El polígono industrial Montaña Blanca contará con un sistema de videovigilancia
Polígono Industrial Montaña Blanca
Polígono Industrial Montaña Blanca

*El Ayuntamiento firma un convenio con ECUARU para la cesión gratuita de los equipos

El Ayuntamiento de Arucas ha firmado un convenio de colaboración con el ente de conservación de la zona industrial de Montaña Blanca, ECUARU, que cederá de forma gratuita doce equipos de captación y grabación de imágenes para la vigilancia y control del tráfico en las vías municipales del polígono.

El Ayuntamiento autorizará, previo informe de la Jefatura de la Policía Local, la instalación de los equipos en siete puntos de la zona industrial de Montaña Blanca. Un espacio que aglutina diferentes empresas y entidades dedicadas principalmente a la producción, distribución y almacenaje.

Este sistema de videovigilancia contribuirá a la mejora de la circulación del tráfico en el polígono, que soporta diariamente un considerable movimiento de vehículos pesados y turismos de empresas suministradoras, clientes de los comercios allí ubicados y del propio personal que trabaja en Montaña Blanca.

La firma de este acuerdo de colaboración responde a una demanda de mayor vigilancia y seguridad en el recinto industrial solicitada por parte del sector empresarial ubicado en Montaña Blanca.

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Cuando El Gobierno Navega Entre Favores Y Fugas España En Estado De Escora
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Redacción NorteGranCanaria

Cuando el gobierno navega entre favores y fugas: España en estado de escora

España lleva demasiado tiempo navegando con el casco abierto y el puente de mando mirando hacia otro lado. La sensación, cada vez más extendida, es que el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, ha convertido la gestión pública en una “derrota sinuosa”, donde los favores se pagan con dinero de todos, y las decisiones se toman como quien ajusta velas para proteger a los suyos, no para mantener el barco del Estado en equilibrio. El rescate de Plus Ultra y el indulto parcial a Laura Borràs no son dos episodios aislados; son “dos vías de agua abiertas en el mismo costado”; y el Gobierno, lejos de achicar, parece empeñado en “tapar con lonas mojadas lo que ya todo el mundo ve”.  “Plus Ultra: la maniobra que nadie entiende” El rescate de Plus Ultra es, para muchos ciudadanos, el ejemplo perfecto de una política que ya no se guía por criterios técnicos, sino por “lealtades de camarote”. Un rescate millonario, rodeado de irregularidades, defendido con una disciplina férrea por parte del Ejecutivo, como si la prioridad no fuera explicar, sino “blindar”. La pregunta es inevitable: ¿por qué cerrar filas en torno a una operación que huele a gasoil rancio desde el primer día? Cuando un Gobierno se acerca a lo que huele mal, en vez de alejarse, la confianza pública se evapora como la bruma al amanecer.  “Laura Borràs o la condena que se diluye en el oleaje” En paralelo, el indulto parcial a Laura Borràs —condenada por corrupción— ha dejado a muchos jueces con la amarga sensación de que su trabajo puede ser “neutralizado desde tierra firme.” La reducción de la pena, que evita su entrada en prisión, transmite un mensaje devastador: “la justicia es firme solo cuando no molesta al poder”. ¿Hay corruptos de primera y corruptos de segunda? ¿Depende la severidad de la justicia del color político del acusado? La ciudadanía, que no es tonta, ya ha empezado a responder esas preguntas por su cuenta.  “Dos varas de medir, dos mares distintos” Mientras el ciudadano común navega con las normas bien apretadas, pagando impuestos y cumpliendo con la ley, quienes se mueven en la órbita del poder parecen disfrutar de “mareas más suaves”, indultos oportunos y rescates inexplicables. Es la imagen de un país donde “la justicia no es el faro que guía, sino la luz que se apaga cuando conviene”.   “La desmoralización como tormenta perfecta” Lo más grave no es el daño reputacional, sino la “desmoralización colectiva”. Cuando un país empieza a asumir que la corrupción tiene premio, que los favores se pagan con dinero público y que las condenas se negocian, la democracia pierde su esencia. España no puede permitirse que sus ciudadanos piensen que el Gobierno protege a los suyos, aunque hayan sido condenados, ni que rescata empresas con vínculos dudosos mientras exige sacrificios a quienes sostienen el país con su trabajo.  “Cuando el barco que escora y la mar que no perdona” Porque la mar, amigo lector, no entiende de favores. La mar no indulta. La mar no rescata a quien no sabe gobernar su propio barco. Hoy España navega con “escora evidente”, inclinada hacia el lado donde se acumulan los indultos, los rescates sospechosos y las decisiones que huelen a pago de favores. Y todos sabemos lo que ocurre cuando un barco escora demasiado o rompen su ángulo GZ (máxima escora) , primero se pierde la confianza de la tripulación, luego se pierde el control del timón, y al final, si nadie corrige el rumbo, “a mar acaba dictando sentencia”. Y la mar, cristiano, y se lo digo ya, que conozco el oficio, “no admite varias varas de medir” y mucho menos que se le falte el respeto como lo está haciendo desde que lo auparon a presidente unos partidos, que nada quieren saber de España, más que sacar adelante sus propios intereses”. Legal si, constitucional, también; pero carente en absoluto de ética y honor, y cuando un gobierno como el actual social comunista  de Pedro Sánchez, pierde su credibilidad y su honor, quien sufre es España, porque a ellos, como desconocen el valor de la palabra “honor” se las trae todo al pairo. Y mira que esos tristes episodios, yo pensaba que solo ocurrían en las repúblicas bananeras, porque … ¡Casos se ha dado! ¡Qué cosas!