Ceuta: cuando el honor se ausenta del puente de mando
Ceuta Cuando El Honor Se Ausenta Del Puente De Mando
Ceuta Cuando El Honor Se Ausenta Del Puente De Mando
  • A España la están invadiéndola a través de Ceuta, y el “gobierno social comunista de Pedro Sánchez”, de fiestas estivales y cocteles, observando un eclipse en Guadalajara, mientras el resto de ministros en “Belen con los pastores”, y su presidente, descansando tan ricamente con la familia en la Mareta, como si la cosa no fuera con ellos.
  • “Tengo por costumbre desde hace algunos años, todas las mañanas a primera hora, el leer por internet, gran parte de la prensa internacional que el tiempo me permite, y he llegado a la triste conclusión de que, gracias al “ejemplo” a nivel mundial, que está dando este nefasto gobierno social comunista, que preside Pedro Sánchez, nos hemos convertido en el hazmerreír del mundo.”

Y es que, hay momentos en la vida de un país en los que uno siente que el timón ha quedado suelto, que la brújula gira sin norte y que en el puente de mando ya no queda nadie vigilando la derrota.

España vive hoy uno de eso tristes s momentos. Y lo digo con la serenidad del “viejo lobo de mar”, que ha vivido tormentas, abordajes, rescates y naufragios, pero que jamás había contemplado algo tan humillante como lo ocurrido y sigue ocurriendo actualmente   en Ceuta.

“El honor como primera Ley del mar”

Cuando yo comenzaba mi vida profesional como Oficial de la Marina Mercante, mi padre —hombre sabio, entendido entre otras tantas cosas, en Derecho Marítimo Internacional— me enseñó algo que jamás he olvidado:

“Hijo, existen Leyes en la mar, que podrás y debes cumplir, y otras que no; porque tú honor, te lo va a prohibir y ese no admite excepciones.”

Me recordaba que el Reglamento Internacional para Prevenir el Abordajes en la Mar, decía que, “si avistabas por la proa ambas luces de un vapor, debías caer a estribor y mostrar tu encarnado”. Pero también me advertía que, la norma escrita no siempre contempla los bajos ocultos; esos que pueden destrozar cascos de buques y sus tripulaciones, si no se le sortean debidamente. Y es precisamente ahí donde entra “el honor”; pues la obligación moral de decidir la maniobra correcta cuando la letra de la Ley no basta, es del Oficial al mando de su buque y de no un Reglamento, por muy internacional y pactado que fuera su redacción. “La ley te ordena acciones que tú honor debe rechazar”- me añadía

Hoy, viendo lo ocurrido en Ceuta, me pregunto: ¿Dónde está el honor de quienes gobiernan España? ¿Dónde está el sentido de responsabilidad, que debería impedirles esconderse detrás de frases demagogas y vacías como que: “España es un país garantista” o “dura lex, sed lex”? 

“Veinte días de humillación nacional”

Llevamos veinte días desde que setenta mil marroquíes” —con el aparente beneplácito de su gobierno— “asaltaron una ciudad española”. No llegaron nadando desesperados, no fueron víctimas de mafias, como pretendió que creyéramos Pedro Sánchez, no actuaron por hambre, “fueron enviados intencionadamente”, por un Rey (Mohamed VI); que sigue soñando, y ahora más que nunca, que se siente apoyado por Donal Trump y algunos otros mandatarios europeos. Y lo hicieron ante la pasividad de los guardias fronterizos marroquíes, que miraron hacia otro lado, siguiendo órdenes concretas, como quien observan un espectáculo ya ensayado, que es en definitiva es lo que pretendía Marruecos, y que “el cobarde” de nuestro presidente Pedro Sánchez, no se atrevió a enfrentarse al Rey de Marruecos; por el contrario, se dio prisa en culpar a unas supuestas “mafias” ¿Mafias actuando detrás de 70.000 personas? ¿De verdad se lo cree Sr. presidente?; pues es usted más bobo, tonto e ignorante de lo que pensaba.

Y todo ello, por lo que el mundo entero sabe y conoce; las grabaciones de su móvil y de cinco de sus ministros obtenidas por el servicio secreto marroquí, a través del sistema de espionaje, Pegasus, que no lo dejan dormir, solo de pensar que verán tarde o temprano la luz.

Qué esto ocurra en pleno siglo XXI, es triste. Pero más triste aún, es la actitud del Gobierno de España, que parece empeñado en demostrar que, “la soberanía nacional es un concepto decorativo o cosas de “fachas””, útil para discursos, pero irrelevante cuando toca defenderla.

 

“El Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, es garantista para lo que conviene”

Si España es tan “garantista”, como repiten ministros y portavoces a boca llena, ¿por qué no se actuó de inmediato devolviendo a los asaltantes a Marruecos? ¿Por qué se permitió que la ocupación se consolidara? ¿Por qué se ha preferido mirar hacia otro lado mientras Ceuta vive una situación que cualquier país serio habría considerado una agresión extranjera?

