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El experto y divulgador en emergencias Miguel Assal ofrece en Teror la conferencia ‘Salvar vidas’ el 24 de marzo

El conocido agente de emergencias impartirá en el Auditorio de Teror una sesión práctica dirigida a todos los públicos. Desde niños/as a mayores. Entrada libre previa inscripción en tureservaonline.es

Miguel Assal, conocido agente de emergencias y divulgador de contenidos de primeros auxilios y seguridad, ofrecerá el 24 de marzo la conferencia ‘Salvar Vidas” en el Auditorio de Teror, abierta a todos los públicos. El experto en emergencias ha alcanzado hasta 13 millones de seguidores en sus redes sociales en los últimos tres años y cuenta con medio millón de visualizaciones al mes en sus canales.

La charla interactiva, que tendrá lugar a las 18:00 horas, con entrada gratuita previa retirada en tureservaonline.es, está integrada en las Jornadas de Salud y Bienestar juvenil, organizadas por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Teror, que dirige Irene Ortega

La conferencia «Salvar Vidas», Miguel Assal explicará de forma muy cercana, práctica y entendible para todas las edades cómo actuar en situaciones de emergencia cotidiana, en el hogar, el trabajo, la calle o el aula, con el objetivo de que cualquier ciudadano sea capaz de salvar una vida. La sesión en horario de tarde está abierta a familias, niños/as, jóvenes y cualquier persona interesada, mientras que por la mañana se impartirá para alumnado del IES Teror.

MIGUEL ASSAL OBJETIVO, SALVAR VIDAS

Miguel Assal es actualmente instructor de emergencias y primeros auxilios del SAMU de Protección Civil. Además de formador en el área de Sanidad Táctica, ayuda a los que trabajadores en situación de alto riesgo como fuerzas y cuerpos de seguridad del estado.

Lleva 2 años divulgando contenido de primeros auxilios, emergencias, prevención y seguridad en redes sociales, prensa, radio y televisión, con el objetivo de que cualquier ciudadano sea capaz de resolver una situación de emergencia y salvar una vida.

«Mi objetivo, dice Miguel, es llegar al mayor número de personas posibles, cuanta más gente lo conozca, más vidas se salvarán, se trata de reducir muertes evitables, no basta con llamar al 112 y esperar a la ambulancia, debe ser ese primer interviniente el que comience las maniobras básicas para preservar una vida, y se puede conseguir solo con algunos conocimientos y tus propias manos. Más de 30.000 libros vendidos en un año me animan a seguir multiplicando este conocimiento vital», explica Assal.

“Cuando te encuentras en una situación que pone en peligro tu vida o la de otra persona, necesitas saber qué hacer. No tienes tiempo para instrucciones complicadas. Sólo necesitas la información adecuada en el momento oportuno. Seguramente no tengas ni idea de qué hacer en caso de sufrir un infarto, ni cómo reconocer los signos de muchas afecciones potencialmente mortales”. Los consejos de Miguel salvan vidas.

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De leyes del mar, soberbia real y el honor de la marinería: El caso del MV Hondius

