Guía se respeta conmemoró el 40º Aniversario de la declaración como BIC del casco Histórico Guienses

El pasado 28 de octubre se conmemoró, por parte de la Asociación Cultural Guía Se Respeta, el 40º aniversario de la declaración como Conjunto Histórico-Artístico del casco antiguo guiense. El acto tuvo lugar en La Kasa de Guía, edificio que es buen ejemplo de nuestra arquitectura tradicional.

Se estructuró el evento en varias partes. En primer lugar, se explicó cómo surgió la iniciativa que daría paso a su consideración como Bien de Interés Cultural (BIC).

A continuación, se proyectaron videos alusivos al Casco Histórico, siendo el primero un reportaje sobre la tipología arquitectónica doméstica de las fachadas que componen el conjunto. Seguidamente se mostró otro centrado en los destrozos urbanísticos cometidos por parte de las Administraciones Públicas. Por último, a modo de soplo de esperanza, pudo verse una serie de casas rehabilitadas respetando nuestras señas de identidad.

El acto se cerró con la reflexión de la necesidad de un proyecto económico, social y cultural para el municipio.

Al respecto, Guía Se Respeta se ha hecho eco del clamor generalizado por la urgente restauración y rehabilitación de dos bienes culturales desatendidos, como son la ermita de San Juan de La Montañeta y El Tagoror de la Montaña de El Gallego. Por este motivo se va a llevar a cabo una recogida de firmas para instar a las administraciones con las obligaciones recogidas en la Ley del Patrimonio Cultural de Canarias 11/2019, de 25 de abril.

Guía se respeta, Guía se quiere.

 

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Redacción NorteGranCanaria

Negros nubarrones se ciernen sobre La Niña III

Si el anterior incendio puso de manifiesto el deterioro continuado de la seguridad pública al permitir el Ayuntamiento que pernoctaran en el interior de la carabela La Niña III indigentes y drogadictos, este segundo incendio debería de abrir los ojos a los que aún quieren confiar en la capacidad municipal para conservar esta singular pieza histórica. Tropezar voluntariamente dos veces en la misma piedra, da sobrados motivos para maliciarse que lo que realmente desea el Ayuntamiento es que desaparezca La Niña III en algún olvidado vertedero y así eliminar el recuerdo y el homenaje debido a la memoria histórica del hecho singular en la historia de la humanidad que fue el Descubrimiento de América por España. El ala política ultrasiniestra quedará así muy complacida. No se trata de otro “accidente” ni mucho menos de algo puramente incidental e imprevisible. Ha habido reiteradas advertencias de mucha gente, entre ellos yo mismo en artículos e intervenciones en radio, sobre las consecuencias destructivas que para nuestro patrimonio implica la negligencia culpable de las autoridades municipales al permitir y tolerar que la carabela fuera usada como dormitorio de marginados. Anunciaron a bombo y platillo que habían encargado un estudio técnico sobre la viabilidad económica de la recuperación, pero transcurrido el plazo que ellos mismos se dieron, no hay noticias de las conclusiones. Precisamente por este detalle, me temo lo peor y se acrecientan mis sospechas de que tal vez haya personajes que no lamenten que la causa, el abandono, haya producido este efecto, el incendio. Soy consciente de que hablar de Cristóbal Colón, el Descubrimiento de América por España y de La Niña III diseñada por el capitán Carlos Etayo, en los entornos municipales y cabildicios no es algo que les guste en demasía. Por eso, cuando se conoció la decisión de encargar un estudio para su restauración tras el primer incendio (por cierto, ya desde antes tenía serios problemas de integridad física por falta de mantenimiento), expuse varias reservas: No acababa de entender el porqué se encargó a un “arquitecto naval” el estudio de viabilidad de la restauración. En realidad no se estaba hablando de reparar un barco para que volviera a navegar, cosa que por razones obvias no se planteaba, sino de restaurar un monumento dañado por el fuego y el abandono. Ese estudio podría realizarlo cualquier experto en restauración de elementos de madera expuestos a la intemperie, como por ejemplo los grandes balcones canarios que vemos en nuestra isla. Si se decidía restaurar la carabela, no era necesario que el trabajo lo ejecutaran carpinteros de ribera, ni tampoco utilizar maderas especiales y por ende muy caras, pues no se esperaba que La Niña III volviera a navegar, sino que fuera un monumento estático singular. Lo que hace especial y única a esa carabela es el hecho de que ese barco viajó a América en el año 1992 tras la estela de Colón al mando del capitán Etayo. Por todo esto, espero y deseo que se tome una rápida y razonada decisión sobre el futuro de esta joya de la arqueología naval y que el ya cercano 12 de Octubre, podamos alegrarnos de que la pieza museística siga entre nosotros con una nueva andadura adscrita al Museo Elder de las Ciencias, que pudiera habilitar una sala especial para la enseñanza de la navegación medieval, los instrumentos de navegación y la cartografía náutica, al igual que hay una sala dedicada a la navegación aérea… paradójicamente somos isleños, rodeados del grandioso Océano Atlántico, pero muchos prefieren mirar los riscos en lugar del diáfano horizonte.