La próxima visita de León XIV a España, prevista entre el 6 y el 12 de junio de 2026, representa uno de los acontecimientos más relevantes de las últimas décadas para el país. No se trata solo del regreso de un pontífice tras quince años de ausencia, sino de un viaje cargado de un profundo simbolismo social y una indudable potencia económica.
Dentro de este itinerario, la inclusión de las Islas Canarias —con paradas confirmadas en Gran Canaria y Tenerife— adquiere una relevancia excepcional. Será la primera vez en la historia que un Papa visite el archipiélago, un hito sin precedentes que sitúa a las islas en el epicentro del escenario mediático global.
Un escaparate al mundo y un respaldo moral
La presencia del Santo Padre garantiza una cobertura internacional masiva. Miles de periodistas y retransmisiones en directo permitirán reforzar la imagen exterior de las islas, proyectándolas más allá de su tradicional y valioso atractivo turístico.
Sin embargo, el viaje tiene un componente geopolítico de primer orden: el Papa ha manifestado su firme interés en conocer de cerca la realidad migratoria del archipiélago, uno de los puntos críticos de entrada a Europa desde África. Este enfoque no solo visibiliza los retos humanitarios que enfrentamos, sino que supone un «respaldo moral de primer orden» para una sociedad que lidia diariamente con esta compleja situación.
El impacto en cifras: mucho más que fe
Desde una perspectiva técnica, los datos preliminares son contundentes. Aunque el coste estimado del viaje ronda los 15 millones de euros, el impacto económico total podría superar los 100 millones. Este beneficio se explica a través del efecto multiplicador en sectores estratégicos:
-
Turismo religioso y generalista: Incremento masivo de la ocupación hotelera por la llegada de fieles y visitantes.
-
Dinamización comercial: La restauración, el comercio minorista y los servicios locales experimentarán un pico de demanda histórica.
-
Inversión en infraestructuras: La organización del evento conlleva mejoras necesarias en transporte, seguridad y telecomunicaciones que quedarán como legado para las islas.
Un catalizador social frente a la controversia
Más allá del balance contable, la visita actúa como un catalizador social. Actos multitudinarios, como el previsto en el Estadio de Gran Canaria, fomentan el sentimiento de comunidad. El mensaje del Papa, centrado en la solidaridad y la justicia social, invita a un debate público constructivo.
No obstante, es justo reconocer que el evento no está exento de debate. Existen voces críticas que cuestionan la suspensión de clases o la alteración de la rutina económica, considerándolas medidas desproporcionadas. Asimismo, la financiación mixta (pública y privada) ha suscitado controversia. Sin embargo, desde las instituciones se defiende este gasto como una inversión estratégica en visibilidad y posicionamiento internacional.
Reflexión final y sentimiento canario
La visita de León XIV no es solo un acto de fe; es un fenómeno multidimensional. A pesar de las críticas de «los cuatro fumados y trasnochados de siempre» —a quienes no hace falta nombrar porque ya todos conocemos—, esta es una oportunidad que debemos celebrar.
Como católico, canario y maúro de Telde, solo me queda darle la bienvenida. Esta es ya su casa, Santidad, un lugar donde, en completa libertad, «podrá pegar el grito». Es una lástima que tenga que partir, pero lo hará pensando en volver, como bien habría dicho mi recordado amigo, el poeta José Antonio Gómez Gómez, quien desde el cielo no se perderá este encuentro.
¡Te vas León XIV pensando en volver, es imposible no hacerlo…! A sus infinitas playas y a sus lunas, de aguas puras y cristalinas, a las arenas doradas, a sus aires africanos o a sus manglares de lava, de arrecifes y salinas… Al vino de malvasía.
Se irá usted, Robert Francis Prevost (para los amigos), algo amurriado y con un poco de magua. Pero ¡mira a ver, hombre!, no deje de darse un saltito por aquí de vez en cuando. Regrese pronto, que aquí nadie le julea. No tarde mucho, que uno ya peina canas y no quisiera que, cuando pregunte por este servidor, le digan que ya «partió pá las plataneras» después de quedarse más arrugado que un higo pasado de El Hierro.
Y por cierto, no se me achique ante personajes como Trump —que es mucho ruido y pocas nueces— ni ante los «Zares» rusos o los conflictos de Netanyahu. Son pocos y cobardes frente a la fuerza de la paz. Así que… ¡Arriba d´ello, chiquillo!
¡Qué cosas!
