Cuando la cultura resiste y las autoridades naufragan en su propia indiferencia
El pasado jueves 17, a las 19.30 horas y en el Real Club Náutico de Gran Canaria —uno de los pocos espacios que aún entiende que la cultura es un deber moral y no un trámite administrativo— veintitrés escritores noveles canarios presentamos: “Susurros de la mar”, nuestra cuarta obra colectiva.
Un libro nacido del esfuerzo, la pasión y la convicción de que escribir es servir a la sociedad, incluso cuando la ésta, está gobernada por quienes no parecen merecer ese servicio.
Porque digámoslo sin rodeos tradicionalmente y con la libertad de los condenados: “en Canarias, y en España entera, las autoridades han abandonado a los escritores noveles”, y desde la implantación de la LOGSE sanchista”, enfocada a crear progres sí, pero burros también y hasta decir basta, pues más todavía y, a los hechos me remito. No hay más que ver el informe mundial PISA, que evalúa el nivel cultural de nuestros jóvenes y donde España se sitúa muy por debajo de la media de los países de la OCDE (organización para la cooperación y desarrollo el desarrollo económico y cultural).
Solo un 2% de jóvenes españoles, son capaces de escribir o leer un texto con una aceptada compresión; pero eso sí, son muy “buros y progres”, que es lo que perseguía la “LOGSE sanchista”
Nos preguntamos…, ¿Se debe a la falta de presupuesto, de recursos, o de capacidad?
Yo lo que creo, es que existe es falta de interés institucional; por lo tanto, queda meridianamente claro, que es desidia pura y dura. Es esa mirada torva y cansada de quienes consideran que la cultura es un estorbo, un gasto superfluo, un asunto menor que no da votos ni inaugura rotondas.
Mientras Cabildos, Ayuntamientos y Estado se les llenan la boca con discursos sobre “identidad cultural”, “patrimonio” y “participación ciudadana”, somos los escritores noveles, quienes tenemos que pagarlo todo; desde edición, impresión, distribución, eventos, difusión… hasta el último tornillo del barco, y es que… “Ellos hablan de cultura; nosotros la hacemos”. Ellos presumen de apoyar; nosotros sobrevivimos sin su apoyo. Ellos inauguran auditorios; nosotros escribimos en silencio.
Y lo más grave: “no sienten vergüenza alguna”. No la sienten cuando se les presentan proyectos culturales y miran hacia otro lado. No la sienten cuando se les pide apoyo y responden con burocracia. No la sienten cuando se les recuerda que una sociedad culta es una sociedad libre. Quizá porque la libertad les incomoda más que la ignorancia o porque de tanto ejercer en política, se les ha olvidado ya lo que significa la palabra: “vergüenza”
Pero aquí seguimos. Aquí seguimos gracias a personas como, nuestra encantadora amiga, Lou Arroyo, cuyo empuje ha sido el faro que ilumina esta travesía. Y aquí seguimos gracias a cada uno de los compañeros de esta antología está hecho con madera noble, madera de barco bueno— que escribe con la convicción de que la literatura no es un lujo, sino un acto de resistencia.
Si las autoridades continúan haciendo oídos sordos, que sigan. Si creen que la cultura no da votos, que sigan creyéndolo. Si piensan que ignorándonos nos cansaremos, que esperen sentados, porque ni en sueño será asi.
Porque nosotros mantendremos el rumbo firme. Seguiremos escribiendo, publicando, reuniéndonos, creando. Seguiremos defendiendo la literatura canaria, española y universal como lo que es: “un pilar de libertad y dignidad social”
España es un país de grandes escritores. Lo que falta —y ya es hora de decirlo sin paños calientes— es que quienes nos gobiernan estén a la altura de ese legado.
Si este articulo cae en tus manos, te agradecería que se lo hicieras llegar al político de turno para que conozcan nuestro sentir, nuestras nobles aspiraciones literarias.
Sinceramente, creo que va a ser un esfuerzo en vano, pero como decimos los mauros de Telde como yo…. ¡Quién quita! Ahí más allá, saltó la liebre y … ¡Caso se han dado!
¡Qué cosas!
