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La decadencia institucional, el cansancio ciudadano o la mediocridad política

Hay épocas en las que un país parece caminar con paso firme hacia adelante. Y hay otras —como la que vivimos con este gobierno social comunista de Pedro Sánchez— en las que uno tiene la sensación de que las instituciones avanzan con la elegancia de “un pato mareado”. No es que hayan perdido la brújula; es que parecen empeñados en demostrar que ya no la necesitan. A eso algunos lo llaman: decadencia institucional”. Yo prefiero describirlo como el momento en que las instituciones dejaron de ser faros, y se convirtieron en luces de emergencia, parpadeando, haciendo ruido, pero sin iluminar nada, más que a Pedro Sánchez y su banda.

La decadencia institucional no surge de la noche a la mañana. Es un proceso lento, casi imperceptible, que empieza cuando quienes deberían proteger la arquitectura democrática, deciden utilizarla como un decorado. La Constitución se cita como quien cita a Cervantes sin haberlo leído. Las leyes se interpretan como si fueran un menú degustación; hoy me quedo con esto, mañana con aquello y así, cambiando de opinión según su propia conveniencia le va dictando, pues el objetivo es mantenerse en la Moncloa, salga el Sol por donde salga y mientras tanto, el ciudadano observa, cada vez más cansado, cómo la política se convierte en un espectáculo donde los actores improvisan y el público deja de aplaudir, exceptuando el coro de palmeros “Sanchistas” cuya “ola “ la tiene garantizada.

Ese cansancio ciudadano” es quizá el síntoma más preocupante. No porque la gente esté harta —eso es comprensible— sino porque empieza a estar resignada. La resignación es el preludio del silencio, y el silencio es el mejor aliado de “la decadencia democrática”. El ciudadano cansado ya no protesta, ya no exige, ya no fiscaliza. Se limita a sobrevivir a la actualidad política, como quien sobrevive a una ola de calor, esperando que pase, sabiendo que volverá.

Y aquí aparece el tercer elemento de este triángulo imperfecto, que es lo que yo llamo: “la mediocridad política”. Pero no se confundan, la mediocridad no es un insulto; es un diagnóstico. Es la constatación de que demasiados dirigentes han confundido la política con un oficio menor, una profesión sin exigencias; un escenario donde basta con repetir consignas y evitar preguntas incómodas. La mediocridad política, es ese fenómeno por el cual un país termina gobernado por personas que jamás habrían aprobado un examen básico de responsabilidad pública, como sería el caso de Pedro Sánchez. Y, sin embargo, ahí están, opinando, legislando, negociando, bloqueando, prometiendo y, sobre todo, sobreviviendo, a base de echarle cara, mucha cara al asunto.

La ironía es que esta mediocridad no surge de la nada. Es hija legítima de “la decadencia institucional y del cansancio ciudadano”. Cuando las instituciones fallan, los mediocres prosperan. Cuando los ciudadanos se cansan, los mediocres se consolidan. Y así, poco a poco, la democracia se convierte en un ecosistema donde la excelencia es sospechosa y la incompetencia es premiada. En la España Sanchista, tenemos cientos de ejemplos, que corroboran lo que digo.

Pero conviene recordar que la decadencia institucional no es inevitable. Las instituciones pueden recuperarse si quienes las gestionan entienden que su función no es proteger intereses partidistas, sino garantizar la estabilidad del país. El cansancio ciudadano puede revertirse si la política vuelve a ser un espacio de servicio y no de supervivencia. Y la mediocridad política puede combatirse si la sociedad exige algo tan revolucionario como la competencia, la honestidad y la responsabilidad; cosas que, siendo los cimientos del PSOE auténtico e histórico, ahora y por desgracia, el Sanchismo, con Pedro Sánchez como director de la orquesta, se ha encargado “él solito” de disolver como un azucarillo en un café.

Quizá haya llegado el momento de reivindicar una democracia más exigente, más vigilante, más consciente de que las instituciones no se sostienen solas. Una democracia que entienda que la decadencia institucional es un lujo que ningún país puede permitirse. Que el cansancio ciudadano es una alarma que no debe ignorarse. Y que la mediocridad política es una enfermedad que, si no se trata a tiempo, termina por contagiarlo todo.

Porque, al final, la democracia no se derrumba de golpe. Se desgasta. Se agota. Se banaliza. Y solo cuando ya es demasiado tarde, es cuando nos damos cuenta que la ya mentada, “decadencia institucional, el cansancio ciudadano y la mediocridad política” no eran tres fenómenos aislados, sino tres señales de advertencia que decidimos no escuchar.

Para concluir y recurriendo una vez más a nuestras exclamaciones canarias y de maúro de Telde…Quiera Dios cristiano, que acertemos con el nuevo novio, porqué si no… ¡Ve mería purísima! …, Ni la Virgen del Pino, ayudada por la de Candelaria, nos podrán salvar de este pozo lleno de mierda, donde nos ha mentido el mequetrefe del Pedro Sánchez con su sanchismo y gobierno social comunista; por otra parte, medio cuajado.”

