidad e imparcialidad”, promoviendo la acción de la justicia en defensa del interés público. Pero también establece que el “Fiscal general del Estado” será nombrado por el Gobierno. Y es precisamente en este artículo constitucional, donde Pedro Sánchez, ha encontrado “un filón de oro”, para explotar e imponer sus criterios, aunque a todas luces, esa dependencia jerárquica, unida a la estructura piramidal del Ministerio Fiscal, genere una tensión evidente entre la teoría constitucional y la práctica política. La frase “sin delito no hay autor” es jurídicamente correcta. Pero su utilización como mensaje político en un caso de enorme sensibilidad revela, una “alineación institucional”, que debería preocupar a cualquier demócrata. Más aún cuando la Fiscalía no se limita a exponer su posición jurídica, sino que acusa, nada menos que al juez instructor de “inventarse una confabulación”; un lenguaje impropio de un órgano que debe representar la neutralidad del Estado. “La Abogacía del Estado”, por su parte, debería defender los intereses del Estado, no los del Ejecutivo. Sin embargo, en los casos que afectan al Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, su actuación parece cada vez más sincronizada con la del Ministerio Fiscal. (¿De quién depende la fiscalía?), y esa sincronización erosiona la separación entre Estado y Gobierno, una separación que es esencial para la salud democrática, pero que el mentado Pedro Sánchez, alumno aventajado de Zapatero y admirador del chavismo más puros y rancio, no quiere o no se ha enterado que, para una España europea y democrática, no cuela, ni con vaselina. “La deriva institucional: cuando el poder deja de disimular” Lo que inquieta no es solo este caso. “Es la trayectoria” en sí misma. Los nombres que se acumulan en la percepción pública —Pumpido, Tezanos, Lola, Ortíz, Peramato, etc, etc, — no son anécdotas aisladas, sino señales de una “degeneración institucional”, en toda regla, que tristemente avanza dio a día y sin pausa. La democracia no se rompe de golpe. Se desgasta. Se contamina. Se llena de gestos que, sumados, revelan una tendencia; la subordinación del Estado al Gobierno. Cuando la Fiscalía, como la actual, actúa como defensa jurídica del Ejecutivo, cuando la Abogacía del Estado actúa como el brazo técnico del sanchismo, cuando los titulares parecen redactados para proteger al poder, el sistema entero se inclina y termina derrumbándose como la torre de Babel. Y lo más peligroso es que el gobierno social comunista actual ya ni siquiera disimula. “La mar risada del Estado” Los marinos, viejos lobos de mar, como este maúro de Telde que suscribe, lo sabemos bien: “la mar risada es traicionera”. Parece calma, parece dócil, parece segura. Pero debajo se mueve una fuerza silenciosa que puede tumbar al barco más sólido. Y este buque que es el gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ya solo lo sustenta, los ex etarras de Bildu, pues todavía les queda, que Marlaska les saque de la cárcel a unos cuantos criminales que les quedan pagando sus crímenes, y los “anti todo” comunistas de Sumar, que cuando se les acabe “el actual chollo” se van a tener que poner “a currar como todo cristo”, y a ver a dónde van a ir esa pandilla de fumados, caducos y trasnochados. Porque los otros dos partidos (vascos y catalanes), ya arriaron los botes salvavidas y se han alejado del barco, para que no los arrastre la corriente que a su alrededor se produce, cuando se éste se esté hundiendo sin remedio. España navega ahora en esa mar engañosa. La superficie parece tranquila: instituciones funcionando, comunicados solemnes, lenguaje jurídico impecable. Pero bajo esa superficie se mueve una corriente profunda, que es la erosión de la independencia institucional. La pregunta ya no es si este caso importa. La pregunta es si estamos dispuestos a aceptar que la Fiscalía sea “el ariete político del Gobierno”. Porque cuando eso ocurre, el Estado deja de ser Estado. Y la democracia deja de ser democracia para convertirse en una especie de “chavismo bananero” con piel de cordero manso. El barco aún flota. Pero el agua, compañero, “siempre termina entrando”. Y de un momento a otro escucharemos…. ¡Abandonen el barco! ¡Maricón el ultimo! Y no se preocupen por salvar el “joyero zapatero” o a los