El Ayuntamiento saca a licitación el ensanche de la calle Marmolejos
El Ayuntamiento de Gáldar ha sacado a licitación el proyecto para la continuación del ensanche de la calle Marmolejos. Con una inversión de 118.526,22 euros el Consistorio, que financia la obra en su totalidad con recursos propios, avanza de esta manera en el desarrollo del Plan de Barrios con el que propone la mejora de las infraestructuras de todas las localidades del municipio con una inversión de tres millones de euros.

La Concejalía de Urbanismo, que dirige Heriberto Reyes, planifica la mejora de la vía a la altura de la vivienda número 53, lo que permitirá que los vehículos dejen de frenar su trayectoria para dar paso al que circula en sentido contrario. Se trata de una obra muy demandada por los vecinos de Marmolejos y que mejorará la accesibilidad para todo el barrio al tratarse de la vía principal en una localidad que ha crecido de forma exponencial en los últimos años.

El proyecto se podrá llevar a cabo después de que el Ayuntamiento acordara el pasado mes de marzo la compra de una parcela y firmara un convenio con los propietarios de otra para disponer del suelo. Como consecuencia de esta adquisición se procederá a la demolición de la vivienda situada en el número 53 y del muro de un estanque, lo que permitirá el final del estrechamiento que causa problemas de circulación en la zona.

En la actualidad también se encuentra en evaluación la licitación del proyecto de mejoras y acondicionamiento de la Plaza y de la Iglesia de Marmolejos con un importe de 84.134,22 euros. Ambos proyectos, también con cargo al Plan de Barrios, permitirán una notable mejora en la localidad.

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Imitar Sin Pensar
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Imitar sin pensar

Las modas nacen deprisa. Un gesto, una celebración, una fotografía o un vídeo bastan para que miles de jóvenes quieran imitar lo que ven sin preguntarse de dónde viene ni qué significa. Es el precio de vivir en un mundo donde la apariencia suele correr más que el conocimiento. Un muchacho se bajó los pantalones un palmo porque su ídolo lo había hecho. Otro lo imitó al día siguiente. Después llegaron cientos más. Ninguno sabía explicar el motivo, ni le importaba. Lo importante era parecerse a quien admiraban. Con el paso del tiempo descubrieron que muchos gestos, formas de vestir o maneras de comportarse tenían historias que desconocían. Algunas eran simples modas; otras habían nacido en ambientes marginales, en bandas, incluso en prisiones o en culturas muy distintas de la nuestra. Comprendieron demasiado tarde que copiar sin entender es la forma más rápida de dejar que otros piensen por uno. Los años pasan y la imagen que cada cual construye también deja huella. Se toman decisiones que parecen insignificantes en el momento, pero que acaban definiendo la personalidad, las costumbres e incluso la forma en que los demás nos perciben. Corregir ese rumbo siempre es posible, pero nunca resulta tan sencillo como haber reflexionado antes de imitar. Todo esto me viene a la cabeza al recordar la celebración del futbolista de la selección española Lamine Yamal. Un deportista de élite sabe que millones de ojos observan cada uno de sus movimientos. Los referentes no solo marcan goles; también marcan conductas. Quienes los admiran merecen mensajes que inspiren esfuerzo, respeto y criterio, no simples gestos vacíos destinados a ser copiados sin reflexión. La lección es sencilla: no conviertas la admiración en obediencia, no imites porque sí, pregunta, piensa y decide por ti mismo. La libertad empieza cuando dejas de seguir al rebaño. A buen seguro, quien renuncia a pensar acaba viviendo la vida de otros. Y esa es la peor de las derrotas: descubrir, cuando ya es demasiado tarde, que nunca fue uno mismo quien eligió el camino.