Mientras tanto, el presidente del Gobierno disfruta de sus vacaciones estivales tan tranquilo y feliz en La Mareta, y varios de sus ministros celebran un Eclipse de Sol en Yebes, (Guadalajara), copa en mano y desde una zona VIP, habilitada ex profeso para ello, como si el país estuviera en calma chicha. La imagen es grotesca: España ardiendo política y físicamente y ellos, en “Belén con los pastores”, mientras una ciudad española sufre una invasión de 70.000 marroquíes con marcado tintes geopolíticos.

 

“Ceuta es hoy por hoy, una ciudad española abandonada a su suerte”

Los ceutíes, españoles de pleno derecho, han tenido que refugiarse en sus casas. Han visto cómo la única playa donde podían relajarse ha sido ocupada por chabolas prefabricadas que ya funcionan como “campamento permanente”. Han comprobado, como ya ha habido robos y quince denuncias por violaciones que, por cierto, aún estoy esperando la reacción de “la poemita” Irene Montero; marquesa de Galapagar”, y lo más triste, es el comprobar como Marruecos ha logrado sus objetivos; demostrar al mundo que, “puede sembrar el caos en España cuando quiera, sin disparar un solo tiro, como ya lo hiciera su padre Hassan II en 1975 usando el mismo método .

Pero lo verdaderamente grave es que “más de cinco mil menores”, transitan abandonados por su propio gobierno, ignorados por sus autoridades, utilizados como peones, y no pueden ser devueltos porque unas leyes socialistas, ratificadas por el politizado Tribunal Constitucional de Conde-Pumpido, lo impiden. España debe “aguantárselos”, aunque hayan entrado por mar, aunque hayan sido enviados intencionadamente de mala fe, aunque su presencia responda a una estrategia política ajena.

 

Marrueco no es ni mucho menos el vecino “fiable” que nos pinta el gobierno social comunista de Pedro Sánchez. Ni lo es, ni lo ha sido nunca”

Solo recordemos algunas de sus mentiras y traiciones

No digo nada nuevo, si aseguro que Marruecos históricamente ha abandonado a su gente, no las protege, no les proporciona víveres, no les da formación, ni información, no les da retorno. Y España, en lugar de defender su frontera, se dedica a gestionar la crisis como si fuera una ONG”.

Pues permíteme recordar la historia reciente, La que no conocen los alumnos de la LOGSE, porque el actual gobierno social comunista, que es muy “progre”, la intenta borrar para no incomodar a Marruecos con la verdad.

En 1956 España entrega el protectorado del Rif a Marruecos a cambio de reconocer la soberanía española sobre el resto de territorios y n 1957 Marruecos ataca Ifni. Demostrando su falta de seriedad, con los tratados firmados

 

En 1958 España cede Cabo Juby a cambio de la promesa marroquí de retirar sus tropas de las zonas ocupadas en Ifni. Marruecos nunca retira sus tropas.

 

En 1969 España cede el territorio de Ifni que aún controlaba, a cambio del reconocimiento marroquí de la soberanía del Sáhara Español y 11 años más tarde (1975), Marruecos invade el Sáhara Español.

 

En 1976 España cede el Sáhara a Marruecos y Mauritania a cambio de su compromiso en administrar la descolonización del territorio, formando un gobierno elegido democráticamente por el pueblo saharaui; pero para el rey Mohamed VI, que eso de democracia, le suena a “chino mandarín”, se anexiona unilateralmente su zona del Sáhara por la cara y su santa y sudada chilaba

 

-En 1979 Marruecos invade la zona mauritana

 

 

¿Qué prometerán ahora si Pedro Sánchez termina entregándole “Ceuta y Melilla y más tarde Canarias»?

 

¿Acaso no hacer publica las famosas grabaciones que lo podrían llevar a la cárcel por 15 años, a Pedro Sánchez por alta traición y de acuerdo a nuestro Código Penal?

 

No me seas pardillo Pedro, y deja de una puñetera vez de insistir en que Marruecos es un “vecino fiable” y repasa la historia, que nunca engaña Fiable, ¿para quién? ¿Para los que creen que la Marcha Verde de 1975 fue un mal sueño? ¿Para los que olvidan que Rabat ha utilizado históricamente a sus ciudadanos como arma diplomática? ¿Para los que no quieren ver que esta operación es un ensayo general de algo mayor?

Marruecos, no ha cumplido un acuerdo en toda su historia, y además ha abandonado a su gente, no les da víveres, no les da información, no les da retorno. Y el gobierno social comunista que preside Pedro Sánchez, en lugar de defender su frontera, “se dedica a gestionar la crisis como si fuera una ONG de buenos buenísimos” e ir preparando otra millonaria ayuda económica, para que su Rey Mohamed VI, compre otro palacio en Paris, donde reside 6 meses al año.

