Papahuevos San Isidro
Papahuevos San Isidro
Los Papahuevos de San Isidro amplían su presencia en la isla visitando la Calle Triana y Agüimes

Los Papahuevos de San Isidro de Gáldar participaron por primera vez en el festival “La Isla de Mi Vida”, celebrado en la víspera del Día de Canarias y que reunió a algunos de los papahuevos más representativos de Gran Canaria.

La presencia de nuestros entrañables gigantes permitió contemplarlos en escenarios emblemáticos de la capital grancanaria, recorriendo lugares tan significativos como la Plaza de San Telmo, la calle Triana y los alrededores de la Catedral de Santa Ana, en el histórico barrio de Vegueta.

Esta participación supone un importante paso en la proyección y difusión de una de las tradiciones más queridas de San Isidro. Acompañados por sus cargadores, los papahuevos actuaron como auténticos embajadores de nuestro barrio, llevando su alegría, colorido y singularidad a miles de personas.

Además, este año los Papahuevos de San Isidro también vivieron otro momento histórico al visitar por primera vez el municipio de Agüimes, con motivo del gran verbenazo conmemorativo de los 500 programas del espacio televisivo Noveleros. En este destacado evento, celebrado en la Carpa Auditorio de Agüimes, nuestros papahuevos tuvieron el honor de participar como antesala de la actuación del grupo Nueva Línea, compartiendo con el público una jornada festiva cargada de tradición, música y alegría.

Con estas salidas, los Papahuevos de San Isidro continúan ampliando su presencia por toda la isla, consolidándose como uno de los símbolos culturales y festivos más representativos de nuestro barrio y llevando el nombre de San Isidro a cada rincón de Gran Canaria.

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Pedro Sánchez en el Congreso, Un ejercicio de evasión política disfrazado de explicación institucional

La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso era una oportunidad para ofrecer claridad en un momento en el que el país vive una tensión política evidente. Sin embargo, lo que presenciamos, lamentablemente fue un discurso calculado, defensivo y, en muchos momentos, abiertamente insuficiente. El presidente volvió a recurrir a su estilo habitual; “responder sin responder, desplazar responsabilidades y presentar sus decisiones como inevitables”. Un ejercicio que puede satisfacer a su bancada social comunista, pero difícilmente a una ciudadanía que exige algo más que retórica.  Un discurso que rehúye el fondo y se refugia en el cobarde e infantil ataque. Sánchez dedicó buena parte de su intervención a señalar los errores de la oposición, como si el contraste permanente fuera una forma válida de rendición de cuentas. El recurso al “tú más” no solo empobrece el debate; “es una forma de evitar el escrutinio” Y en esta ocasión, la evasión fue evidente. Las cuestiones de fondo —las que realmente preocupan a la sociedad— quedaron diluidas en un discurso que priorizó la confrontación sobre la explicación. El presidente defendió sus decisiones como si fueran la única opción posible, pero “no ofreció datos, ni detalles, ni un análisis serio de sus consecuencias”.  “Esto es lo que hay”; una Sanchista fórmula que revela más de lo que pretende oculta. Ese mensaje implícito de inevitabilidad, ese “esto es lo que hay” que Sánchez utiliza como cierre argumental, puede funcionar como gesto de autoridad, pero “no como respuesta política en un país que exige transparencia”. La falta de autocrítica fue clamorosa. No hubo reconocimiento de errores, ni un mínimo intento de explicar por qué se eligieron unas vías y no otras. El Gobierno parece instalado en la idea de que basta con repetir su relato para que este se convierta en verdad. Pero la realidad es más tozuda, pues “la ciudadanía no necesita resignación, sino responsabilidad”  Aplausos internos, pero desconexión externa La bancada socialista y comunista, celebró cada frase del presidente, pero ese entusiasmo interno no puede ocultar lo evidente, porque la única verdad es que, “Sánchez no logró ampliar su credibilidad más allá de los ya convencidos”. En un momento en el que España necesita puentes, el presidente optó por reforzar trincheras. Su intervención no buscó convencer, sino resistir. Y esa actitud, lejos de aliviar la tensión política, la profundiza. Lo que Sánchez no dijo… y debería haber dicho Más revelador que el contenido del discurso fue lo que quedó fuera, pues, no explicó las consecuencias institucionales de sus decisiones recientes, tampoco detalló alternativas que se barajaron antes de optar por el camino actual; no asumió errores ni responsabilidades y para aumentar el recochineo hacia los presentes, no ofreció un horizonte político claro más allá de la defensa de su propio relato Esta omisión sistemática no es casual; es algo que ya forma parte de una estrategia comunicativa que prioriza el control del mensaje sobre la transparencia. Una comparecencia que agranda la distancia entre Gobierno y ciudadanía La intervención de Pedro Sánchez podría haber sido un punto de inflexión. Podría haber servido para rebajar la tensión, para explicar decisiones complejas, para mostrar liderazgo real. Pero el presidente eligió otra vía, como “la del cierre, la del reproche, la del relato inamovible”, mas propia de un dictador bananero cobarde, que se sabe y se siente solo y despreciado por su pueblo. El resultado es una comparecencia que, lejos de aportar luz, “profundiza la sensación de opacidad y desconexión”. En un momento crítico, España necesitaba claridad. Lo que recibió fue un discurso defensivo, previsible y políticamente pobre. Y como diríamos en mi pueblo de Telde, los maúros como yo…Te veo listo y pá el arrastre Pedro, estás en la tea de desmejorado y con cara de higo pasado del Hierro. Como se nota que, ya te falta menos para ocupar el huacal. Así que, por el bien de España, deja ya que corra la zapatilla y ¡Habité chiquillos!, que España tiene que ponerse en marcha con gente “de teneres” y no con pájaros mirlos como tú, que cada vez que abren el pico la cagan, y no me digas que no, que… ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!