Virgen Del Carmen
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Virgen del Carmen 16 de julio

Si comienzo mi artículo con una pregunta seguida de una afirmación y verdad histórica, seguramente, ustedes no solo quedarán pensativos, sino que algunos comenzarán a cuestionarse hasta su propia fe cristiana. ¡Pero tranquilos amigos! ¡Qué no cunda el pánico!  O como diríamos los muros de Telde como yo… ¡Quietas las vacas ahí! Porque escuchar la verdad con mayúscula no solo no ofende a nadie, sino que te lo engrandece el espíritu y además te ayuda a crecer por dentro, como así gusta a nuestra homenajeada de hoy, Nuestra Señora La Virgen de Carmen”.

¿No se han preguntado nunca por qué esta Virgen en particular, la del Monte Carmelo, no se llama María, sino Carmen?

¡Ah, amigo! Por algo muy sencillo como que, la Virgen del Carmen propiamente dicha es 300 años anterior a la Virgen María, hija de Santa   Ana, esposa de San José y madre de nuestro señor Jesús. ¿Como se les ha quedado el cuerpo?

Sería muy aventurado y poco serio firmar que la Virgen del Carmen, poco tienen que ver con María Madre de Dios, pero lo que si es cierto es que la primera, la del Carmen, es tres siglos anteriores al nacimiento de María madre de Jesús que todos conocemos.

 

Una vez dicha esta verdad histórica, que no sé por qué la Iglesia católica tienen tanto miedo en decirlo a los cristianos, como si tuvieran miedo de que no lo fuéramos a entender. Otra vez con esa manía de refugiarse en los secretos y el de echar mano al famoso “doma de fe” y aquí no se habla más del asunto, porque te vas al infierno de cabeza.

¿Cómo Dios nos va enviar al infierno a nadie, por conocer la verdad y además predicarla, cuando el mismo Jesucristo ya nos advirtió que, “la verdad os hará libre” y yo soy la única verdad; el que cree en mi vivirá para siempre.

Bueno, pues dicho lo anterior  y antes de contar la verdeara historia de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, quiero dejar meridianamente claro que ,quien  hoy les habla , ósea yo, Julio César González Padrón, es 100% devoto entusiasta de la Virgen del Carmen; pero no solo porque sea mi patrona como Marino Mercante que soy, sino porque también es la patrona de mi familia desde el año 1937 , cuando en plena Guerra Civil española  le ocurrió algo extraordinario a mi padre, Luius González Pérez,  siendo protagonista la propia Virgen del Carmen. Historia verídica que la contaré al final de este artículo, si es que la emoción y las lágrimas me lo permiten y no me vuelven a jugar una mala pasada.

Pero antes quiero contarles algo a modo de introducción sobre lo que voy a contar sobre nuestra Madre amada

El nombre “del Carmen” viene del “Monte Carmelo o “Viña de Dios”, que está en el actual  Israel, antes Palestina.

Según el Libro de los Reyes, allí vivió el profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración.

Corría el año 300 a. C. y una gran sequía asolaba la región; el profeta subió a la montaña para pedir lluvia a Yahvé ,su Dios y mientras lo hacía diviso que en la mar  se elevaba  una nube de luminosa blancura, que una vez alcanzada cierta altura se desplazó hacia el interior de la tierra y estando justo sobre el Monte Carmelo ,descargó  agua en abundancia (Dana); interpretando  que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada y que les traería  una lluvia de bendiciones .

Aquello que en principio se puede aceptar como “milagro” ,tiene además una explicación científica, pues se trata de un fenómeno meteorológico típico en el mediterráneo cuando el agua se calienta, se evapora y sube hasta llegar a quedarse estabilizado, Luego  eses vapor  en forma de nube,  debido al viento  y al a fuerza de Coriolis, lo normal es que se desplace hacia el este y al llegar esa nube a lo que llaman los meteorólogos “Punto de Rocío”  donde la temperatura del aire es más baja y por encontrarse en la vertical de la tierra, se condensa y  descarga toda su agua de forma precipitada y en abundancia.  Lo que se conoce como “Depresión en altura por aire frio o DANA”.

