Felix Hormiga Lanzarote
Felix Hormiga Lanzarote
Félix Hormiga, alma de Lanzarote

Hace más de treinta años, Félix Hormiga y yo mismo pusimos en marcha un Manifiesto por la cultura canaria, que debía ser respaldada por una gestión institucional más activa. Lo comentamos a Manuel Padorno y otros amigos, y conseguimos la firma de unos 60 partidarios. Lo llevamos a Santa Cruz de Tenerife, por ser la sede de Cultura, y allí nos recibió Elsa López, que en ese momento estaba adscrita a la Consejería. Félix era batallador y entusiasta, generoso y utópico. Formamos un buen equipo, otra cosa es preguntarnos si aquel documento, en el fondo muy ingenuo, consiguió resultados prácticos.

Hace poco Manuel Díaz y otros dirigentes del festival Artebirgua de Juncalillo se desplazaron a Arrecife para entregarle a Félix el Artebirgua de honor de este año. Porque Félix siempre acudía al encuentro cumbrero, donde dejaba muestras de su ironía, de su espontaneidad, de su peculiar sentido del humor, de sus muchas experiencias en distintos campos. Félix tocó todos los palos de la literatura, desde el relato corto hasta la poesía, sin excluir la crónica, el teatro y la plástica. Fue director de la revista Litoral, fundó un grupo editorial, dirigió la Casa de la Cultura Agustín de la Hoz y fue responsable de El Almacén. Su obra fue una reflexión sobre la realidad insular, y su desempeño como gestor cultural fue importante. Hubo un tiempo en que viajábamos mucho a Lanzarote, bendita época en la que compartimos amistad con Leandro Perdomo y Agustín de la Hoz.

Nacido en Arrecife en 1951, su ficha creativa es amplia: relato breve, poesía, crónica, ensayo, literatura infantil, literatura juvenil, teatro, articulista, cultivador de aforismos, microficción, y Generación del silencio. Su capacidad de gestión cultural es bien visible, tanto en el ámbito privado como institucional. Entre sus libros más mencionados figuran El príncipe Tiqqlit, El rabo del ciclón, Descripción de una isla oceánica y sus habitantes y La llegada de los canarios al Archipiélago encantados en forma de aves. Siempre le preocupó la cuestión de la identidad, recuerdo que le gustaba hacer cruceros y que elogiaba entusiásticamente el Museo del Bardo en Túnez, entendía que nuestros antepasados venían de ese arco de países que van desde Marruecos a Argelia y Túnez. Sabía que la literatura también puede ser un juego y por eso publicó Un red pintada con palabras, poemas manuscritos que elaboraba en el fregadero sobre fondos de acuarela, 89 láminas que nos hablaban de su capacidad de disidencia, de su gusto por la belleza, de su capacidad de analizar la vida que se nos va.

Como señaló con mucha intención el crítico Antonio Puente, en realidad, hay una constante en la obra de Félix Hormiga: una cierta melancolía por la infancia ida (cierto contacto con Luis Feria), instándonos a recuperar la inocencia perdida, pero a condición de que no seamos ingenuos. De ahí su rearme crítico, escorado hacia lo político-social («Construir un arma es un acto de guerra» …), y, sobre todo, existencial, con poderosas imágenes insularias, como «Un cielo / de tierra / me besó / la frente / como a un muerto», o «Allá lejos donde estamos, / en nuestra playa / adobada de llantos». Es curioso que el poeta circunscriba la evocación de su entorno, presidido claramente por el mar de su infancia, a su Arrecife natal. Así como Lanzarote posee una secular mitología, desde el Lancelot de Espinosa a los Cuadernos de Saramago, pasando por A la sombra del mar, de Manuel Padorno o los Recitados lanzaroteños, de Perdomo Acedo, la capital es la materia prioritaria de nuestro autor. Sigue mirando, seguramente, el Charco de San Ginés con la misma devoción con que Baudelaire miraba el Sena, o Domingo Rivero, el Guiniguada, después de haber frecuentado el Támesis.

Le deseamos al entrañable amigo una total recuperación de su salud para que podamos seguir disfrutando de su presencia. Su atrevimiento, su capacidad de análisis, su mirada original sobre el arte y la vida, su saber estar nos son muy útiles a quienes compartimos tantas cosas con él.

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Salome Moreno
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Salomé Moreno presenta este viernes su nuevo álbum ‘Castillos en la Arena’ en el Teatro Consistorial de Gáldar

– Un concierto íntimo y honesto que invita a entrar en un universo emocional lleno de matices Salomé Moreno aterriza en el escenario del Teatro Consistorial de Gáldar este viernes 8 de mayo a las 20:30 horas para presentar en directo su nuevo trabajo discográfico, ‘Castillos en la Arena’. Un proyecto íntimo, honesto y cuidadosamente construido que invita al público a entrar en un universo emocional donde la voz, la palabra y la sensibilidad son las verdaderas protagonistas. Las entradas, con un precio de 10 euros, están disponibles en entradasgaldar.es. La concejalía de Cultura y Fiestas, que dirige Julio Mateo Castillo, incluye a la cantautora grancanaria en su programación de mayo, quien propone un directo pensado para la escucha y la conexión. Tras el lanzamiento de varios singles que han ido adelantando la esencia del disco, ahora ofrece un espectáculo de 60 minutos de concierto, en el que el público podrá descubrir el álbum en su totalidad, en un formato donde cada canción es un relato propio que transita entre lo frágil y lo eterno. Una experiencia en vivo que equilibra la emoción contenida con la belleza de lo sencillo, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro y refugio. ‘Castillos en la Arena’ supone la consolidación de una etapa artística marcada por la transformación y la autenticidad. En 2026, Salomé dio la primera pista de este trabajo con ‘Deja que pase el tranvía’, un adelanto que funcionó como declaración de intenciones, un “aquí estoy” pronunciado desde la calma y la convicción. Ahora, el álbum completo trata con profundidad temas universales como la salud mental, la migración, la amistad, el amor y el derecho a ocupar espacio, convirtiendo cada pieza en un reflejo de su propio proceso vital. Nacida en una casa de artistas, Salomé Moreno creció rodeada de música y narrativas que moldearon su mirada. Desde niña entendió que cantar era una forma de existir y de nombrar lo inexplicable, lo que la llevó a escribir sus primeras canciones cuestionando los relatos establecidos y buscando nuevas formas de contar el mundo desde la empatía y la libertad. Su propuesta se mueve entre la raíz, la canción de autor y una visión contemporánea, donde la vulnerabilidad se transforma en fortaleza y la ternura en una elección consciente. Sobre el escenario, su directo se convierte en una experiencia que invita al particular “jardín” de la artista, un espacio íntimo, cercano y luminoso donde conviven belleza y fragilidad, y donde la música funciona como puente para reconocerse, emocionarse y habitar, aunque sea por un instante, una casa hecha de historias y verdad.