Manuel Santiago González, el luchador que se ganó el corazón de Guía
Manolo Santiago Gonzalez
Manolo Santiago Gonzalez

Manuel Santiago González, un hombre de Guía que dejó su huella en el corazón de su pueblo

Hay personas que pasan por la vida dejando algo más que recuerdos. Dejan una forma de ser, una manera de ayudar, una palabra de consuelo y, sobre todo, dejan una huella que permanece en la memoria de quienes tuvieron la suerte de conocerlas. Manuel Santiago González fue una de esas personas.

Manolo nació en Santa María de Guía de Gran Canaria el 09 de Marzo 1943 y falleció el 15 de octubre de 2023. Se marchó físicamente, pero su recuerdo continúa muy presente entre quienes compartieron con él tantos momentos de amistad, de trabajo, de fiestas, de pesca, de lucha canaria y de vida.

Fue un hombre bueno, servicial y profundamente vinculado a su pueblo. Siempre estaba dispuesto a echar una mano a un vecino, a realizar un trabajo o a solucionar un problema, muchas veces sin esperar nada a cambio. Esa generosidad, que ejercía con absoluta naturalidad, era una de sus grandes señas de identidad.

De profesión fue pintor y camarero, pero Manolo fue mucho más que eso. Fue cocinero, pescador, luchador, entrenador, colaborador de las fiestas y, por encima de todo, un hombre cercano que sabía escuchar.

Cuando alguien acudía a él para contarle un problema, Manolo no necesitaba levantar la voz. Era tranquilo al hablar, razonaba las cosas y trataba de buscar una salida. Su consejo siempre nacía de la experiencia y de las ganas de ayudar. Tenía esa capacidad que poseen las buenas personas para hacer que quien tiene un problema se marche un poco más tranquilo de como llegó.

Su gran pasión fue la lucha canaria. Sus primeros pasos en este deporte los dio de la mano de Ramoncito Jiménez, quien le enseñó los fundamentos de nuestro deporte vernáculo. Manolo fue un luchador con grandes recursos técnicos, un hombre difícil de tumbar y con unas condiciones que le hicieron destacar sobre el terrero.

Pero su trayectoria como luchador se vio truncada por una lesión en las rodillas que le obligó a abandonar la práctica de la lucha. Sin embargo, nunca se alejó de este deporte que tanto amaba. Con el paso de los años entrenó a varios equipos de su pueblo, entre ellos el Ramón Jiménez y el Club de Lucha Atalaya, transmitiendo a nuevas generaciones los conocimientos y los valores que él había aprendido sobre el terrero.

El mar fue otra de sus grandes pasiones. Manolo era un gran pescador y conocía el mar como quien conoce el camino de su propia casa. Sabía interpretar sus señales y, precisamente por eso, siempre aconsejaba a quienes tenían menos experiencia que fueran prudentes y respetaran el mar.

Y entre todos los lugares que amó hubo uno muy especial: Barranquillo Moreno. Allí encontraba algo que para él tenía un valor incalculable: tranquilidad. Solía decir que Barranquillo Moreno era un lugar de paz y de sosiego. Y allí pasó días enteros, disfrutando de la pesca, de los amigos y de esas pequeñas cosas que hacen grande la vida.
Fueron muchos los tenderetes que organizó en aquel lugar. A su casa acudían amigos, conocidos y lugareños para compartir un rato de conversación, una comida y, sobre todo, compañía. Manolo tenía ese don de reunir a la gente. Allí no hacía falta mucho para ser feliz: una mesa, algo de comer, buenos amigos y el sonido del mar.

También son muchos los vecinos de Guía que lo recuerdan en casa de Maestro Pepe el Herrero, en el Barranco de Guía, preparando comidas para sus amigos. Porque cocinar también era otra de sus grandes habilidades. Le gustaba compartir y hacer que los demás disfrutaran.

Manolo era, además, un hombre de principios. No soportaba los abusos ni las injusticias. Cuando veía que alguien se aprovechaba de una persona más débil, no permanecía callado. Se ponía del lado de quien necesitaba ayuda, porque entendía que la dignidad de una persona estaba por encima de cualquier otra consideración.
Su compromiso con las tradiciones y las fiestas de su pueblo también fue constante. Fue un gran colaborador de la Fiesta de la Prensa, compartiendo aquellos años y aquellos momentos con personas como Paco Rivero, René Gordillo, Dominguito el Majorero y tantos otros que contribuyeron a mantener viva una de las celebraciones más queridas de Guía.

También queda en la memoria de muchos la imagen de Manolo preparando el tenderete del Día de Las Marías, en San Roque de Guía, una celebración que cada tercer domingo de septiembre llena de tradición y emoción las calles y los corazones de los guiense.

Son recuerdos que forman parte de la memoria colectiva de un pueblo. Y cuando se habla de Manolo, aparecen muchas historias, muchas anécdotas y muchas sonrisas. Porque quienes lo conocieron no suelen recordarlo desde la tristeza, sino desde el cariño.

Así era Manuel Santiago González. Un hombre sencillo, trabajador, generoso y servicial. Un hombre que no necesitaba grandes reconocimientos para sentirse útil. Le bastaba con ayudar a un vecino, preparar una comida para los amigos, compartir una jornada de pesca, hablar de lucha canaria o colaborar con una fiesta de su pueblo.
Hoy, cuando han pasado ya algunos años desde su fallecimiento, su figura adquiere todavía más valor. Porque el tiempo no borra a las personas buenas. Al contrario, las convierte en parte de la historia sentimental de los pueblos.