Elías que, además de hombre sabio, era profeta, interpretó aquella señal del Cielo, como que llegaría un día una Señora, blanca e inmaculada que les proporcionaría la abundancia y la felicidad al su pueblo; en definitiva, el esperado Mesías.

Desde entonces, aquella comunidad se dedicó a rezar a Yahvé por la que sería la Madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen.

Según la tradición, más tarde María la (Madre de Jesús) visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte de su hijo Jesús de Nazaret, seguidas de la Resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre Maria.

Luego sucedieron las invasiones musulmanas en Israel, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpieron, sino que los monjes decidieron trasladarse huyendo hacia Europa.

En una primera invasión decidieron huir por mar aun sin saber navegar y ahí aparece por primera vez la mención a “la Estrella del Mar “

¿Cómo vamos a escaparnos hacia Occidente? se preguntaba aquel pueblo humilde de pescadores, si nosotros desconocemos la navegación de altura.

Y un monje del Monte Carmelo, que además era astrologo, y por lo tanto conocida la posición de las estrellas les dijo…  “No importa, la Estrella del Mar nos guiará”

Seguramente él se refería a “la Estrella Polar”, la que señala fijo el Norte, y así manteniendo el rumbo hacia el Oeste con cierto ángulo de apertura en referencia a la citada estrella, llegarían posiblemente a lo que hoy es Turquía y se salvaron todos.

El Monje les aseguró que los había salvado “La Stella Maris” o “Estrella del Mar” ,y ellos se lo atribuyeron a “la Virgen del Carmelo” que ya Elías, les había dicho que los salvaría del yugo enemigo

Desde ese momento a la corona de la Virgen del Carmen, que hasta ahora llevaba 12 estrellas en alusión a las doce tribus de Israel, se le añadió una central y más grande, como reconocimiento a la “ESTRELLA DEL MAR” que los salvo del ataque musulmán

 

En el Siglo XIII, San Simón Stock quien era superior de la orden de los Carmelos, estaba en oración, preocupado por nuevas persecuciones, cuando al parecer se le apareció mientras dormía, la misma Madre de Dios para decirle“amadísimo hijo, recibe el escapulario de mi orden para que quien muriese llevándolo piadosamente, no padezca el fuego eterno”

El escapulario consiste en dos piezas de tela marrón, colgando una de las piezas sobre el pecho del portador y la otra sobre su espalda que utilizaban los peregrinos del Monte Carmelo para trabajar la tierra. Una especie de ropa de trabajo o buzo actual.

Las piezas se hallan unidas con dos cuerdas o tiras que pasan sobre los hombros del portador y sus escápulas (u omóplatos), de aquí procede el nombre «escapulario». Aunque las imágenes cosidas en el escapulario no son necesarias.

 

En el pasado se requería que el escapulario fuera 100% de lana; de hecho, los hábitos de los propios religiosos carmelitas estás ahora frecuentemente fabricados en otros materiales, menos caros y más resistentes. Normalmente el Escapulario se lleva debajo de la ropa, pero sin agarrarlo con la ropa interior.

Debido al rápido deterioro de la lana en climas tropicales, desde 1910 aquellos investidos dentro de una Hermandad, pueden llevar una medalla como Escapulario bendito, con una imagen de Cristo con “su Sagrado Corazón, en un lado, y al otro una imagen de la “Virgen”.

A pesar de lo cual, San Pío X, dejó patente su preferencia por el Escapulario de tela, así como Benedicto XV también proclamó la arraigada preferencia de la Iglesia por la tela sobre la medalla. Esta preferencia se asienta en que al ser de tela se resalta el simbolismo del Escapulario como prenda de vestir, como hábito.

 

Patrona de los marinos desde siglo XVI

La primera mención clara que la “Virgen es patrona de los marinos”, la tenemos en el siglo XVI y en Mallorca.