“El Gobierno social comunista de Pedro Sánchez es un gobierno fallido, sin honor, sin rumbo y sin vergüenza”

Lo ocurrido en Ceuta no es un incidente. Es “una humillación nacional”. Es la demostración de que España está gobernada por quienes creen que la política consiste en sonreír, redactar comunicados tibios y esperar que el problema se disuelva solo. Y aquí es donde  debe aparecer la Figura del Rey de España Felipe VI a poner orden, que si bien la Constitución española, le limita sus poderes ejecutivos, también lo nombra “Capitán General de los Tres ejércitos” y un militar que se precie, jamás permitiría que se traicione a su patria, Por lo que debe de inmediato, tomar el mando de la nave con  dos con dos c….” , convocar de urgencia al Estado Mayor de la Defensa, y actuar en consecuencia, como el pueblo español se lo está demandando ante la gravedad del asunto. Si no lo hace, Pedro Sánchez, que solo piensa en salvar su propio pellejo y el de su esposa Begoña Gómez, imputada por corrupción y pendiente de juicio, terminará por cargarse la democracia que tanto nos ha costado alcanzar

Porque la mar enseña entre otras tantas cosas que, “los problemas que no se afrontan, con valentía y determinación, se agrandan” y a los golpes de mar, hay que mostrarle pecho sereno”. Las derrotas que no se corrigen, se repiten. Y los gobiernos que renuncian al honor como está claramente haciendo este de Pedro Sánchez, acaban perdiendo el respeto de su propio pueblo.

 

“Un aviso que España no puede ignorar”

Ceuta ha sido un aviso. Un recordatorio de que Marruecos juega al ajedrez mientras España juega a las chapas. Un ejemplo de cómo un país puede poner en jaque a otro sin mover un ejército, solo moviendo personas desesperadas.

La pregunta no es si volverá a ocurrir y con Canarias, no olvidemos que sigue a España para que se siente a “negociar” la soberanía de las aguas canarias, pensando en la explotación de las tierras raras y otros minerales del Monte Tropic; al mismo tiempo y ya de paso que, conseguir que le sea asignada la vigilancia aérea sobre el Sahara que hoy la lleva España.

La pregunta final no es “cuándo ocurrirá”, sino sí cuando ocurra, España seguirá gobernada por quienes creen que la soberanía es un concepto romántico, y el honor una palabra antigua propia de fachas derechosos.

Solo te pido amigo lector y desde lo mas adentro de mi humilde corazón de viejo lobo de mar jubilado y mauro de Telde, que reflexiones sobre lo que has leído y no caigas en la trampa de traicionar a España como lo está haciendo en la actualidad este gobierno social comunista, que preside Pedro Sánchez. Porque la historia te juzgará, qué…  ¡Casos se han dado!

 

Fdo:

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Jk5022, 18 Años Después, La Memoria De Una Tragedia Que No Debe Olvidarse
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Redacción NorteGranCanaria

