Paquito Gordillo, El Hombre Que Hizo Grande El Fútbol Base De Guía
Paquito Gordillo, El Hombre Que Hizo Grande El Fútbol Base De Guía
Paquito Gordillo: el hombre que hizo grande el fútbol base de Guía

Hablar de Paquito Gordillo es hablar de una de las figuras más queridas y respetadas del deporte en Santa María de Guía. Paquito Gordillo nació en Santa María de Guía y vivió junto a sus padres y algunos de sus hermanos en una vivienda del grupo Tirma. Pertenecía a una familia sencilla, honrada y trabajadora, valores que marcaron profundamente su forma de entender la vida y que supo transmitir a cientos de niños y jóvenes que pasaron por sus manos.

Son muchas las generaciones de futbolistas guienses que tuvieron la suerte de aprender con Paquito, fue un auténtico educador. Entendía el fútbol como una escuela de valores, donde lo más importante no era ganar, sino formar buenas personas. Insistía una y otra vez en el respeto al adversario, al árbitro, al entrenador y, sobre todo, a los padres.

Era un hombre disciplinado y le gustaba que sus equipos fueran un ejemplo dentro y fuera del terreno de juego. Exigía que los jugadores estuvieran perfectamente uniformados, con la camiseta por dentro, que escucharan con atención las indicaciones del entrenador y que mantuvieran siempre una conducta ejemplar. Antes de cada encuentro nos reunía en la caseta. Bastaba con que comenzara a hablar para que se hiciera un silencio absoluto. Todos escuchábamos con atención aquellas palabras que, con el paso de los años, comprendimos que eran auténticas lecciones de vida.

Quienes tuvimos el privilegio de compartir aquellos años con él recordamos con enorme cariño las esperas frente a la antigua Telefónica de Guía, junto a la sacristía de la iglesia, confiando en que hubiera conseguido organizar un partido amistoso con algún equipo de la zona. Eran tiempos de enorme ilusión. Nos conformábamos con disputar un encuentro y, al finalizar, recibir un bocadillo y un refresco que, en muchas ocasiones, el propio Paquito pagaba de su bolsillo. El fútbol base de Guía le costó mucho dinero, pero jamás se quejó. Su mayor recompensa era ver disfrutar y crecer a sus muchachos.

Fuera del fútbol también era una persona muy apreciada. Era un lector empedernido. Era habitual verlo leyendo en San Roque o en la plaza de Guía. Muchas personas se acercaban para conversar con él sobre la actualidad, porque siempre tenía una opinión serena y bien fundamentada. Era un hombre culto, cercano, humilde y profundamente respetuoso.

Paquito Gordillo falleció en agosto de 2018, dejando un inmenso vacío entre quienes lo conocieron. Sin embargo, también dejó una herencia extraordinaria: la de cientos de jóvenes a los que ayudó a crecer y numerosos futbolistas que dieron sus primeros pasos bajo su dirección. Su legado va mucho más allá de los resultados deportivos; permanece en los valores, la educación y el ejemplo que sembró durante toda una vida.

Hoy queremos recordarlo porque es un acto de justicia. Personas como Paquito Gordillo no deberían caer nunca en el olvido. Su entrega desinteresada, su vocación por el fútbol base y su inmenso cariño hacia la juventud de Santa María de Guía merecen el reconocimiento permanente de todo un pueblo. Mientras exista alguien que recuerde sus enseñanzas, Paquito seguirá estando presente en cada campo de fútbol donde el respeto, el compañerismo y la ilusión continúen siendo los verdaderos protagonistas.

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Cubierta Del Libro De Franck González
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Franck González nos redescubre el mito del creador Antonio Padrón