En aquella época Mallorca era presa fácil para los saqueos de los piratas turcos, argelinos u Otomanos.

Por ello el Rey de Aragón la puso al mando de la Isla a un Almirante y un grupo de hombre que fueran capaces de repeler aquellos continuos ataques, que destrozaban la isla.

Pero en una ocasión el vigía de la Torre del castillo, diviso una gran flota turca de barcos pirata, que sobrepasaban el número de 50 galeones.

Inmediatamente avisó al Almirante, quien ordenó tocar con la campana ,“arrebato”, para formar las milicias e intentar frenar aquel ataque, y aun consiente de la superioridad enemiga, ordenó, que todos los pescadores se hicieran a la mar con sus pequeñas embarcaciones para al menos intentar retrasar la invasión.

Todos sabían que se dirigían a una muerte segura, pero el Almirante, devoto de la Virgen del Carmen, los despidió desde la playa diciéndolo… ¡Mucha suerte compatriotas y pensad que, si mueren en la batalla, la Virgen del Carmen los llevará al Cielo, ¡Porque así se lo he pedido, que se apiade de vuestras almas! Yo pienso que más de uno de aquellos infelices pescadores, pensaría para sus adentros “mira que listo el jodido Almirante, ¿Por qué no sale él a hacerles frente, si tan seguro está que va a ir al Cielo? Como se nota que es funcionario del gobierno.

La cosa resulto, que tan pronto se habían alejado un par de millas de la costa, se levantó una fuerte tormenta, tan grande que hizo zozobrar a toda la flota turca y a los pescadores los dispersó por toda la mar.

De esta manera, la población entera de Mallorca se libró del ataque turco y de una muerte más que segura.

El Almirante, estaba a convencido que aquella repentina tormenta había sido obra de la “Virgen del Carmen”, para salvar a su pueblo; aunque al mismo tiempo, se lamentaba por aquello pocos pescadores a quien envío a frenarlos en alta mar, hubiesen corrido igual suerte.

Convocó a todo el pueblo para en la catedral hacerle una misa por sus almas al mismo tiempo que agradecer a la “Virgen del Carmen”, por haber levantado aquella terrible tormenta, gracias a la cual la flota de piratas se fue “para carajo” y cuando se estaban celebrando la Eucaristía, sonó de forma misteriosa movida por el viento, la campana de “arrebato”.

Salieron todos asustados y al mirar a la playa, vieron como aquel grupito de lanchas de pescadores que había salido a hacer frente a la terrible flota enemiga, regresaban todos sanos y salvo.

¿Cómo han conseguido sobrevivir cuando la tormenta los alejó de la costa y los dispersó por la mar, y lo que es más increíble, el saber regresar cuando ustedes no son marinos profesionales, sino pecadores de bajura y no saben navegar por altura? Les preguntó el Almirante

Uno de ellos, con lágrimas en los ojos exclamó: “Señor, nos salvó y guio la Estella del Mar, nuestra señora al Virgen del Carmen” Volvían a orientarse por la “estrella Polar” que señala el Norte en el hemisferio norte.

Desde entonces y por orden del rey de Aragón, la Virgen del Carmen es la patrona de la “marina de Guerra”, nombramiento éste ratificado en 1901 cuando nuestra Regente María Cristina de Habsburgo y el ministro de Marina Cristóbal Colón de la Cerda, refrendaron la Real Orden, que vinculaba oficialmente a la Virgen del Carmen con la Armada Española; aunque hay que decir que este nombramiento fue posterior a la aprobación por el Papa León XIII de su condición de protectora de los marinos.

También en el siglo XVI se le añadió y a petición de Santa Teresa doctora de la iglesia, al papa León XIII, que fue quien autorizó a la Santa ingresar en el Carmelo antes de la edad reglamentaria, que se  le añadiera a la imagen de la Virgen el “Niño Jesús” en su brazo; pues ésta le hacía  saber, que era lo normal , toda vez que iba a ser 300 años después la Madre del Salvador y San Juan de la Cruz su confesor, se sumó a la propuesta, y le pidió que en la otra mano de donde le cuelga el escapulario, también portara “una Cuz” como símbolo de los cristianos.

