Usa Y Julio
Usa Y Julio
EE.UU.: El país que camina con un fusil en la mano y un espejo roto en el bolsillo

Una reflexión necesaria sobre la dualidad de una nación forjada entre el mito de la libertad y el peso de su propia sombra.

Por desgracia, nos estamos acostumbrando —si no lo estamos ya del todo— a despertarnos cada día con un titular de periódico o un avance de telediario que nos escupe la violencia desatada en la sociedad estadounidense. Como viejo lobo de mar, con mucho salitre acumulado en los ojos y el orgullo de ser de Telde, estas noticias me han empujado a una reflexión que no pretende ser una verdad absoluta, sino la visión madura de quien ha visto mucho mundo y prefiere mirar más allá de la superficie.

La sociedad de los Estados Unidos es un escenario de contrastes que marean. Es el lugar donde puede ocurrir un tiroteo masivo y, a la vez, donde nacen las iniciativas ciudadanas que más conmueven al planeta. Es la potencia que interviene militarmente en tierras lejanas mientras lidera esfuerzos humanitarios globales. Se divide internamente hasta el abismo, pero posee una capacidad casi mística para reinventarse. Quizá la clave para entenderlos esté en aceptar que es una nación que convive con su propia sombra: una oscuridad que no la define por completo, pero que es imposible de ignorar.

Dos narrativas, un abismo

Hoy, Estados Unidos parece fracturado en dos realidades irreconciliables. No hablamos solo de demócratas y republicanos; hablamos de dos visiones del mundo, dos identidades culturales y dos formas opuestas de entender qué significa ser estadounidense.

Los medios y las redes sociales han convertido la discrepancia en enemistad. El adversario ya no es alguien con quien debatir, sino alguien a quien temer. Y el miedo, cuando echa raíces, siempre termina abriendo la puerta a la violencia. Comprender esa tensión constante entre la luz y la oscuridad es esencial para descifrar no solo los titulares sangrientos, sino la complejidad de un país que sigue manejando el timón del destino del mundo.

Una historia escrita con pólvora

Hay países que se construyen sobre mitos y otros que lo hacen sobre heridas. Estados Unidos pertenece a ambos. Se proclama como el “faro de la libertad”, pero su violencia interna brota desde los cimientos.

La independencia de la nación no fue un pacto diplomático, sino una guerra que dejó 25.000 muertos, una cifra colosal para finales del siglo XVIII. Poco después, la «Conquista del Oeste» desplazó a más de 60 tribus indígenas, un proceso de exterminio que a menudo se nos vende como una epopeya romántica cuando fue ocupación a sangre y fuego. Luego, la Guerra Civil (1861-1865) con sus 600.000 fallecidos, dejó una herida racial, cultural y económica que todavía late bajo la piel del país.

Desde entonces, la guerra parece haberse convertido en un hábito: Cuba, Filipinas, Vietnam, Corea, Irak, Afganistán… Para EE. UU., el conflicto no es un episodio, es una constante.

El mito sagrado del arma

Para un europeo, resulta incomprensible la vigencia de la Segunda Enmienda. Lo que nació en 1791 como una necesidad de milicias coloniales, hoy es un símbolo sagrado. Con más de 390 millones de armas en circulación —más que habitantes—, el objeto ha pasado a ser identidad. Tres de cada diez adultos poseen una, y la mayoría asegura que jamás renunciaría a ella. Es la frontera mental entre su concepto de «libertad» y la «opresión». El problema es que, cuando un mito se arma, la realidad suele quedar desarmada.

Entre Martin Luther King y el supermercado

Sería injusto decir que el estadounidense medio es violento. No olvidemos que este es también el país de Martin Luther King, de los movimientos por los derechos civiles y de las protestas pacíficas que han cambiado la conciencia del mundo. Es una nación capaz de lo mejor y de lo peor: de enviar un hombre a la Luna y, al mismo tiempo, permitir que un adolescente compre un rifle semiautomático en un supermercado.

La violencia allí no es genética, es estructural. Es una herencia que se filtra en la política y en la vida cotidiana. Estados Unidos avanza con un fusil en la mano (su mito fundacional) y un espejo roto en el bolsillo (su imagen fragmentada).

Reflexión final

Quizá la pregunta no sea si Estados Unidos es un país violento, sino por qué no ha logrado romper el ciclo histórico que lo ata a ese destino. Todas las naciones tienen sombras, pero no todas permiten que esa sombra les marque el paso a pie juntillas.

