Restaurante SAVOY un palacio de sabores en Ronda-Málaga

Este año tuvimos la suerte de poder recorrer parte de España en autocaravana gracias a “Autocaravanas Hermanos Piqueras”.

Una parada obligatoria en ese viaje era en Ronda-Málaga, la ciudad de la Legión, donde se encuentra el Puente Nuevo, El Palacio de Mondragón, Los Jardines de Cuenca, El coso taurino propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, y así un sinfín de bellos rincones que hacen hermosa y noble esta ciudad.

Llegamos sobre las 20:00 y fuimos al área de autocaravanas “Ciudad de Ronda” céntrica y muy completa, aprovechamos la mañana siguiente para ir caminando hasta el centro de la ciudad, maravilloso paseo, de verdad que hermosura de ciudad. Si vienen por Andalucía apúntenlo en la agenda.

Por la noche decimos ir a un restaurante recomendado por Juan de Hermanos Piqueras, y fuimos a SAVOY.

Ellos son pioneros en la Ciudad del servicio a domicilio de comida. Como también fueron de los primeros en España en venta a domicilio por Internet (según revista Quo), quien por los años 1996 escribió un artículo en sus páginas

Llevan abiertos desde 1988, donde en la avenida de Málaga, abrieron una cafetería-pub y desde el 28 de Julio deciden cambiar de ubicación y le dan un toque diferente. Los que dirigen el negocio son Salvador Marques y su esposa Isabel Mª Zarzavilla pero a ellos decidió unirse su hija Isa y su yerno Juan Manuel Moncayo.

Desde luego la experiencia vivida ha sido extraordinaria, familiaridad y buena atención, Salvador me demostró la profesionalidad que tiene y transmite al resto de su familia, nunca nos vimos ni nos conocíamos, pero me dio la sensación de que ya nos conocíamos.

La relación Calidad-Precio nada que envidiar maravillo.

Yo si tuviera que marcar este restaurante lo marcaria con un 10, no dejen de visitar este palacio de la buena comida.

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NGC

Cuando ignorar nos confunde

Al margen de la IA y de la redacción sustitutiva del ejercio humano en la valoración y utilización de la escritura y el análisis previo que debe seguir antes de emitir un juicio sobre las cosas. Nos atrevemos a comentar y a opinar sin el rigor mínimo exigible para no convertir una opinión en un alegato carente de sentido y con el ánimo de decir lo que me da la gana creyendo que es correcto porque así lo pienso. El ser humano en la actualidad está construyendo un mundo de relatos y relatores absurdos convencidos de que su verdad puede considerarse verdad absoluta y absolutista, libre y exacta, la que nos salvará en una sociedad tan polarizada, que se terminan de creer su propio relato o el que le cuentan y lo compra porque lo hacen suyo. Lo cortés no quita lo valiente ni la valentía es la mejor opción para sobrevivir y hacer las cosas mejor. Acerca de La actuación ayer en la plaza de Santiago de la AF «Surco y arrado» de Gáldar, Gran Canaria y «El Limonar» de Murcia podríamos escribir un libro, tal vez una enciclopedia sobre cosas que se deben corregir a pesar de que su puesta en escena y su valor de participación social, cultural y musical haya sido excelente. Y aunque es una reflexión extensible a casi todos los actos, quiero centrarme en una observación que constantemente vengo detectando con la vestimenta típica de baile, sobre todo en Gran Canaria. No es lo mismo un traje típico para bailar, para relacionarse en sociedad o para una profesión que un traje típico de carácter religioso, cofradía, orden religiosa o promesa religiosa con hábito y que por su carácter religioso durante siglos están al margen del baile por entenderse ofensivos con el mensaje de fé que proyectan. Mi sorpresa que sirvió para afianzar lo que llevó años defendiendo, lo entendí cuando viendo los trajes típicos del Grupo «El limonar» de Murcia todos eran variados, hermosos y lujosos, pero ninguno religioso, en contraposición con la utilización al menos de dos hábitos en los trajes típicos canarios. Hasta cuando se van a seguir utilizando en los bailes tradicionales, como traje típico tradicional los hábitos que son trajes típicos religiosos. Entiendo perfectamente que se quiera visibilizar las mejores prendas de vestimenta, pero sin retorcer su definición y forma porque con ello se está deformando la realidad y la tradición. No almidónemos nuestros bailes, ni lo vistamos de carnaval que, ni estamos en Venecia, ni en los salones del conde, ni en los de la alta sociedad. Hagamos de los bailes tradicionales una oportunidad de sencillez y de diversión que sea capaz de llegar a todos y a todas y sin importar la edad, ilusionar. Firmado: Zaifía