Compostaje Moya
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La Villa de Moya inaugura su Zona de Compostaje Comunitario para avanzar hacia un modelo de residuos más sostenible
  • El proyecto, impulsado bajo el lema ‘Cierra el círculo en la Villa de Moya’, permitirá transformar los restos orgánicos del hogar en compost natural gracias a la participación de las familias del municipio

La Villa de Moya continúa dando pasos firmes en su compromiso con la sostenibilidad y la economía circular con la inauguración de la Zona de Compostaje Comunitario (ZCC) en la Villa de Moya, una iniciativa que permitirá aprovechar los residuos orgánicos domésticos para transformarlos en compost natural y devolver a la tierra recursos de gran valor ambiental.

El proyecto, desarrollado bajo el lema ‘Cierra el círculo en la Villa de Moya’, busca fomentar una gestión más eficiente y responsable de los residuos, fomentando un modelo circular en el que la materia orgánica se aprovecha localmente y se convierte en un recurso útil para huertos, jardines y plantas.

El compostaje comunitario permitirá transformar restos de fruta y verdura, cáscaras de huevo y frutos secos, posos de café, tapones de corcho, cerillas o serrín en un abono natural de alta calidad, contribuyendo así a reducir la cantidad de residuos que se generan y a disminuir el impacto ambiental derivado de su tratamiento.

El alcalde de la Villa de Moya, Raúl Afonso, destacó que «la puesta en marcha de esta compostadora comunitaria supone un nuevo paso en la apuesta que venimos realizando por la sostenibilidad y por un modelo de municipio más respetuoso con el entorno. La economía circular deja de ser un concepto teórico para convertirse en una realidad que implica directamente a nuestros vecinos y vecinas, permitiéndonos aprovechar los recursos y reducir nuestra huella ambiental».

Por su parte, la concejala de Residuos, Lidia Rodríguez, señaló que «este proyecto representa una oportunidad para que la ciudadanía participe de manera activa en la gestión de los residuos orgánicos y comprenda que pequeños gestos cotidianos pueden generar un gran impacto positivo en el medio ambiente. El compostaje comunitario no solo reduce residuos, sino que también fomenta hábitos sostenibles y fortalece el compromiso colectivo con el cuidado de nuestro entorno».

La iniciativa ya cuenta con una treintena de familias del municipio que depositarán su materia orgánica en la Zona de Compostaje comunitario, participando así, en un proceso de aprovechamiento de residuos basado en la colaboración ciudadana. Además, los participantes contarán con acompañamiento técnico durante todo el proceso y dispondrán de un contacto directo con la persona responsable para resolver cualquier duda o incidencia.

El Compostaje Comunitario de la Villa de Moya es una iniciativa financiada por el Cabildo de Gran Canaria y ejecutada por Nature Canariensis, en colaboración con el Ayuntamiento de la Villa de Moya, reforzando el compromiso conjunto con la sostenibilidad y la protección del medio ambiente.

Con este nuevo recurso, la Villa de Moya continúa consolidándose como un municipio comprometido con la innovación ambiental y la participación ciudadana, demostrando que la sostenibilidad también se construye desde las pequeñas acciones cotidianas y el trabajo conjunto.

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Imitar Sin Pensar
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Imitar sin pensar

Las modas nacen deprisa. Un gesto, una celebración, una fotografía o un vídeo bastan para que miles de jóvenes quieran imitar lo que ven sin preguntarse de dónde viene ni qué significa. Es el precio de vivir en un mundo donde la apariencia suele correr más que el conocimiento. Un muchacho se bajó los pantalones un palmo porque su ídolo lo había hecho. Otro lo imitó al día siguiente. Después llegaron cientos más. Ninguno sabía explicar el motivo, ni le importaba. Lo importante era parecerse a quien admiraban. Con el paso del tiempo descubrieron que muchos gestos, formas de vestir o maneras de comportarse tenían historias que desconocían. Algunas eran simples modas; otras habían nacido en ambientes marginales, en bandas, incluso en prisiones o en culturas muy distintas de la nuestra. Comprendieron demasiado tarde que copiar sin entender es la forma más rápida de dejar que otros piensen por uno. Los años pasan y la imagen que cada cual construye también deja huella. Se toman decisiones que parecen insignificantes en el momento, pero que acaban definiendo la personalidad, las costumbres e incluso la forma en que los demás nos perciben. Corregir ese rumbo siempre es posible, pero nunca resulta tan sencillo como haber reflexionado antes de imitar. Todo esto me viene a la cabeza al recordar la celebración del futbolista de la selección española Lamine Yamal. Un deportista de élite sabe que millones de ojos observan cada uno de sus movimientos. Los referentes no solo marcan goles; también marcan conductas. Quienes los admiran merecen mensajes que inspiren esfuerzo, respeto y criterio, no simples gestos vacíos destinados a ser copiados sin reflexión. La lección es sencilla: no conviertas la admiración en obediencia, no imites porque sí, pregunta, piensa y decide por ti mismo. La libertad empieza cuando dejas de seguir al rebaño. A buen seguro, quien renuncia a pensar acaba viviendo la vida de otros. Y esa es la peor de las derrotas: descubrir, cuando ya es demasiado tarde, que nunca fue uno mismo quien eligió el camino.