Más de 14.000 personas se dan cita en La Aldea de San Nicolás para celebrar el Día del Charco
La Aldea de San Nicolás celebró este viernes una nueva edición del Día del Charco, una de las jornadas más esperadas de sus Fiestas de San Nicolás de Tolentino 2026 y una de las celebraciones más singulares del calendario festivo de Canarias. Según estimaciones de la Unidad de Intervención con Dron de la Policía Local de Telde, desplazada hasta el municipio, más de 14.000 personas acudieron para disfrutar de una jornada marcada por la tradición que volvió a tener como epicentro el entorno del Charco y la Playa de La Aldea.
Los actos comenzaron con la tradicional Caminata al Charco, que partió a las 10:00 horas desde la Plaza de La Alameda. A continuación, la programación continuó con el Baile en el Muelle, acompañado por la Banda de Agaete, y con el Encuentro de Parrandas y Convivencia, que reunió en el Parque Rubén Díaz a la Parranda Alisios y la Parranda La Polvajera.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la Pesca de la Rica Lisa “El Charco”, que comenzó a las 17:00 horas en la desembocadura del Barranco de La Aldea. Como manda la tradición, el alcalde de La Aldea de San Nicolás, Pedro Suárez, lanzó el tradicional volador que dio la señal de inicio, momento en el que los participantes se lanzaron al Charco para intentar capturar las lisas con las manos, utilizando también los tradicionales cestos y guelderas.
Una vez finalizada la pesca, el jurado procedió al pesaje y medición de las capturas en el punto habilitado junto a la Escultura de La Pesa. Entre los datos más destacados de esta edición se encuentra la captura de la lisa de mayor tamaño, con un peso de 1,2 kilogramos, así como el mayor número de piezas capturadas, con un total de 201.
“El Día del Charco es uno de los momentos que mejor representa lo que somos como pueblo. Hoy hemos vuelto a ver tanto a vecinos como personas que llegan en estas fechas al municipio compartir nuestras calles, nuestras tradiciones y una celebración que forma parte de nuestra historia y de nuestra identidad”, destacó el alcalde, Pedro Suárez.
El primer edil puso también en valor la participación ciudadana y señaló que “la fuerza del Charco está precisamente en las personas que lo hacen posible, en quienes participan, colaboran y mantienen vivas estas costumbres año tras año. Quiero agradecer a todos los vecinos y vecinas, colectivos, asociaciones, profesionales y personas voluntarias su implicación para que podamos seguir celebrando un Día del Charco como el que hemos vivido hoy”.
Desde el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás nos sumamos a estos agradecimientos hacia todas las personas que han formado parte de esta jornada y su compromiso con unas Fiestas Patronales que encuentran en el Día del Charco una de sus máximas expresiones de identidad, tradición y convivencia. Una celebración que, año tras año, continúa reuniendo a generaciones en torno a una de las tradiciones más singulares y queridas de nuestro pueblo.

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Redacción NorteGranCanaria

Negros nubarrones se ciernen sobre La Niña III

Si el anterior incendio puso de manifiesto el deterioro continuado de la seguridad pública al permitir el Ayuntamiento que pernoctaran en el interior de la carabela La Niña III indigentes y drogadictos, este segundo incendio debería de abrir los ojos a los que aún quieren confiar en la capacidad municipal para conservar esta singular pieza histórica. Tropezar voluntariamente dos veces en la misma piedra, da sobrados motivos para maliciarse que lo que realmente desea el Ayuntamiento es que desaparezca La Niña III en algún olvidado vertedero y así eliminar el recuerdo y el homenaje debido a la memoria histórica del hecho singular en la historia de la humanidad que fue el Descubrimiento de América por España. El ala política ultrasiniestra quedará así muy complacida. No se trata de otro “accidente” ni mucho menos de algo puramente incidental e imprevisible. Ha habido reiteradas advertencias de mucha gente, entre ellos yo mismo en artículos e intervenciones en radio, sobre las consecuencias destructivas que para nuestro patrimonio implica la negligencia culpable de las autoridades municipales al permitir y tolerar que la carabela fuera usada como dormitorio de marginados. Anunciaron a bombo y platillo que habían encargado un estudio técnico sobre la viabilidad económica de la recuperación, pero transcurrido el plazo que ellos mismos se dieron, no hay noticias de las conclusiones. Precisamente por este detalle, me temo lo peor y se acrecientan mis sospechas de que tal vez haya personajes que no lamenten que la causa, el abandono, haya producido este efecto, el incendio. Soy consciente de que hablar de Cristóbal Colón, el Descubrimiento de América por España y de La Niña III diseñada por el capitán Carlos Etayo, en los entornos municipales y cabildicios no es algo que les guste en demasía. Por eso, cuando se conoció la decisión de encargar un estudio para su restauración tras el primer incendio (por cierto, ya desde antes tenía serios problemas de integridad física por falta de mantenimiento), expuse varias reservas: No acababa de entender el porqué se encargó a un “arquitecto naval” el estudio de viabilidad de la restauración. En realidad no se estaba hablando de reparar un barco para que volviera a navegar, cosa que por razones obvias no se planteaba, sino de restaurar un monumento dañado por el fuego y el abandono. Ese estudio podría realizarlo cualquier experto en restauración de elementos de madera expuestos a la intemperie, como por ejemplo los grandes balcones canarios que vemos en nuestra isla. Si se decidía restaurar la carabela, no era necesario que el trabajo lo ejecutaran carpinteros de ribera, ni tampoco utilizar maderas especiales y por ende muy caras, pues no se esperaba que La Niña III volviera a navegar, sino que fuera un monumento estático singular. Lo que hace especial y única a esa carabela es el hecho de que ese barco viajó a América en el año 1992 tras la estela de Colón al mando del capitán Etayo. Por todo esto, espero y deseo que se tome una rápida y razonada decisión sobre el futuro de esta joya de la arqueología naval y que el ya cercano 12 de Octubre, podamos alegrarnos de que la pieza museística siga entre nosotros con una nueva andadura adscrita al Museo Elder de las Ciencias, que pudiera habilitar una sala especial para la enseñanza de la navegación medieval, los instrumentos de navegación y la cartografía náutica, al igual que hay una sala dedicada a la navegación aérea… paradójicamente somos isleños, rodeados del grandioso Océano Atlántico, pero muchos prefieren mirar los riscos en lugar del diáfano horizonte.