JK5022: 18 años después, la memoria de una tragedia que no debe olvidarse

Hay fechas que no envejecen. El calendario avanza, las ciudades cambian, los aviones siguen despegando y aterrizando cada día y las generaciones se suceden. Pero hay una tarde que permanece detenida en el tiempo para cientos de familias. El 20 de agosto de 2008, a las 14:24 horas, el vuelo JK5022 de Spanair debía abandonar Madrid y poner rumbo a Gran Canaria. Era un viaje más. Para sus pasajeros significaba vacaciones, regreso a casa, trabajo, reencuentros o, simplemente, continuar con la vida. Pero nunca llegaron. A bordo del McDonnell Douglas MD-82, matrícula EC-HFP, viajaban 172 personas. 154 murieron y 18 sobrevivieron. Detrás de esas cifras hay nombres, rostros, familias, proyectos, conversaciones que quedaron interrumpidas y abrazos que nunca volvieron a producirse. Dieciocho años después, recordar el JK5022 no consiste únicamente en mirar hacia atrás. Consiste en preguntarnos qué ocurrió, qué pudo fallar y, sobre todo, qué debemos aprender para que una tragedia semejante no vuelva a repetirse. El vuelo que nunca llegó a Gran Canaria había partido de Barcelona y había llegado previamente a Madrid-Barajas. Desde allí debía continuar hacia Gran Canaria. La salida estaba prevista inicialmente para las 13:00 horas. Sin embargo, durante los preparativos apareció una anomalía relacionada con la indicación de temperatura de la sonda RAT. La tripulación decidió regresar a la plataforma. Los pasajeros permanecieron a bordo mientras se examinaba el avión. Los técnicos detectaron una avería relacionada con la calefacción de la sonda y realizaron las actuaciones contempladas por los procedimientos de mantenimiento y por la MEL, la lista que permite operar una aeronave con determinados equipos inoperativos bajo condiciones específicas. El problema que terminaría siendo decisivo, sin embargo, estaba en otro lugar. Quizá ahí comienza una de las grandes lecciones del JK5022: una emergencia no siempre nace de un único fallo. A veces comienza con algo aparentemente menor y termina convirtiéndose en una sucesión de circunstancias en la que varias barreras de seguridad dejan de funcionar. El despegue se produjo a las 14:23:19. El MD-82 inició la carrera, recorrió aproximadamente dos kilómetros de pista y levantó el morro, pero había comenzado aquella carrera con los flaps y slats retraídos. Los flaps y slats son dispositivos hipersustentadores. Durante el despegue modifican la configuración aerodinámica del ala para proporcionar la sustentación necesaria a velocidades relativamente bajas. No son un detalle menor: forman parte de la configuración esencial de la aeronave para despegar con seguridad. Cinco segundos después de abandonar el suelo se activó la alarma de pérdida. El avión apenas alcanzó unos doce metros de altura, alrededor de 40 pies. Perdió velocidad y altitud, se inclinó y comenzó a desviarse hacia la derecha. En la cabina quedó registrada una pregunta que, escuchada hoy, resulta estremecedora precisamente por su sencillez: «¿Fallo de motor?» La tripulación intentó recuperar el control, pero no hubo tiempo. El avión terminó impactando contra el terreno, se fragmentó y posteriormente se produjo un incendio de enormes proporciones. En apenas unos segundos, un vuelo comercial se había convertido en una de las mayores tragedias de la aviación española. El lugar de la tragedia Cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar, habían pasado apenas unos instantes. Ante ellos se abría un escenario de destrucción y dolor que nadie podía haber imaginado. Centenares de profesionales participaron en las labores de asistencia: sanitarios, policías, bomberos y conductores de ambulancias acudieron al lugar del accidente. Se organizaron dispositivos de emergencia, hospitales de campaña y traslados a distintos centros hospitalarios de Madrid. Pero frente a la magnitud de la tragedia, la palabra que quedó fue supervivencia. Solo 18 personas sobrevivieron. Para ellas comenzaría otra historia, marcada en muchos casos por heridas físicas y psicológicas que irían mucho más allá de aquel día. Para las familias de los fallecidos comenzaba una espera todavía más cruel: la identificación de sus seres queridos. El lugar destinado a recibir a los familiares se convirtió en un espacio de dolor. Allí llegaron personas que pocas horas antes pensaban estar esperando a alguien en Gran Canaria y que terminaron esperando una confirmación que jamás habrían querido recibir. No fue simplemente un error humano La investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) estableció como causa inmediata del accidente el despegue con los flaps y slats retraídos. Pero quedarse únicamente con esa frase sería demasiado sencillo para explicar una tragedia tan compleja. El MD-82 disponía de un sistema diseñado precisamente para evitar una situación como aquella: el TOWS, un sistema de advertencia de configuración para el despegue. Su función era alertar a la tripulación si determinados elementos necesarios para el despegue no estaban correctamente configurados. Pero aquella alarma no sonó. La investigación concluyó que el TOWS no funcionó, aunque no pudo establecer de manera concluyente cuál fue el mecanismo exacto que provocó su fallo. También se estudiaron la avería de la sonda RAT, diversos elementos eléctricos, las actuaciones de mantenimiento y el posible papel del disyuntor K-33, relacionado con el sistema de advertencia. No pudo demostrarse de manera concluyente que la desconexión de aquel disyuntor fuera la causa del fallo del TOWS. Y esta precisión importa. Porque recordar el JK5022 exige hacerlo con rigor, sin convertir una tragedia compleja en una explicación cómoda. Lo que sí quedó claro fue que una barrera de seguridad diseñada para advertir de una configuración incorrecta no cumplió su función. Y ahí aparece una de las grandes lecciones de la aviación moderna: las personas pueden equivocarse. Por eso existen listas de comprobación, alarmas, procedimientos de mantenimiento, sistemas redundantes, supervisión, formación y controles. La seguridad no depende de que una persona sea perfecta. Depende de que el sistema sea capaz de impedir que un error humano aislado termine convirtiéndose en una catástrofe. En el JK5022 confluyeron varias circunstancias. La aeronave había sufrido problemas previos relacionados con la sonda RAT. Se produjeron actuaciones de mantenimiento, hubo decisiones operativas y existían procedimientos y listas de comprobación. Finalmente, el sistema de advertencia de configuración de despegue no proporcionó la alerta que debía haber proporcionado. El resultado fue irreversible.