El día 30 de julio se presenta en la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista su volumen ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’ que edita el Cabildo grancanario  El Departamento de Ediciones de la Consejería de Cultura del Cabildo grancanario presenta el día 30 de julio, a las 19:00 horas, en la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista, el volumen titulado ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’, del historiador del Arte y actual director del citado centro museístico situado en Gáldar, Franck González, en cuyas páginas reivindica un cambio de percepción de la figura del mencionado artista (Gáldar, 1920-1968), a la vez que su autor formula un completo recorrido por el tejido social y artístico de Gran Canaria a mediados del siglo XX. Hay que destacar que hace más de treinta los años que no se publicaba una nueva monografía que recogiera los avances en la investigación sobre el citado pintor, tras la última acometida por Eduvigis Hernández y publicada en 1994 por el Gobierno de Canarias. En la presentación del citado libro, que se edita en el contexto de los 40 años que cumple la casa museo que, a partir de octubre, desarrollará un intenso programa de actividades para celebrar dicha efeméride, estarán presentes Octavio Pineda, responsable del Departamento de Ediciones, y Javier Pueyo, conservador y coordinador del MUBEA Gran Canaria. Museo de Bellas Artes. Franck González, director de la Casa Museo Antonio Padrón, Centro de Arte Indigenista desde el año 2023, aborda en las más de 500 páginas del libro los cimientos sobre los que se ha construido el mito de Padrón, a partir de un monumental trabajo de investigación sustentado en fuentes primarias, muchas de ellas inéditas. La necesidad de este volumen responde a un vacío historiográfico de más de tres décadas, durante las cuales los avances en el conocimiento documental sobre Padrón no habían sido integrados de forma adecuada en una síntesis de carácter biográfico. Este libro nos ofrece un nuevo estado de la cuestión, a partir de un criterio metodológico evidente: la construcción de una vida de artista desde las huellas que dejó en su propio tiempo, privilegiando las fuentes contemporáneas frente a los textos retrospectivos posteriores. González explica que ‘Antonio Padrón. Notas para una biografía’ nace de la necesidad de actualizar el conocimiento sobre el artista galdense a partir de una revisión profunda de las fuentes documentales. El director de la Casa-Museo Antonio Padrón señala que “el objetivo del libro es construir una vida del artista desde las huellas que dejó en su propio tiempo”, privilegiando la documentación contemporánea frente a las interpretaciones retrospectivas que han condicionado algunas lecturas posteriores sobre su figura. Según anota el conservador Javier Pueyo en el prólogo de la edición, “uno de los aportes más significativos de este trabajo radica en la revisión crítica de la imagen de Antonio Padrón como figura aislada. La unión entre su arraigo en Gáldar y una supuesta desconexión del panorama artístico insular, ha sido una constante en buena parte de los estudios precedentes, operando con mucho éxito durante décadas. Sin embargo, el análisis sistemático de las fuentes que realiza Franck González permite desmontar esta interpretación, al mostrarnos a un Padrón plenamente integrado en las dinámicas culturales de su tiempo. Desde sus años de formación en Las Palmas, inserto en un contexto marcado por el bullicio cultural de la Segunda República, hasta su etapa madrileña y su posterior regreso a Gran Canaria, la trayectoria de nuestro artista se desarrolla en constante relación con instituciones públicas y privadas, espacios de recreo social y redes intelectuales. Su participación en exposiciones colectivas e individuales, su interesante vinculación con el mundo literario y su conocimiento del panorama artístico contemporáneo evidencian una conciencia cultural que se hace patente cada vez que lo entrevista y que, evidentemente, desborda cualquier lectura tendente al aislamiento más introspectivo”. Tres grandes bloques de estudio  González organiza el índice de su obra en tres grandes bloques temáticos: ‘Gran Canaria, 1920-1943’,’Madrid, 1943-1951’ y ‘Gran Canaria, 1951-1968’. En el primero se refiere a su vinculación con círculos culturales y su contacto con las primeras manifestaciones de la «modernidad artística» en la isla, en la que el efervescente panorama cultural de finales de la Segunda República, la añorada «Edad de Plata», se interrumpe abruptamente por la Guerra Civil y sus tremendas consecuencias sobre el tejido artístico insular, que forja la denominada «cultura de retaguardia», donde los Amigos del Arte «Néstor de la Torre» se erigen en los auténticos protagonistas para que se mantengan los espacios de producción y circulación cultural hasta 1944. En el segundo documenta con precisión la inserción de Antonio Padrón en el ámbito académico –en la Escuela Central de Bellas Artes de San Fernando– para obtener el título de profesor de Bellas Artes, su contacto con instituciones como el Museo del Prado y su relación con otros artistas. La última parte del libro, que aborda el regreso de Antonio Padrón a Gran Canaria en 1961, hasta su inesperada muerte en 1968, nos aproxima a un Padrón que recurre a una intensa actividad expositiva, participación continuada en diferentes iniciativas culturales y una inserción efectiva y activa en el tejido artístico insular, frente a la secular y extendida interpretación de esta última etapa del creador como de repliegue interior. Para Javier Pueyo, la importancia de este título, por su alcance y su rigor, está llamado a convertirse en referencia y en una aportación de indudable valor para el conocimiento de Antonio Padrón y, en un sentido más amplio, para la historiografía artística de Canarias. “Nos encontramos ante una obra que no clausura el estudio de Antonio Padrón, sino que lo reactiva, proporcionando nuevas herramientas interpretativas y abriendo líneas de investigación que habrán de ser exploradas en los próximos años”, señala Pueyo en el prólogo de la publicación. Frack González, director de la casa museo que el cabildo grancanario abriría en julio de 1986, espera que su estudio pueda abrir las puertas a un mejor y más profundo conocimiento del artista natural de Gáldar.