La exposición ‘Mujeres que desean a mujeres’ llega a La Galería del Ayuntamiento

La muestra fotográfica dedicada a la diversidad de mujeres lesbianas, bisexuales y trans, estará del 27 de enero al 6 de febrero en Teror.

La Galería del Ayuntamiento de Teror acoge del 27 de enero al 6 de febrero la exposición ‘Mujeres que desean a mujeres. Ponle cara a la diversidad de mujeres lesbianas, bisexuales y trans’, una muestra fotográfica interactiva con 12 imágenes que enseñan historias en la vida de seis mujeres para vislumbrar las luces y sombras de la diversidad.

La exposición organizada por el Colectivo Gamá puede visitarse de lunes a viernes, en horario de 9:00 a 15:00 horas. La inauguración tendrá lugar el lunes 27 de enero, a las 12:00 horas, en La Galería ubicada en la Oficinas Municipales del Ayuntamiento de Teror.

‘Mujeres que desean a mujeres’ ha sido realizada en el marco del proyecto para el fomento de la igualdad por razón de sexo, orientación sexual o identidad de género denominado ‘T-Acompañamos’, financiado por la Consejería de Igualdad y Diversidad del Cabildo de Gran Canaria en el año 2019. Las fotografías de la exposición están acompañadas de los relatos de Alba, Erika, Melinda, Aleida, Lorenza y Lucía, las protagonistas de la muestra, que se pueden ver completos a través de un código QR que conduce a la web  www.dosmujeres.org.

La exposición, que recorre varios municipios de la isla, cuenta con la colaboración de la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Teror, dirigida por la edil Angharad Quintana, apoyando esta iniciativa de solidaridad con las mujeres LBT de Gran Canaria, y mostrándola a través de La Galería del Ayuntamiento.

Con este proyecto expositivo, el Colectivo Gamá trata de “visibilizar las historias de nuestras compañeras porque creemos que lo que no se ve, no se conoce y por lo tanto no existe. Queremos existir, por todas las personas LGTB incomprendidas, que tienen dudas y que tienen miedo. Somos sus iguales. No están solas. Aquí tendrán siempre referentes”, manifiesta la presidenta de Gamá, Montserrat González.

Partiendo de la oscuridad, de la homofobia interiorizada o del propio desconocimiento, Alba, Erika, Melinda, Aleida, Lorenza y Lucía relatan su trayectoria de vida, en ningún caso sencilla, hasta ser quienes son hoy. Lo que las convierte en verdaderas historias de superación que merecen ver la luz en un ejercicio de crear conciencia y convertirse en referentes para todas aquellas personas que se sienten incomprendidas o que están pasando por una situación similar.

Con ‘Mujeres que desean a mujeres’ la visibilidad LBT se convierte en herramienta de transformación social permitiéndonos romper los estereotipos y prejuicios y crear nuevos imaginarios inclusivos y respetuosos, haciendo así del mundo un lugar más justo para las personas. Algo realmente necesario no solo para la sociedad en general sino para las propias mujeres LBT que necesitan referentes en su propia construcción personal.

Alba, Erika, Melinda, Aleida, Lorenza y Lucía, activistas de Gamá, son las protagonistas de esta exposición a través de la cual el colectivo LGTB aprovecha para dar a conocer sus dos grupos LBT: Sáfores e Iris, espacios de mujeres y personas no binarias lesbianas, bisexuales o trans que se reúnen para establecer redes, acciones formativas y activismo LBT con perspectiva feminista. El objetivo de Iris y Sáfores es hacer incidencia político feminista y LGTB a través de redes de apoyo mutuo, socialización, cuidado y empoderamiento.