De ahí que se represente en algunos lugares portando no, “el Niño Jesús, sino también una la Cruz”.

Mas tarde en el año cuarenta y pico del siglo pasado, Franco en concordancia con el Vaticano declara oficialmente en España a la Virgen del Carmen como patrona de todas las marinas ósea la mercante, pesca, deportiva y hasta científica.

Cosa esta que no gustó mucho a los pescadores gallegos, pues parecía que le desplazaban a su patrón de toda la vida que, era el bueno San Telmo, cura espectacular y muy querido en Galicia.

San Telmo (o Pedro González Telmo) es protagonistas de muchos relatos. Se cree que su luz —el famoso fuego de San Telmo— aparecía en los mástiles de los barcos durante las tormentas como señal de protección divina.

Esto en realidad se debe a un Efecto meteorológico fosforescente producido por la electricidad estática, que descarga en los mástiles de los veleros, especialmente en aquello que terminan si clásica “la galleta”

Cuando yo navegaba en el buque Guadalupe, mi marinero gallego, durante la travesía por el Atlántico Norte con destino Canadá, (Summer Side, Isla del Príncipe Arturo), exclamó después de observar el fenómeno atmosférico en uno de los mástiles en diciembre de 1997 ¡Don Julio nos ha visitado San Telmo!, no nos pasará nada durante el viaje a Canadá. Estábamos capeando en esos momentos una tormenta del carajo a consecuencia del Ciclón tropical Ana, que venía subiendo por la costa Este de los Estados Unidos y aunque el vórtice se encontraba bien lejos, sus vientos y lluvia nos afectaban y vapuleaban al barco como una cascara de nuez.

 

REPRESENTACION DE LA VIRGEN DEL CARMEN EN LA ACTUALIDAD

La virgen del Carmen, Viste el tradicional hábito de la Orden del Carmen, compuesto por una “Túnica marrón oscuro o café”, como símbolo de humildad y vida austera; un Escapulario de dos piezas rectangulares de tela unidas por cintas que cuelguen sobre el pecho y la espalda.  Y este es el elemento más distintivo y representa la protección de la Virgen, y que, según la tradición, fue entregado por ella misma a San Simón Stock en 1251 como signo de salvación y consagración.

“Un manto beige o blanco”, que representa la pureza y la gracia divina. A menudo cae elegantemente sobre sus hombros en representación de aquella nube blanca que vio Elías elevándose desde el mar frente a Haifas; “Una corona real”, donde muchas imágenes la muestran con una corona dorada, símbolo de su realeza celestial como Reina del Carmelo. Esta debe llevar en su entorno 12 estrella simbolizando a las 12 tribus de David y una solitaria y más grande en el centro que es la Estrella del mar; “el Niño Jesús en brazos”, y en ocasiones suele llevar al Niño Jesús, también vestido con hábito carmelita, reforzando su papel como Madre de Dios y guía espiritual; “Escapularios en las manos” A menudo sostiene pequeños escapularios que ofrece a los fieles, como signo de su promesa de protección; “Con Rostro sereno y maternal” .Su expresión transmite paz, consuelo y cercanía, cualidades que la han hecho tan querida entre marineros, soldados y devotos.

LUGARES EN EL MUNDO DONDE SE VENERA LA VIRGEN DEL CARMEN EN PARTICULAR

“La Virgen del Carmen en España”, no solo en Mallorca: en muchos puertos españoles, como Cádiz, Galicia o Cantabria, o Canarias se cuentan historias donde pescadores atrapados en tormentas fueron salvados tras invocar a la Virgen del Carmen. Por eso se celebra el 16 de julio con procesiones marítimas espectaculares en estos lugares

“Nuestra Señora de Regla – Chipiona (Cádiz)” Se dice que protegía a los navegantes gaditanos frente a naufragios en la desembocadura del Guadalquivir. Muchos marineros juraban haber visto su figura sobre las olas durante tempestades.

