El PP aspira a alcanzar la Alcaldía de Arucas en 2023 ensalzando los valores del diálogo y la estabilidad de actual pacto de gobierno
  • Chano Guerra: “Conozco las necesidades de Arucas y asumo el reto de liderar el proceso de transformación de nuestro municipio”

El Partido Popular (PP) de Gran Canaria ha presentado este viernes a su candidato a la Alcaldía de Arucas, Sebastián Guerra, en un acto público en el que se enfatizó la “estabilidad” y el “diálogo” que han presidido el pacto con el que se ha cogobernado el municipio entre 2019 y 2023, aunque el objetivo es alcanzar el próximo año la Alcaldía del municipio norteño.

Chano Guerra contó en la presentación de su candidatura con en el secretario general de los populares canarios, Poli Suárez, además de con el presidente insular y candidato al Cabildo, Miguel Jorge Blanco, que destacaron los valores “políticos” y “personales” del actual concejal de Urbanismo, Proyectos, Servicios Públicos, Obras; Educación y Vivienda del Ayuntamiento de Arucas.

“Ser candidato supone una enorme responsabilidad que asumo con ilusión y con el convencimiento de que la ciudadanía aruquense sabrá valorar nuestro proyecto”, explicó Chano Guerra durante el acto de presentación de su candidatura, quien subrayó que para su formación “Arucas es nuestro referente”.

Entre los objetivos que se marca para el próximo mandato destacó la dinamización y mejora de los servicios públicos, aportar la estabilidad política “que tanta falta hacía a nuestro municipio, poniendo a las personas en el centro de toda la gestión”, añadió, a pesar de las adversidades y la pandemia que golpeó en 2020.

“Arucas debe sentirse una ciudad europea y de corte moderno, con unas buenas comunicaciones, ser atractiva para nuevas actividades económicas y que asuma su papel de liderazgo social, económico y cultural en el territorio. Que permita que sus habitantes se desarrollen personalmente con una alta calidad de vida”, afirmó.

“No descansaré hasta que convenza a todos que seré un buen alcalde de Arucas”, prosiguió Chano Guerra, quien se calificó como “hombre de diálogo, de decisión, de colaboración institucional que cree en la iniciativa privada pero también en el estímulo público”.

Poli Suárez destaca la estabilidad institucional

Por su parte, el secretario general del Partido Popular de Canarias, Poli Suárez, indicó que en los últimos cuatro años “se ha llevado a cabo una ejemplar gestión” en el municipio de Arucas, un territorio “clave” para la comarca norte de Gran Canaria y para la Isla.

El también candidato al Parlamento por la Isla de Gran Canaria calificó al candidato de “compañero ejemplar” y reiteró que “hemos dado la estabilidad tan necesaria al Gobierno municipal”. En 2019 “nos dieron la oportunidad de conformar un gobierno que trabajara por los intereses generales de la ciudad de Arucas, demostrando gestión y capacidad de trabajo, además de ilusión y entrega a los vecinos y vecinas”.

Para finalizar, el presidente insular de los populares, Miguel Jorge, también candidato al Cabildo grancanario, enfatizó que este acto supone la “renovación del compromiso de Guerra con el municipio y con los vecinos de Arucas. Es una apuesta del Partido Popular con Chano Guerra y una apuesta de Chano Guerra con los vecinos”, dijo.

Además destacó que el PP “es un partido ganador, que va a salir en el mes de mayo a ganar las elecciones en los 21 municipios”, a la vez que agradeció el desarrollo de este pacto de gobierno: “creo que es un ejemplo en la Isla de Gran Canaria y en el conjunto de la nación, al tratarse de dos formaciones mayoritarias que han conseguido pactar, siendo un ejemplo de moderación y de buenas relaciones personales”, finalizó.