Manolo se fue, pero dejó muchas manos que estrechó, muchos consejos que dio, muchas comidas que preparó, muchas jornadas de pesca, muchos momentos compartidos y muchas personas que todavía pronuncian su nombre con afecto.

Quizás ese sea el mejor homenaje que puede recibir un hombre: que cuando alguien pregunte quién fue Manuel Santiago González, haya muchas personas capaces de responder: “Fue un hombre bueno. Un hombre de Guía. Un hombre que siempre estuvo dispuesto a ayudar.”

Y mientras su pueblo siga recordando sus historias, sus tenderetes, sus luchas, sus pescas y aquella manera tan suya de estar siempre al lado de los demás, Manolo seguirá estando entre nosotros.

Porque hay personas que no desaparecen cuando se marchan.

Se quedan para siempre en el corazón de su gente.

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Nuestras Fiestas
Redacción NorteGranCanaria

La jornada reunió a residentes y visitantes en torno a la eucaristía, la procesión y una Romería Ofrenda que llevó hasta San Nicolás de Tolentino los presentes y obsequios de los diferentes barrios del municipio

La jornada reunió a residentes y visitantes en torno a la eucaristía, la procesión y una Romería Ofrenda que llevó hasta San Nicolás de Tolentino los presentes y obsequios de los diferentes barrios del municipio La Aldea de San Nicolás celebró este jueves el día grande de sus Fiestas Patronales 2026 en honor a San Nicolás de Tolentino con una jornada marcada por la tradición, la devoción y la participación de residentes y visitantes. Desde primera hora de la mañana, el entorno de la iglesia de San Nicolás de Tolentino se convirtió en el epicentro de los actos con la tradicional diana floreada y la bendición de los panecillos, antes de dar paso a la eucaristía y posterior procesión en honor al patrón del municipio. Como es tradición, la Corporación del Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás, encabezada por el alcalde, Pedro Suárez, participó en los actos religiosos y acompañó a San Nicolás de Tolentino durante su recorrido por las principales calles del casco histórico, amenizado por las bandas Pasión de La Aldea y Aires de La Aldea; un recorrido que dejó patente la unidad del pueblo aldeano que acompañó con fervor a su santo patrón. A la comitiva municipal se sumaron el pregonero de las Fiestas Patronales 2026, Óliver Saavedra; la Reina Adulta, María Kimberley De Castro, e Infantil, Liah Desireé González; y Miss La Aldea, Martina Herrera. La jornada contó también con la presencia de representantes de las diferentes administraciones públicas, entre ellos el vicepresidente primero del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo; el vicepresidente segundo y alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa; el consejero de Cooperación Institucional y Solidaridad Internacional, Carmelo Ramírez; y la consejera de Administración Pública y Transparencia, Margarita González, entre otras autoridades civiles, militares y de la Guardia Civil que quisieron acompañar al municipio en uno de los días más importantes de su calendario festivo. Por la tarde, la celebración continuó con la tradicional Romería Ofrenda a San Nicolás de Tolentino, que partió a las 18:00 horas desde el Almacén de Los Picos y recorrió las calles del municipio hasta llegar a la iglesia de San Nicolás. Las diferentes carretas y representaciones llevaron hasta el patrón presentes y obsequios procedentes de distintos puntos de La Aldea en una muestra de participación vecinal y de reconocimiento a las tradiciones que cada año forman parte de esta celebración. La Romería Ofrenda volvió a convertirse así en uno de los momentos de mayor participación de las Fiestas Patronales, reuniendo a familias, colectivos, asociaciones y vecinos y vecinas de diferentes barrios en torno a San Nicolás de Tolentino. La música tradicional y el ambiente festivo acompañaron el recorrido, que concluyó con la llegada de las ofrendas al templo. “Hoy hemos vuelto a vivir uno de esos días que forman parte de la memoria colectiva de La Aldea. Nuestro día grande nos permite reencontrarnos con nuestras tradiciones, acompañar a nuestro patrón y compartir con familiares, vecinos y visitantes una jornada que sentimos como muy nuestra”, destacó el alcalde de La Aldea de San Nicolás, Pedro Suárez. El primer edil puso también en valor la participación de la ciudadanía durante toda la jornada y señaló que “tanto la procesión como la Romería Ofrenda nos recuerdan la importancia de mantener vivas nuestras costumbres y de transmitirlas a las nuevas generaciones. Quiero agradecer especialmente a todas las personas, colectivos y barrios que han participado y que hacen posible que nuestras fiestas sigan teniendo este carácter tan especial”. Pedro Suárez destacó asimismo el trabajo desarrollado durante estos días por los servicios municipales, cuerpos de seguridad, Protección Civil, personal sanitario, asociaciones, colectivos y personas voluntarias para garantizar el desarrollo de los actos, así como la colaboración de todas las personas que han contribuido a que la jornada transcurriera con normalidad. Desde el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás agradecemos la participación de toda la ciudadanía en los actos de este día y destacamos el compromiso de residentes, colectivos y asociaciones con unas Fiestas Patronales que continúan siendo uno de los principales puntos de encuentro de la comunidad y una expresión viva del patrimonio cultural y de las tradiciones de La Aldea.