“La Virgen de los Navegantes – Sevilla,” , aunque Sevilla está tierra adentro, esta advocación surgió durante la época de los grandes descubrimientos marítimos. Se consideraba protectora de los marineros que partían hacia América y otras tierras desconocidas.

“La Virgen de la Leche y Buen Parto – Filipinas y América Latina”, durante la colonización española, muchas vírgenes locales o traídas desde España fueron adoptadas como protectoras del mar en diferentes regiones.

“Incluso en Relatos vikingos y nórdicos”, aunque más paganos, también hay historias de divinidades como Njörðr, Dios del mar, que calmaba las aguas en tiempos de guerra o tormenta. Los marinos vikingos ofrecían sacrificios para cruzar con seguridad el Mar del Norte.

Y como les dije al principio, les relato a continuación la Historia familiar de mi padre y la Virgen del Carmen

Se trata de una bonita historia real como la vida misma y acaecida a mi padre en Zaragoza, en el año 1937 y durante la contienda de la guerra española.

De entrada, les anticipo, que, si no quieren creerla, por mí no sufra, porque será algo que no me modifique o altere mis fuertes creencias ciegas en la Virgen del Carmen y por supuesto en la narración que mi padre Luis González Pérez, hiciera en vida a sus hijos.

A eso de las 6.45 horas de una mañana algo fría y bastante nublada, se encontraba mi padre con su batallón desayunando en un descampado algo alejado de las trincheras, cuando de repente se escuchó el bramido de los motores de un grupo de aviones que se acercaban volando bajo hacia ello.

Portaba en su fuselaje la bandera e insignia de los nacionales, por lo que en principio no se preocuparon, pero cuando ya estaban casi sobre el batallón, alguien grito por los altavoces colocados en las trincheras que, se encontraban situadas a unos metros más adelante… ¡A CUBIERTA, CUBRIRSE TODO EL MUNDO, ¡SE HAN VIRADO!

Inmediatamente aquel grupo de aviones comenzó a disparar y a tirar bombas contra el batallón que, corría desesperados intentando llegar a las trincheras para protegerse. Muchos no lo consiguieron y allí mismo perecieron víctimas de los disparos y metralla de las bombas.

Mi padre era uno de lo que corría con toda su fuerza, pero cuando comprobó, que no llegaría a tiempo, puso rodillas en tierra y mirando al Cielo, se preparó para morir; pero milagrosamente al mirar hacia arriba, le pareció ver entre las nubes, a la imagen de Virgen del Carmen que le sonreía.

Nos contaba el viejo, que fue tanta la paz que le sobrevino, en ese instante que, solo pudo exclamar ¡Vendita tú eres entre todas las mujeres!

Pero lo que le sorprendido más todavía, fue que, aquel avión que ya tenía prácticamente sobre él, no disparó su ametralladora, ni soltó ninguna bomba.

Creo que está de más contar como se quedaría de impresionado mi padre. Tanto que decidió no contarlo a nadie. Por miedo a que no lo creyeran.

Pero unos días después tuvo un desgraciado accidente con su propio fusil, el cual, se le disparó y la metralla le afectó la cara y parte del ojo derecho haciéndole perder la visión de éste.

Estando en el hospital recuperándose de sus heridas, 30 días después, recibió una carta de su madre que le llegaba desde Telde (era viuda y él su único hijo), donde entre otras cosas le decía textualmente. Cuídate mucho Luisito, porque quiero que regreses vivo de la guerra- Y continuaba diciéndole, aunque yo estoy tranquila y sé que así será, pues esta mañana al terminar la misa de seis, que como sabes nunca falto, al terminar esta se me olvido pedir por ti a la Virgen del Rosario que recordaras que esta al principio del templo y a la izquierda, pero al llegar a la puerta antes de salir me di cuenta y como a mi derecha quedaba  la imagen de la Virgen del Carmen, se lo pedí a ella y tuve la sensación quien me sonrío. Tu dirás que son cosas de santurrona, pero fue así, como te lo cuento lo que ocurrió, hijo mío.

