Gáldar participa en el Encuentro Gran Canaria Solidaria

El municipio de Gáldar a través de la Concejalía de Solidaridad que dirige Ana Teresa Mendoza Jiménez, acompañada de colectivos solidarios, de carácter humanitario y voluntarios a título personal de esta Ciudad, participaron este jueves en el Encuentro Gran Canaria Solidaria que organizó en el Parque de San Telmo de Las Palmas de Gran Canaria, la Consejería de Cooperación y Solidaridad Internacional del Cabildo de Gran Canaria.

En un stand informativo, con el slogan Gáldar por la Solidaridad, el Ayuntamiento galdense representado por la concejala y un grupo de mujeres y las Madres Solidarias de San Isidro, ofrecieron información a los asistentes del trabajo que se realiza en el municipio en esta área, sumándose al lema “erradicar la pobreza, un acto de justicia”.

Imágenes de las más recientes actuaciones llevadas a cabo en Gáldar en favor de la población de Mozambique o galas solidarias en apoyo a las organizaciones que ayudan a llegar a la costa a los miles de refugiados, fueron algunas de las campañas dadas a conocer en este encuentro que sirvió para mostrar el trabajo de colectivos y asociaciones.

Ana Teresa Mendoza señaló que se siente sumamente orgullosa del carácter y el espíritu solidario de la ciudadanía galdense, siempre dispuesta a colaborar y participar en todas las acciones llevadas a cabo en favor de quienes más lo necesitan y esa cooperación es la que quisimos mostrar en este encuentro como en ediciones anteriores dando visibilidad a la labor de tantas personas y colectivos.

El Parque de San Telmo acogió de 9 a 22 horas numerosos actos en los que participan las asociaciones e instituciones que forman parte del Consejo Insular de Solidaridad de Gran Canaria, con un homenaje a la bióloga y ecologista keniata Wangari Maathai, la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz (2004).