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Redacción NorteGranCanaria

Pedro Lezcano, más que un poeta: memoria de un hombre comprometido con su pueblo

En el 106.º aniversario de su nacimiento, el recuerdo de sus conversaciones y de su vinculación con el ajedrez permite acercarse a la dimensión humana del escritor y expresidente del Cabildo de Gran Canaria. Hoy, 17 de septiembre de 2026, recordamos el nacimiento, hace 106 años, de alguien especial para nuestra sociedad: Pedro Lezcano. Fue mucho más que un poeta. Un deportista, tanto ante los tableros como en las profundidades marinas; un artista plástico de conversación amable y un firme defensor de las necesidades del pueblo. Probablemente por eso, y por otras experiencias de su vida, decidió dar el paso a la política. En diversas conversaciones me explicó su motivación con unas palabras que todavía recuerdo: «Tenía que devolver a la sociedad un poco de lo que ella me dio». Nuestros encuentros de trabajo transcurrían casi siempre en el mismo lugar, entre aromas de café y aprendizaje. Hablábamos de poesía y pintura y, en ocasiones, las menos, de submarinismo. Pero había un asunto que ocupaba buena parte de aquellas reuniones: el ajedrez. Algo especial recorría su existencia cuando se acercaba a ese juego antiguo, en el que encontraba deporte, razonamiento y arte. En nuestras conversaciones aparecían el enroque, la coronación, la captura al paso o el jaque perpetuo. También las aperturas, desde el gambito de dama hasta la defensa siciliana, y tantas otras posibilidades que se abren sobre un tablero. Recuerdo cuánto le maravilló aquella publicación del gran maestro Dragan Barlov: «Disculpen las aperturas… Los finales… son fundamentales». Llegar a acuerdos con él y con su corporación en materia de ajedrez resultaba asequible. Don Pedro conocía la capacidad de nuestra institución, con Diego Casimiro al frente y un equipo dispuesto a situar a Gran Canaria entre los grandes escenarios del ajedrez mundial. Entendía el valor de aquel trabajo y lo que podía aportar a la isla. Pero, junto al poeta y al representante público, estaba el hombre al que tuvimos la suerte de conocer de cerca. En mi recuerdo permanece como un esposo fiel y un padre tierno, tímido y cariñoso, a veces torpe al demostrar cuanto sentía. Un hombre al que le desbordaba el afecto cuando encontraba la ocasión de expresarlo. Como hermano, era sencillo y capaz de acomodarse a cualquier circunstancia. Como amigo, reflexivo, caballeroso, fraterno y honesto. Tenía espíritu aventurero, valentía, curiosidad y una sensibilidad romántica. Era un buen conversador, de amplias inquietudes intelectuales y buen gusto por la literatura. Antimilitarista y conocedor del teatro, su interés por la cultura se extendía mucho más allá de su propia obra. Un hombre en toda la extensión de la palabra. Y del ajedrez. De una u otra manera, me instruía en distintos campos de la cultura y en la organización de eventos. Aquellas reuniones eran también una oportunidad para aprender de su experiencia, de su manera de escuchar y de su disposición a convertir las ideas en iniciativas. No quiero, ni debo, olvidar lo que vivimos en 1995, durante su presidencia al frente del Cabildo Insular de Gran Canaria. Con un equipo dirigido por Diego Casimiro, la isla acogió en la calle Triana de Las Palmas de Gran Canaria una multitudinaria simultánea de ajedrez. En mi memoria, aquella jornada permanece como un hito de la proyección internacional de Gran Canaria: los tableros ocuparon la calle y el ajedrez se convirtió en una forma de mostrar la isla al mundo. Fue también una expresión de lo que podía conseguirse cuando el respaldo institucional acompañaba al trabajo de quienes conocían y amaban este deporte. Hoy recordamos al esposo, al padre, al hermano, al abuelo y al amigo que dejó huella en quienes compartimos parte de su camino. Su figura pública sigue vinculada a la poesía y al compromiso social; quienes lo tratamos guardamos, además, el recuerdo de sus gestos, sus conversaciones y sus afectos. Este aniversario es una ocasión para volver a ese canario de adopción que hizo de las islas su lugar de pertenencia y de compromiso. Su vínculo con Canarias se expresó en su obra, en su actividad pública y en la atención que prestaba a las necesidades de su gente. Para quienes lo conocimos, don Pedro sigue presente en aquellos encuentros de trabajo, en el aroma del café y en las conversaciones que terminaban regresando al tablero. Allí permanece el hombre de confianza y de respeto que supo ser mucho más que un poeta.