Mi padre Luis al leer aquella carta, se quedó frio, pues había sido escrita el mismo día del bombardeo.

Mi abuela Lucrecia, se lo había pedido a la misma hora de la mañana en que, a él, le había parecido ver entre las nubes a la propia Virgen del Carmen que también le sonreía y le llenó de paz ante aquella aparente muerte segura que le esperaba, si el avión hubiera disparados con sus ametralladoras   o dejara caer una bomba, como lo había hecho los demás que formaban la cuadrilla desertora y que a tantos compañeros habían matado.

Mi padre se lo contó a una monja enfermera que lo cuidaba; ésta tomo nota y le dijo que lo iba a presentar el escrito al obispo de Zaragoza, porque había una comisión que se encargaba de recoger esos posibles milagros. Que mientras tanto no dijera, ni contara nada a nadie. Mas tarde sanó y como mutilado de guerra lo devolvieron a su casa de Telde y fiel a aquella recomendación, no lo contó nunca a nadie; salvo a mi madre y a sus hijos, a quienes también les pidió que lo guardaran en secreto mientras el viviera.

Tengo que decir, que al pobre cuando nos lo contaba, una mil veces y de la misma forma, se les llenaban los ojos de lágrimas y cuando yo un día le dije que quería ser marino, volvió a emocionarse y cuando acabada la carrera salí a navegar por primera vez, me regaló una estatuilla de la Virgen de Carmen, de unos 30 centímetros de altura, que me acompañó colocada en los camarotes de todos los barcos donde estuve y que recorrió conmigo el mundo entero.

Hoy la conservo y ocupa un lugar de honor en mi mesilla de noche, todos los días antes de dormir la saludo con un ¡Buenas noches Madre!

Yo para que no se cayera en un balance del barco, la tenía pegada con Bunitex por la peana a una repisa de mi camarote y durante un temporal que sufrimos por el Atlántico Norte camino de Charleton Taw (Canadá) mi barco que era de bandera inglesa y su radiotelegrafista sirio de religión saudí se reía mucho de mi porque le aseguraba que no tenía miedo mientras ella permaneciera pegada allí.

Ante aquel temporal Adid SHammas que, es como se llamaba, pudo comprobar como todo el camarote se me vino abajo literalmente, pero que la Virgen permanecía en su sitio inamovible, y me dijo “hermano Julio, me voy a hacer cristiano”, porque lo que estoy viendo no puede ser sino fuera un milagro de la madre del profeta, Él llamaba a María, “La madre del profeta” para referirse a Jesús

 

En otro de los viajes que hice a América del Sur y más concretamente a Uruguay, fui a visitar al Obispo monseñor Escarrone, por encargo de su hermano Guillermo, que también era capitán de la marina mercante y que había estudiado conmigo en Tenerife, me aseguró que le iba a encantar mi visita para saludarlo.

Así fue, pues conocí a un ser extraordinario, por cierto, Jesuita y amigo de juventud del que fuera Papa Francisco. Mantuve contacto por mail y WhatsApp hasta hace dos años en que murió en Uruguay.

Yo le conté la historia de mi padre con la Virgen del Carmen y quedó maravillado, al mismo tiempo que, como buen Jesuita, me dijo, sin cuestionar el posible milagro, una opinión científica sobre el asuntó; eso que los científicos llaman “Transmisión y recepción de imágenes telepáticas a distancia por medio cerebral entre personas muy unidas sentimentalmente” Como era el caso de mi padre con su madre viuda

Mi abuela miró a la imagen de la Virgen del Carmen con devoción al mismo tiempo que recordaba a su único hijo amado, que se encontraba lejos en Zaragoza y en la guerra y éste a su vez recibe la imagen que su madre estaba observando con tanto fervor, en ese mismo instante en la iglesia de San Gregoria en Telde y a miles de kilómetros de distancia.