Para un viejo lobo de mar, retirado ya hace algunos años como yo, les puedo jurar que el hacer —o al menos intentar elaborar— una reflexión serena sobre el Derecho Marítimo, las responsabilidades y los próximos pasos a seguir ante una emergencia, es una tarea sumamente difícil. Es cierto que los oficiales de la Marina Mercante somos reconocidos mundialmente como hombres de honor. Hablo, sobre todo, por mis colegas españoles: auténticos profesionales de la quilla a la perilla. Pero nunca dejamos de ser hombres de carne y hueso, con nuestras virtudes y también con nuestros errores, como todo hijo de vecino. Si algo tenemos grabado a fuego en el pecho, es que nuestro honor no acepta ciertas acciones por muy legales que las leyes al uso pretendan pintarlas. Por ello, pido perdón desde ya si en estas líneas opino de una forma excesivamente subjetiva o incluso áspera; mi honor y mi condición de marino de carne y hueso siempre pesarán más que las normas frías impuestas desde lejanos despachos internacionales. La inminente llegada a Tenerife del buque MV Hondius, de bandera holandesa y afectado por un grave incidente de infección por un virus peligroso que ha obligado a desviar su ruta inicial, ha desatado un vendaval de interés mediático y social. En situaciones como esta, donde confluyen aspectos jurídicos, operativos y diplomáticos, conviene analizar los hechos con la cabeza fría, desde la perspectiva del Derecho Marítimo Internacional y de los usos consolidados de la navegación comercial. Solo así se puede comprender qué decisiones son razonables, cuáles son obligadas y qué margen de actuación real tienen los Estados involucrados. ¿Se están siguiendo los procedimientos legales? 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En este contexto, el hecho de que el crucero Hondius haya solicitado asistencia y que España esté evaluando su recepción —ya sea en puerto o en un fondeadero seguro— es plenamente coherente con las obligaciones internacionales de nuestro país. La clave aquí no es el simple «permitir o negar» por capricho, sino determinar técnicamente el lugar más seguro para las personas, el buque y el medio ambiente. La hipocresía al otro lado del Estrecho Ahora bien, como oficial de la Marina Mercante, hay una pregunta que me revuelve las tripas y me indigna sobremanera: ¿Es aceptable que el Reino de Marruecos haya rechazado la entrada del buque de buenas a primeras? Mire, no hace falta que Mohamed VI venga ahora a darme lecciones diciendo que, desde un punto de vista estrictamente jurídico, «ningún Estado está obligado a aceptar un buque averiado o en emergencia en su puerto si considera que hacerlo puede comprometer su propia seguridad o soberanía». Las directrices de la OMI recomiendan cooperación, sí, pero no imponen obligaciones automáticas. ¡Qué lástima que el monarca alauita no se ponga tan exquisito ni tan legalista cuando recibe de la Comunidad Europea esos millones y millones de euros destinados a «ayudas sociales» y «desarrollo»! Esos mismos fondos que luego le sirven para asfixiar al campo español, inundando nuestros mercados con productos hortofrutícolas que no cumplen los estrictos controles fitosanitarios que sí se nos exigen a los europeos. Todo para que él siga engrosando su fortuna, siendo ya el rey más rico de África y uno de los más acaudalados del planeta. Yo, que no soy más que un humilde lobo de mar, un maúro de Telde con muchas clacas incrustadas en los «egg» de tanto temporal soportado en una vida de navegante, le pregunto directamente a Mohamed VI con la libertad que da la experiencia: ¿Acaso ese dinero que le regalamos, sumado a la «morralla» de la que se desentiende cada semana enviándonosla en pateras para no tener que mantenerla en su país, le sirve para seguir levantando palacios, pagarse juergas en París y armarse hasta los dientes bajo un sospechoso interés expansionista? Ya lo hizo su padre, apropiándose por las bravas y con el cobarde consentimiento del gobierno español de la época, de la provincia del Sáhara Occidental y sus aguas. Para su suerte, hoy en Madrid tenemos otro gobierno débil al que chantajear con esas misteriosas grabaciones obtenidas del móvil de Pedro Sánchez a través del sistema Pegasus; esas que, según cuentan las malas lenguas cristianas, guarda con celo para exprimir al máximo cuando llegue el momento. Por tanto, que Marruecos haya declinado recibir al Hondius puede ser legalmente discutible bajo el principio de solidaridad marítima, pero moralmente es impresentable. Cada Estado evalúa sus riesgos, sí, pero lo verdaderamente importante es que, tras esa negativa, otro Estado costero —en este caso España— asumió la evaluación técnica y determinó la mejor solución. ¡Y con dos cojones! Porque así de solidarios somos los canarios y los españoles. ¿Fondeadero seguro o atraque en Granadilla? La decisión de atracar en el puerto tinerfeño de Granadilla o permanecer fondeado dependerá exclusivamente de tres factores técnicos: La naturaleza exacta de la emergencia médica y operativa del buque. La capacidad del puerto para recibirlo sin comprometer el tráfico y la operatividad diaria. La evaluación de riesgos ambientales y de seguridad sanitaria. En muchos casos, cuando un buque no presenta un peligro de hundimiento inmediato pero requiere una inspección o un desembarco controlado, se opta por un fondeadero seguro. Lamentablemente, esto no se hizo en 1919 con el histórico vapor Valbanera,