González Déniz y la Generación del Silencio
Luis Leon Barreto Y González Déniz Y La Generación Del Silencio
Luis Leon Barreto Y González Déniz Y La Generación Del Silencio

En la décima edición del encuentro literario de la cumbre, Artebirgua, se planteó una mesa en la que estaban Juan R. Tramunt, Berbel y Emilio González Déniz. Al amigo Emilio se le ocurrió hace mucho tiempo decir que pertenece a la Generación del Silencio. Quizá tuvo esa impresión porque los miembros de la Generación del 70 armaron mucho ruido, normalizaron la presencia de la novela en las letras canarias, intervinieron en los medios de comunicación y tuvieron muchas críticas favorables, incluso en periódicos de fuera. En la Península llegaron a denominarlos “narraguanches” por semejanza con los “narraluces”, que también estaban en boga en aquellos momentos de los años setenta y ochenta.

Resulta que Emilio y compañía empezaron a destacar después de la gente que les precedía y tal vez por ello en un primer momento recibieron menor atención. Claro que debemos tener presente un razonamiento: cada escritor, cada artista, cada intelectual, tiene derecho a diez minutos de gloria y a cien años de olvido. Es la ley inmutable de la naturaleza, de la que todos dependemos. Todas las generaciones nacen, crecen, destacan en la medida de lo posible y luego son olvidadas porque inmediatamente después viene gente más joven con grandes aspiraciones. Nadie es inmortal, salvo Shakespeare, Cervantes, Galdós y unas docenas de autores reconocidos a nivel mundial. Podemos discrepar o matizar esos otros nombres, pero en todo caso para mí figurarían en la lista Dante, Dostoievski, Lorca, Kafka, Albert Camus, Virginia Woolf, García Márquez, Vargas Llosa. Y reduciendo el formato al nivel cercano, para mí serían inmortales Galdós, Alonso Quesada, Tomás Morales, Agustín Espinosa y Pedro García Cabrera. En definitiva, entre los millones de letraheridos, muchos son los llamados y muy pocos los elegidos. El humilde y admirable Miguel Delibes me dijo en una entrevista que ”todos somos hijos de cien padres”, todos nos influimos, todos tenemos algo de los grandes maestros. Nadie es original del todo, nos limitamos a reinterpretar los grandes temas humanos, que son los mismos desde los griegos, los latinos, Shakespeare, etcétera.

La que Emilio denomina Generación del Silencio no está en el olvido ni en el silencio. Sus miembros mantienen una vida activa en los medios de comunicación, participan en presentaciones y mesas literarias, publican con regularidad, se ganan su reconocimiento, se mantienen en el candelero. Así lo expresó la hiperactiva Berbel, siempre atenta a lo que va surgiendo en el panorama regional, siempre dispuesta a reconocer a los compañeros, siempre generosa. Los miembros de la supuesta Generación del Silencio han conseguido novelas notables, que ya están en el imaginario colectivo. No están silenciados.

Ni tampoco ninguneados. Ya se sabe lo fácil que resulta que los escritores se pongan a caldo unos a otros. Cuentan del dueño de Editorial Planeta que recibía con frecuencia a autores, y que estos solían venir a traerle alguna nueva obra pero sobre todo venían para poner a parir a sus colegas. ¿No sabes lo que le pasó a fulano? ¿Y qué me dices de lo que está haciendo mengano? El señor Lara lo contó varias veces en sus entrevistas en medios de comunicación.

En Canarias somos un territorio con tribus fragmentadas donde no hay figuras de primera división. Todos somos medianitos, que a veces hemos publicado fuera y hemos obtenido algunos parabienes. Ni siquiera los que han destacado más en Madrid -J.J. Armas Marcelo, Justo Jorge Padrón, Juan Cruz, Fernando G. Delgado- obtuvieron un reconocimiento definitivo como escritores, algunos fueron considerados comunicadores. Dos de ellos, Armas Marcelo y Justo Jorge Padrón fueron candidatos a un sillón en la Real Academia, sin lograrlo. Curiosamente, cuando Alfaguara le propuso a Rafael Arozarena una edición nacional de Mararía, este se negó en redondo porque quien le había apoyado era Interinsular Canaria, cuyo promotor fue Aurelio Concepción y director editorial Andrés Sánchez Robayna.

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Redacción NorteGranCanaria

¿Está España preparada para defender a Ceuta, Melilla y Canarias?