El obispo Escarrone tomó aquella imagen en sus manos y la bendijo y fíjense como son las cosas de la vida. Hace 25 años en los estudios de Radio Aventura, yo se la mostré también al Padre Báez, a quien previamente le había contado la historia de mi padre y éste, el Padre Báez, hizo lo mismo que el obispo de Uruguay, la tomó con mucho respeto y cariño entre sus manos y la bendijo

¿Comprenden ahora por qué yo le tengo a la Virgen Carmen tanta devoción? Me ha acompañado toda la vida, está ahora en mi mesa de noche y siempre le he pedido por el bienestar de mis hijas, a quienes les tengo dicho que el día que muera, me la coloquen dentro de mi ataúd, que quiero seguir compartiendo también la muerte junto a ella.

Lo dicho amigo, esta bonita historia, si la quieren crecer, pues la creen y si no, no se preocupen…. porque a mí particularmente, el que no me creas me la trae “al pairo”. Yo sé que es una verdad absoluta y creo profundamente en ello.

Ahora solo nos queda disfrutar de nuestra fiesta de Carmen y procesión por las calles de los Llanos de Jaraquemada en mi ciudad natal de Telde, y al paso arrojarle arroz a la cara, como se hacía antaño, para que nos siga trayendo buenas cosechas y protegiéndonos a todos. Por cierto, no te asustes, si te sonríe, porque tiene esos arranques de buena Madre celestial, y llegado a este punto y como conclusión final les digo… ¡Sean Felices amigos! y si acuden, nos veremos en la procesión. Qué… ¡Casos se han dado!

¡Qué cosas!

 

