Exposición Escultórica En El Museo Agáldar
Exposición Escultórica En El Museo Agáldar
El Museo Agáldar acoge la inauguración de ‘Selección de obras’, la exposición escultórica de Antonio del Rosario
El Museo Agáldar de Historia de la Ciudad acogió el pasado jueves la inauguración de la exposición escultórica «Selección de obras», del escultor galdense Antonio del Rosario. La exposición reúne una selección de piezas inspiradas en la mitología clásica, una temática que constituye una de las principales fuentes de inspiración del artista. A través de esculturas de carácter realista, Antonio del Rosario propone un recorrido por el imaginario de la antigua Grecia, reflejando el cuidado técnico y el proceso creativo que caracterizan su trayectoria.
Durante el acto inaugural, el concejal de Museos del Ayuntamiento de Gáldar, Carlos Ruiz, dio la bienvenida a los asistentes y destacó la satisfacción que supone para el municipio acoger la obra de un creador local. «Antonio del Rosario es un joven artista galdense y lo que hoy nos enorgullece es tener una parte de su obra en este Museo Agáldar», señaló.
Por su parte, Antonio del Rosario explicó que la cultura clásica constituye el eje vertebrador de su trabajo artístico por la capacidad que tiene para abordar cuestiones plenamente vigentes. «Las pasiones universales se encuentran en la cultura clásica. Si quiero hablar sobre la guerra, si quiero hablar sobre el amor, si quiero hablar sobre el narcisismo, si quiero hablar sobre la tiranía o sobre la política, recurro a ella», afirmó.
El escultor destacó además que uno de los rasgos que define su producción es la relación existente entre todas sus creaciones. «Lo que más me gusta es que toda mi obra tenga una relación y que pueda dialogar consigo misma. Me interesa esa gran evolución de un tema que tanto me apasiona», concluyó.
La exposición podrá visitarse en el Museo Agáldar hasta el 29 de julio, ofreciendo a residentes y visitantes la oportunidad de conocer la obra de uno de este joven creador galdense.
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Imitar Sin Pensar
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Imitar sin pensar

Las modas nacen deprisa. Un gesto, una celebración, una fotografía o un vídeo bastan para que miles de jóvenes quieran imitar lo que ven sin preguntarse de dónde viene ni qué significa. Es el precio de vivir en un mundo donde la apariencia suele correr más que el conocimiento. Un muchacho se bajó los pantalones un palmo porque su ídolo lo había hecho. Otro lo imitó al día siguiente. Después llegaron cientos más. Ninguno sabía explicar el motivo, ni le importaba. Lo importante era parecerse a quien admiraban. Con el paso del tiempo descubrieron que muchos gestos, formas de vestir o maneras de comportarse tenían historias que desconocían. Algunas eran simples modas; otras habían nacido en ambientes marginales, en bandas, incluso en prisiones o en culturas muy distintas de la nuestra. Comprendieron demasiado tarde que copiar sin entender es la forma más rápida de dejar que otros piensen por uno. Los años pasan y la imagen que cada cual construye también deja huella. Se toman decisiones que parecen insignificantes en el momento, pero que acaban definiendo la personalidad, las costumbres e incluso la forma en que los demás nos perciben. Corregir ese rumbo siempre es posible, pero nunca resulta tan sencillo como haber reflexionado antes de imitar. Todo esto me viene a la cabeza al recordar la celebración del futbolista de la selección española Lamine Yamal. Un deportista de élite sabe que millones de ojos observan cada uno de sus movimientos. Los referentes no solo marcan goles; también marcan conductas. Quienes los admiran merecen mensajes que inspiren esfuerzo, respeto y criterio, no simples gestos vacíos destinados a ser copiados sin reflexión. La lección es sencilla: no conviertas la admiración en obediencia, no imites porque sí, pregunta, piensa y decide por ti mismo. La libertad empieza cuando dejas de seguir al rebaño. A buen seguro, quien renuncia a pensar acaba viviendo la vida de otros. Y esa es la peor de las derrotas: descubrir, cuando ya es demasiado tarde, que nunca fue uno mismo quien eligió el camino.