La pregunta incomoda. La respuesta, quizá más. Pero cuando Marruecos destina más del “10 % de su PIB” a modernizar su ejército, cuando construye junto a Estados Unidos un “centro de ensayo de misiles en Tan-Tan”, y cuando las maniobras militares conjuntas se realizan a tan solo “200 kilómetros de Lanzarote”, la prudencia deja de ser una opción para convertirse en obligación. Los canarios lo sabemos bien y vivir en frontera es vivir atentos al horizonte. Y cuando el vecino empieza a levantar arsenales, conviene revisar nuestras propias defensas. “Un vecino difícil y un competidor territorial constante” Marruecos no es un enemigo declarado, pero sí un “competidor territorial histórico”. Desde 1956, Rabat ha mantenido una política de reivindicación sobre “Ceuta, Melilla y Canarias”. No es nuevo. No es improvisado. No es simbólico. A lo largo de las últimas décadas, Marruecos ha tensado fronteras, ha incumplido acuerdos y ha utilizado la migración como herramienta de presión diplomática. Cada vez que España ha cedido un palmo, Rabat ha avanzado un metro. La relación entre España y Marruecos está marcada por un patrón repetido; Rabat promete, firma, acuerda… Y luego actúa según su conveniencia estratégica de cada momento. “1860 Tratado de Ward Ras”. – El Sultan de Marruecos reconoce a perpetuidad la soberanía de Ceuta y Melilla. Primer incumplimiento firmado. “1956–1958: Ifni y Cabo Juby” .- España entrega territorios confiando en compromisos marroquíes. “Incumplimiento:” Marruecos ataca Ifni y no retira completamente sus fuerzas. “1975: La Marcha Verde”. –Compromiso ante la ONU de respetar la descolonización del Sáhara. “Incumplimiento”: “Marruecos invade el territorio y fuerza la salida española. “1976 en adelante: El Sáhara como moneda de cambio” .-Promesa de proceso democrático.” Incumplimiento””: Represión, ocupación y bloqueo del referéndum. “2021.- Crisis diplomática y asalto a Ceuta” y cese de ministra Arancha Glez. Laya “2021; España atiende al líder saharaui por razones médicas. – “Incumplimiento” Rabat retira a su embajador y permite la entrada de miles de personas en Ceuta. Y encima exige al traidor de Pedro Sánchez, el cese inmediato a su ministra de Exteriores Arancha González Laya.  “Los incumplimientos clásicos son señales repetidas del mismo temporal” Más allá de los episodios históricos, Marruecos mantiene una serie de “incumplimientos recurrentes”, casi automáticos, que se activan cada vez que quiere más dinero de la CE o presionar a España, como pudieran ser con la “ presión migratoria como arma política”, relajando el control fronterizo según intereses diplomáticos puntuales; “cerrando  unilateralmente las fronteras terrestres”, Melilla ha sufrido cierres prolongados sin aviso ni coordinación y “reivindicando  constantemente  la soberanía sobre  de  Ceuta, Melilla y Canarias”. Rabat afirma respetar la integridad territorial española, pero mantiene viva la reclamación en discursos internos y foros internacionales, y lo hace con la “Manipulación de aguas territoriales”, delimitaciones unilaterales que afectan a Canarias y zonas pesqueras españolas; con “la falta de cooperación selectiva en seguridad marítima”, colaborando solo cuando le conviene y retirada cuando quiere presionar.  “Ceuta y Melilla son dos plazas que resisten… Pero vulnerables” Ceuta y Melilla son españolas, europeas y estratégicas de eso no tenemos dudas. Pero también son dos enclaves rodeados completamente por territorio marroquí. Su vulnerabilidad geográfica es evidente; cualquier conflicto convencional las pondría en situación crítica desde el primer minuto. “Islas Canarias, un el Archipiélago que vive mirando al horizonte” Las Islas Canarias están lejos de la Península, pero muy cerca de Marruecos. Demasiado cerca, quizá, para la tranquilidad que quiere aparentar Madrid (Pedro Sánchez), El centro de pruebas de misiles en Tan-Tan, a tan solo “200 kilómetros de Lanzarote”, es una señal inequívoca de que Marruecos ya juega en otra liga militar. “La alianza Marruecos–EEUU, es un tablero que se inclina demasiado hacia el lodo moro” Estados Unidos actúa según sus intereses estratégicos en el Sahel y África Occidental. Hoy, su socio preferente es Marruecos. Ese respaldo desequilibra el tablero y refuerza la confianza de Rabat. “Mi conclusión estratégica es que la calma mora, nunca es inocente” España no debe temer, pero sí “debe recordar”. Porque la historia nos enseña que Marruecos actúa cuando percibe debilidad y se contiene cuando percibe firmeza y a poco que te duermas, “te la mete de lado” y ahora mismo lo ha intentado de nuevo. Ceuta, Melilla y Canarias no están indefensas, pero tampoco pueden confiar en que la calma actual sea permanente. La alianza militar entre Marruecos y Estados Unidos, la dudosa protección de la OTAN, la modernización acelerada del ejército marroquí y la proximidad geográfica, obligan a España a reforzar su estrategia atlántica, su presencia militar y su capacidad de respuesta. Los marinos lo sabemos bien: “En calma de mar no creas por muy serena que la veas.” Y añadimos: “Si vas a salir a navegar cerca del moro, no te canses de preparar.” España debe prepararse. No para la guerra, sino para evitarla. Porque la mejor defensa es aquella que disuade al adversario antes de que se atreva a dar el primer paso, y con el moro, “hay que poner en práctica, “el sueño del piloto” … “Sí cierras un ojo, abre el otro” “Y eso te lo dice un mauro de Telde y viejo lobo de mar como yo,” que pues después de tanto mundo recorrido, conoce de sobra de lo que son o no capaces estos moros, qué … ¡Casos se han dado! ¡Qué cosas!