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Si comienzo mi artículo con una pregunta seguida de una afirmación y verdad histórica, seguramente, ustedes no solo quedarán pensativos, sino que algunos comenzarán a cuestionarse hasta su propia fe cristiana. ¡Pero tranquilos amigos! ¡Qué no cunda el pánico!  O como diríamos los muros de Telde como yo… ¡Quietas las vacas ahí! Porque escuchar la verdad con mayúscula no solo no ofende a nadie, sino que te lo engrandece el espíritu y además te ayuda a crecer por dentro, como así gusta a nuestra homenajeada de hoy, “Nuestra Señora La Virgen de Carmen”. ¿No se han preguntado nunca por qué esta Virgen en particular, la del Monte Carmelo, no se llama María, sino Carmen? ¡Ah, amigo! Por algo muy sencillo como que, la Virgen del Carmen propiamente dicha es 300 años anterior a la Virgen María, hija de Santa   Ana, esposa de San José y madre de nuestro señor Jesús. ¿Como se les ha quedado el cuerpo? Sería muy aventurado y poco serio firmar que la Virgen del Carmen, poco tienen que ver con María Madre de Dios, pero lo que si es cierto es que la primera, la del Carmen, es tres siglos anteriores al nacimiento de María madre de Jesús que todos conocemos.   Una vez dicha esta verdad histórica, que no sé por qué la Iglesia católica tienen tanto miedo en decirlo a los cristianos, como si tuvieran miedo de que no lo fuéramos a entender. Otra vez con esa manía de refugiarse en los secretos y el de echar mano al famoso “doma de fe” y aquí no se habla más del asunto, porque te vas al infierno de cabeza. ¿Cómo Dios nos va enviar al infierno a nadie, por conocer la verdad y además predicarla, cuando el mismo Jesucristo ya nos advirtió que, “la verdad os hará libre” y yo soy la única verdad; el que cree en mi vivirá para siempre. Bueno, pues dicho lo anterior  y antes de contar la verdeara historia de Nuestra Señora la Virgen del Carmen, quiero dejar meridianamente claro que ,quien  hoy les habla , ósea yo, Julio César González Padrón, es 100% devoto entusiasta de la Virgen del Carmen; pero no solo porque sea mi patrona como Marino Mercante que soy, sino porque también es la patrona de mi familia desde el año 1937 , cuando en plena Guerra Civil española  le ocurrió algo extraordinario a mi padre, Luius González Pérez,  siendo protagonista la propia Virgen del Carmen. Historia verídica que la contaré al final de este artículo, si es que la emoción y las lágrimas me lo permiten y no me vuelven a jugar una mala pasada. Pero antes quiero contarles algo a modo de introducción sobre lo que voy a contar sobre nuestra Madre amada El nombre “del Carmen” viene del “Monte Carmelo o “Viña de Dios”, que está en el actual  Israel, antes Palestina. Según el Libro de los Reyes, allí vivió el profeta Elías con un grupo de jóvenes, dedicados a la oración. Corría el año 300 a. C. y una gran sequía asolaba la región; el profeta subió a la montaña para pedir lluvia a Yahvé ,su Dios y mientras lo hacía diviso que en la mar  se elevaba  una nube de luminosa blancura, que una vez alcanzada cierta altura se desplazó hacia el interior de la tierra y estando justo sobre el Monte Carmelo ,descargó  agua en abundancia (Dana); interpretando  que la visión era un símbolo de la llegada del Salvador esperado, que nacería de una doncella inmaculada y que les traería  una lluvia de bendiciones . Aquello que en principio se puede aceptar como “milagro” ,tiene además una explicación científica, pues se trata de un fenómeno meteorológico típico en el mediterráneo cuando el agua se calienta, se evapora y sube hasta llegar a quedarse estabilizado, Luego  eses vapor  en forma de nube,  debido al viento  y al a fuerza de Coriolis, lo normal es que se desplace hacia el este y al llegar esa nube a lo que llaman los meteorólogos “Punto de Rocío”  donde la temperatura del aire es más baja y por encontrarse en la vertical de la tierra, se condensa y  descarga toda su agua de forma precipitada y en abundancia.  Lo que se conoce como “Depresión en altura por aire frio o DANA”. Elías que, además de hombre sabio, era profeta, interpretó aquella señal del Cielo, como que llegaría un día una Señora, blanca e inmaculada que les proporcionaría la abundancia y la felicidad al su pueblo; en definitiva, el esperado Mesías. Desde entonces, aquella comunidad se dedicó a rezar a Yahvé por la que sería la Madre del Redentor, comenzando así la devoción a Nuestra Señora del Carmen. Según la tradición, más tarde María la (Madre de Jesús) visitó a los monjes y los estimuló a continuar sus oraciones. Luego vino la pasión y muerte de su hijo Jesús de Nazaret, seguidas de la Resurrección y marcha al Cielo de Jesús, y más tarde de su Madre Maria. Luego sucedieron las invasiones musulmanas en Israel, pero las oraciones del Carmelo no se interrumpieron, sino que los monjes decidieron trasladarse huyendo hacia Europa. En una primera invasión decidieron huir por mar aun sin saber navegar y ahí aparece por primera vez la mención a “la Estrella del Mar “ ¿Cómo vamos a escaparnos hacia Occidente? se preguntaba aquel pueblo humilde de pescadores, si nosotros desconocemos la navegación de altura. Y un monje del Monte Carmelo, que además era astrologo, y por lo tanto conocida la posición de las estrellas les dijo…  “No importa, la Estrella del Mar nos guiará” Seguramente él se refería a “la Estrella Polar”, la que señala fijo el Norte, y así manteniendo el rumbo hacia el Oeste con cierto ángulo de apertura en referencia a la citada estrella, llegarían posiblemente a lo que hoy es Turquía y se salvaron todos. El Monje les aseguró que los había salvado “La Stella Maris” o “Estrella del Mar” ,y ellos se lo atribuyeron a “la Virgen del Carmelo” que ya Elías, les había dicho que los salvaría del yugo enemigo Desde ese momento a la corona de