Y si estoy preocupado es porqué, cristiano…, llevo muchos años vividos en la mar  y muchos mares navegados, como para ignorar ahora qué, … ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

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Foto PregÓn Santiago GÁldar Pregonero Junto A Su Madre, Su Marido, Concejal De Cultura Y Alcalde 2026
Fiestas mayores de Santiago 2026
NGC

Victorio Pérez emociona a Gáldar con un pregón que recuerda que «todos somos pregoneros»

El conocido periodista, hijo de Gáldar, recorrió sus recuerdos personales, estrechamente ligados a las Fiestas Mayores de Santiago y a la historia reciente de la ciudad La ciudad de Gáldar vivió con emoción uno de los momentos centrales de las 544ª Fiestas Mayores de Santiago con el Pregón del periodista galdense Victorio Pérez Moreno, que escogió hacerlo sobre el escenario del Centro Cultural Guaires en homenaje a su padre, técnico del teatro hasta el día de su fallecimiento. Arropado por el alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, el primer teniente de alcalde y concejal de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Gáldar, Julio Mateo Castillo, la corporación municipal y la pregonera de las Fiestas Mayores de Santiago 2025, Mari Naty Saavedra, encargada de presentarlo, Victorio Pérez desgranó los recuerdos de su vida, profundamente ligados a las Fiestas Mayores de Santiago desde su infancia. “Probablemente, sus vivencias están unidas a las mías” aseguró a los asistentes, “eso es lo que tiene este pueblo. Todos estamos conectados. Todos somos comunidad. Todos somos pregoneros”. Así, el periodista iba rememorando sus vivencias siendo muy pequeño en las carrozas ataviado con los disfraces elaborados por su abuela Siona, “una superheroína”, portando la bandera de Santiago para izarla el primer día de julio, ejerciendo de monaguillo, acudiendo a la Feria de Ganado con los animales de su abuelo, disfrutando de la fiesta en la plaza chica o preparando carretas ya de adolescente. Siempre codo con codo con vecinos y amigos, tal y como aprendió de sus padres. “Rita y Victorio me enseñaron que la mejor forma de vivir es convivir. Colaborar. Echar una mano”. Y eso es algo que Victorio Pérez Moreno ha llevado a rajatabla tanto en su vida personal como profesional, siempre con Gáldar por bandera. Así lo demostraba el montaje que reproducía para todos los asistentes y que resumía sus 20 años de trayectoria en Televisión Canaria. “Somos un pueblo que unido es más fuerte”, afirmaba, “una sola tierra que tiene la fortuna de estar separada por mar. Si ponen su mano en el pecho, notarán el latido de un sólo corazón: Canarias”. El periodista guardaba además una última sorpresa, una recreación virtual de Gáldar desde su época aborigen hasta el día de hoy reflejando la transformación del municipio. “Participen en todo lo que puedan porque así se hacen las Fiestas de Santiago, así se hace pueblo”, explicaba. “Necesitamos momentos de encuentro en comunidad. Silenciar el ruido, el insulto, el odio que asoma en el mundo. Con visión feminista y sin perder la humanidad. Gracias Gáldar por hacerme sentir profeta en mi tierra”, concluyó. El alcalde de Gáldar, Teodoro Sosa, elogió la cercanía y sencillez del pregonero, “si hay algo que todos valoramos de ti es que el éxito nunca te ha cambiado”, destacando su brillante trayectoria profesional, «además de magnífico periodista eres sobre todo un galdense ejemplar y esta noche tu pueblo te ha devuelto una pequeña parte del cariño que tú le has demostrado durante toda tu vida”. El primer edil afirmó que “tu madre, Rita, no puede estar más orgullosa de ti y tu padre, Rivilla, estoy seguro de que allá donde esté, ha esbozado una gran sonrisa. Esta noche nos has hecho comprender que un pregón no consiste solo en contar la vida de quien lo pronuncia. consiste en despertar la memoria de todo un pueblo y eso es exactamente lo que has conseguido”. Por su parte el primer teniente de alcalde y concejal de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Gáldar, Julio Mateo Castillo, recordaba que “estas 544ª Fiestas Mayores de Santiago tienen un significado muy especial. Son las fiestas que nos preparan para el Año Santo Jacobeo 2027”. Dirigiéndose a Victorio Pérez daba las gracias al pregonero “por presumir de Gáldar allá por donde vas, gracias por seguir siendo el hijo de Rita la de la lotería, por seguir teniendo la sencillez y la esencia pese a que Una Hora Menos te ha hecho famoso en toda Canarias. Y gracias por elegir este Centro Cultural Guaires, tan especial para tu familia.” El acto arrancaba con la actuación de Patricia Muñoz y culminaba con las notas del Himno Oficial de la Real Ciudad de Gáldar “Un Bolero para Gáldar”. Las 544ª Fiestas Mayores de Santiago están organizadas por la concejalía de Cultura y Fiestas del Ayuntamiento de Gáldar que dirige el primer teniente de alcalde Julio Mateo Castillo.