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Redacción NorteGranCanaria

La sumisión inexplicable

España ante el silencio de su gobierno y la sombra de Mohamed VI ¿Indignidad o cobardía? Cada día que pasa sin una reacción contundente por parte del Gobierno social comunista de  Pedro Sánchez, o  cada jornada en la que La Moncloa se atrinchera en una defensa de Marruecos indigna , cobarde e  inexplicable, negando lo evidente, uno siente que la es la propia “dignidad nacional” la que  va deshilachando como un cabo viejo que nadie se molesta en sustituir, porque la de Pedro Sánchez, que desconoce incluso el significado de la propia palabra “dignidad”, no puede deteriorase más, porque hace mucho tiempo que la apartó de su forma de ser y actuar, para desgracia de los españoles y de su propio partido PSOE  al que añadió la aposición gramatical  al sujeto,  de “sanchista” Porque ya no hablamos de rumores, ni de interpretaciones interesadas, ni de exageraciones de tertulia. Hablamos de “informes de los servicios secretos españoles y de la CIA, que no son precisamente aficionados en el oficio del espionaje a alto nivel; informes que —según diversas fuentes periodísticas— apuntan a que el Gobierno conocía de antemano el asalto que se iba a producir en Ceuta y, aun así, “no actuó”. Y ante ese silencio, ante esa pasividad, ante esta manifiesta asquerosa cobardía, ante esa defensa cerrada de un régimen que jamás ha sido aliado leal de España como lo es el de Marruecos, surge una pregunta que ya no puede evitarse: ¿Qué tiene Mohamed VI en su mano para mantener a Pedro Sánchez y a su Gobierno en un estado de sumisión continua y tan evidente?  “Un Gobierno que calla, un país que observa, una cobardía y una humillación que crece día tras día”. Lo más inquietante no es solo la falta de reacción. Lo más inquietante es la “negación sistemática de la realidad”. Mientras miles de españoles comentan la situación en el bar de la esquina, mientras la indignación crece en la calle, mientras el pueblo de Ceuta se siente abandonado, el mundo entero se pregunta que está ocurriendo en España, el Gobierno social comunista de Pedro Sánchez, insiste en minimizar lo ocurrido, en proteger a Marruecos, en evitar cualquier gesto que pueda interpretarse como firmeza o que ya lo traten de un gobierno traidor a la patria. “la pregunta es inevitable”: ¿por qué? Porque cuando un Gobierno democrático, aunque sea de tendencia chavista comunista dictatorial como el actual que gobierna en España, conoce un ataque a su frontera y decide no actuar, no estamos ante un error político. Estamos ante una “renuncia cobarde y consciente. Estamos ante un acto de traición y cobardía absoluta y vergonzosa, que el propio país no se merece”. Y cuando esa renuncia se repite, y se repite, cuando se justifica, cuando se envuelve en excusas diplomáticas absurdas, propias de niños de parvulito, uno empieza a sospechar que la explicación no está en la superficie, sino en algún sótano oscuro donde se guardan secretos que jamás deberían haber existido; secretos que se encuentran en muchas de  grabaciones telefónicas obtenidas por Marruecos a Pedro Sánchez y a cinco de sus ministros; grabaciones que hasta el más grande de los sordos, puede escuchar con nitidez, de que se trata de una fragante y continuada traición a España a favor del Reino de Marruecos por parte de este gobierno social comunista que preside el impresentable de Pedro Sánchez.. “La sombra de la información comprometida” Los servicios secretos marroquíes ya demostraron su capacidad cuando hackearon el móvil del presidente y de varios ministros. Eso está documentado por múltiples medios. Pero la pregunta que se hace el ciudadano español —y que yo formulo con la claridad del que ha visto demasiadas tormentas en la mar como para creer en casualidades— ¿Es solo eso? ¿O hay algo más? ¿Hay información capaz de destruir carreras políticas, pactos, alianzas, reputaciones? ¿Hay una “bomba atómica política” en manos de Rabat que explica esta obediencia casi ritual? ¿hay traición a la patria? Porque cuando un Gobierno actúa con miedo, como lo está haciendo el actual de Pedro Sánchez, no lo hace por cortesía diplomática. Lo hace porque alguien tiene en su mano algo que puede hacerlo saltar por los aires. “La pregunta que ningún español debería tener que hacerse” Y aquí llegamos al punto más delicado, el que ningún ciudadano de un país democrático y libre como España, debería tener que plantearse: ¿Qué está esperando el Rey de España, comandante en jefe de los tres ejércitos, para actuar como le dicta la Constitución en defensa de la patria, cuando su integridad está mínimamente en peligro? ¿No es suficiente una invasión extranjera de 90.000 moros   a una de nuestra parte del territorio español, como lo es nuestra amada CEUTA? La Constitución no es un adorno. No es un poema. No es un cuadro colgado en el despacho de un ministro. Es la “norma suprema” que obliga a cada institución del Estado a proteger la soberanía nacional. Y cuando esa soberanía es vulnerada, cuando la integridad territorial es puesta en duda, cuando un Gobierno parece paralizado por razones que nadie explica, la responsabilidad del jefe del Estado (Rey de España), deja de ser simbólica y se convierte en un deber, que no admite interpretaciones y mucho menos por art gobierno social comunista, como por desgracia nos ha tocado en suerte , que desde los tiempos de Zapatero, no ha hecho otra cosa, que intentar resucitar viejos rencores, ya olvidados por las parte y aseguraron que existen dos Españas. La nuestra y la de ellos. No se trata avivar o promover gestos militares, que también si así lo demandara la situación. Se trata de mantener viva la “autoridad constitucional”. De recordar que España es solo una y no propiedad de ningún Gobierno. De recordar que la defensa de la nación no puede depender del miedo personal y de la cobardía de un presidente, ni de la presión de un país vecino como Marruecos. “España merece respuestas, no silencios” A estas alturas, el pueblo llano —ese que