Ojalá Dios ilumine a esa gran nación y les ayude a corregir el rumbo, porque sus errores nos pasan factura a todos. Comprender lo que ocurre allí requiere mirar más allá del telediario y analizar las raíces de un país que, para bien o para mal, ha diseñado el mundo en que vivimos.

Y para despedirme, como solemos decir por mi tierra: “De verdad que siento, compadre, el royo aquí jincado, pero es que este Julio González el de Telde, cuando coge la tablilla, pega el hombre a hablar y no hay quien lo pare”. ¡Qué cosas!

12 / 100 Puntuación SEO
Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Presentación Del Libro De Manuel Garcia Morales
Noticias Culturales
NGC

Crónica de una noche inolvidable: El Casino de Gáldar se rinde ante el misterio y la maestría de «El Piano del Hotel Saturnia»

La presentación de la última novela de Manuel García Morales se convirtió ayer en un hito cultural para el municipio, destacando la brillante labor de Ángel Ruiz Quesada como maestro de ceremonias en una velada donde la música y la palabra se fundieron en un abrazo perfecto. Hay tardes en las que el tiempo parece detenerse, y lo que ocurrió ayer en los salones de la histórica Sociedad de Fomento, Instrucción y Recreo Casino de Gáldar fue, sin duda, uno de esos momentos. En el marco de su 179.º aniversario, la institución no solo presentó un libro; ofreció una experiencia sensorial que transportó a los asistentes desde el corazón de Gran Canaria hasta los canales de una Venecia suspendida en la memoria. La maestría de Ángel Ruiz Quesada al frente del acto Si hubo un nombre que brilló con luz propia durante la jornada, más allá del propio autor, fue el de Ángel Ruiz Quesada. Como máximo responsable del área de Cultura del Casino, Ruiz Quesada no se limitó a cumplir con el protocolo; ejerció de hilo conductor con una elegancia y una fluidez que elevaron el acto a la categoría de acontecimiento artístico. Su conducción fue, en palabras de muchos de los presentes, «magistral». Con un pulso firme pero cargado de sensibilidad, supo equilibrar los tiempos, entrelazar las intervenciones y generar un clima de intimidad y respeto que permitió que la literatura de Manuel García Morales respirara. Ruiz Quesada ha vuelto a demostrar por qué es el motor fundamental de la renovación cultural del norte de la isla, consolidando al Casino como un faro de excelencia donde la forma es tan importante como el fondo. Un viaje entre cartas y partituras La obra protagonista, «El Piano del Hotel Saturnia» (Edigeca), caló hondo en el público. La novela de Manuel García Morales rescata del olvido una historia de amor y guerra, la de Elizabeth Miller y el soldado Joe Stern. El autor, visiblemente emocionado por el acogimiento, desgranó algunos de los secretos de esas doce cartas reales que inspiraron la trama, descubiertas tras ochenta años de silencio en el interior de un piano. Acompañando al autor, el dramaturgo Javier Estévez aportó la nota analítica y técnica, desglosando la estructura narrativa de la obra y destacando la capacidad de García Morales para capturar la melancolía de la Suite Bergamasque de Debussy en cada página. Una atmósfera para los sentidos La presentación no habría sido la misma sin la banda sonora que ayer acarició las paredes del Casino. La pianista Alicia González de la Fe y el trompetista José Vicente Araña ofrecieron una interpretación que fue mucho más que un acompañamiento. Sus notas sirvieron para materializar el espíritu del libro, permitiendo que el público no solo escuchara hablar de la novela, sino que la sintiera a través de la música. El evento concluyó con una prolongada ovación y la sensación de que Gáldar sigue siendo un refugio vital para las artes. La velada de ayer no fue solo la presentación de un libro exitoso; fue la confirmación de que, cuando la gestión cultural se hace con la pasión y la profesionalidad que demostró Ángel Ruiz Quesada, la literatura se convierte en un evento vivo, necesario y profundamente conmovedor. Obra: El Piano del Hotel Saturnia Autor: Manuel García Morales Intervinientes: Ángel Ruiz Quesada (Presentador), Javier Estévez (Dramaturgo), Alicia González de la Fe (Piano) y José Vicente Araña (Trompeta). Lugar: Casino de Gáldar. 15 / 100 Funciona con Rank Math SEO Puntuación SEO