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Redacción NorteGranCanaria

Cuando el cisne negro no es una metáfora, sino una maniobra

(Contestación a los comentarios habidos sobre mi pasado artículo, del mismo nombre y publicado en esta misma Revista digital, el pasado domingo 30) Hay artículos que uno escribe con calma, como quien ajusta una vela antes del amanecer. Y hay otros que salen como un golpe de mar: secos, inevitables, necesarios. Mi artículo Cisne negro fue de los segundos. Lo publiqué porque veía señales que otros preferían ignorar. Y el tiempo —y las 4.025 lecturas en pocos días— me han confirmado que no estaba solo en esa inquietud. Las reacciones han sido un mapa perfecto de la España actual: Unos me felicitaron. Otros me llamaron exagerado. Algún valiente e incluso los del sector “sanchita” me llamaron “facha”. A estas alturas, ni me inmuto. Pero sí me obliga a “ratificarme”. Porque cuando un texto provoca aplausos, insultos y nervios, es que ha tocado un punto que duele. Y cuando algo duele, es porque hay verdad. “España está en un punto crítico, y fingir que no pasa nada, como pretende Pedro Sánchez es infantil” Lo diré sin rodeos. España vive un momento político que huele a maniobra, a cálculo y a silencio previo al temporal. Quien no quiera verlo, que mire para otro lado. Yo no. La crisis de Melilla no es un incidente fronterizo. Es una “operación geopolítica” ejecutada con precisión desde Rabat y aceptada con una pasividad que solo puede interpretarse de dos maneras: o incompetencia, o conveniencia. Y ambas son peligrosas. Mientras Ceuta y Melilla ardían, el presidente del Gobierno estaba de vacaciones. Mientras los ciudadanos pedían auxilio, el Rey —sí, el jefe del Estado— era mantenido lejos de la zona por “razones diplomáticas”. Mientras Marruecos celebraba su “Marcha Verde”, aquí se hablaba de “incidentes aislados”. Eso no es casualidad. Eso es “una grieta”. Y las grietas, cuando no se atienden, se convierten en vías de agua. “Los cisnes negros” no aparecen; se provocan, se aprovechan o se toleran” Quien me llamó “exagerado” debería repasar la historia. Porque la historia es más dura que mis palabras. Aquí algunos ejemplos de cómo los gobernantes han usado crisis para reforzar su poder: “Incendio del Reichstag (1933)” — Un edificio arde y, de repente, se suspenden libertades, se persigue a opositores y se consolida un régimen totalitario. ¿Casualidad? No. Maniobra. “El Golpe de Fujimori (1992” — Caos institucional, cierre del Congreso y gobierno por decreto. Todo “legal”, todo “necesario”, todo “por el bien del país”. “El Estado de emergencia en Turquía (2016)” — Un intento de golpe, y acto seguido, purgas masivas, detenciones y un poder reforzado. El cisne negro perfecto. La Primavera Árabe (2011) — Un vendedor ambulante se inmola y cae medio Oriente Medio. Un suceso inesperado que reconfiguró países enteros. Lo ocurrido en Sarajevo (1914) — Un disparo, una guerra mundial. Un cisne negro que cambió el planeta. Nada de esto fue casual. Todo tuvo intención, cálculo o aprovechamiento. Por eso me ratifico en que, “los cisnes negros existen, y suelen aparecer cuando un gobernante teme perder el mando, como le está ocurriendo ahora a Pedro Sánchez”. “España y la tentación del poder” No afirmo que el Gobierno vaya a decretar un estado de excepción. No afirmo que haya un plan oculto. Pero sí afirmo —porque la historia lo demuestra— que “la tentación existe”, pero si suelto y mantengo mi más que evidente sospecha Cuando un presidente como Pedro Sánchez, está acorralado por crisis internas, por escándalos, por investigaciones judiciales, por socios incómodos y por un calendario electoral adverso, la tentación de usar una crisis para ganar tiempo es enorme. Y España hoy, reúne todos los ingredientes. Todos. Los viejos marinos sabemos que hay capitanes que, cuando ven venir el temporal, no piensan en salvar a la tripulación, sino en salvar su puesto. “Defenderse no es retroceder; es poner las cartas sobre la mesa” A quienes me llamaron exagerado, les digo: “La historia es más exagerada que yo”. A quienes me llamaron “facha”, les digo… Confunden crítica con ideología. “Y eso, además de opinión pobre, lo es estúpida e infantil”. A quienes me felicitaron, les digo: “Gracias por mirar el horizonte con ojos abiertos”. Y a todos, les recuerdo que “Los cisnes negros” no son profecías. Son advertencias. Y esta advertencia está documentada.