Personal del SUC y del Centro de Salud de Agaete asisten un parto en ambulancia durante el traslado de la gestante al hospital
Parto En Ambulancia
Parto En Ambulancia
  • El trabajo de parto se inició de forma inminente, por lo que los equipos sanitarios decidieron detener el recurso sanitario para asistir el nacimiento con seguridad 
Personal sanitario del Centro de Salud de Agaete y del Servicio de Urgencias Canario (SUC) asistieron hace unos días a una mujer que se puso de parto cuando era trasladada en una ambulancia de soporte vital básico del SUC al hospital.
 
El incidente se produjo en torno a las cinco de la madrugada, cuando la mujer, tras romper aguas en su domicilio, acudió junto a su pareja al centro de salud de Agaete. Después de ser valorada por la médico y la enfermera de guardia, se comprobó que el parto era inminente, por lo que contactaron con el coordinador sanitario del SUC.
 
Con la información facilitada por el equipo sanitario, el enfermero coordinador dedujo que el nacimiento podía producirse antes de la llegada al hospital y activó de manera preventiva la ambulancia medicalizada del SUC con base en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín para que saliera al encuentro de la ambulancia de soporte vital básico que se había medicalizado con el personal sanitario del centro de salud y estaba trasladando a la gestante y su pareja.
 
Cuando la ambulancia básica circulaba a la altura de Tinoca, la mujer inició el trabajo de parto, por lo que, tras comunicarlo a la sala de emergencias, el coordinador sanitario indicó a ambos recursos que se detuvieran en la gasolinera que se encuentra en esa zona para poder asistir el parto con las máximas garantías de seguridad.
 
Tras el encuentro de los dos equipos sanitarios, se decidió atender el nacimiento en el interior de la ambulancia de soporte vital básico. En la asistencia participaron los dos médicos, las dos enfermeras, los técnicos de emergencias de ambos recursos y el padre de la recién nacida que estuvo en todo momento dando apoyo a la madre.
 
El parto se desarrolló con éxito y la mujer dio a luz a una niña, Carmen, que junto a su madre fue trasladada posteriormente en la ambulancia medicalizada del SUC al Hospital Universitario Materno Infantil de Canarias para su valoración. Por su parte, el equipo sanitario de Agaete regresó a su centro de salud en la ambulancia de soporte vital básico tras finalizar la asistencia.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.