Vida en el desierto

En la vida muchas veces nos hemos cuestionado porque tenemos experiencias negativas, complicadas e incluso porque tenemos que sufrir. Tantas preguntas que nos planteamos que perdemos la posibilidad de buscar la solución o ver más allá de lo que la experiencia nos quiere enseñar a través de pruebas.

Nadie dijo que fuera fácil caminar descalzo por el desierto, la arena quema, el sol penetra como agujas en la piel, la sed se duplica en cada paso y por más que miramos a nuestro alrededor en ese momento la soledad es nuestra compañía. Es aquella que nos indica que es el momento para estar abiertos para aprender algo más, que en un futuro cercano nos servirá para seguir avanzando, con mayor seguridad. Tal vez, ese desierto que hemos vivido sea la esperanza y fuerza para otra alma herida. No es cuestión de culparnos ni buscar culpables, se trata de no perder la fe. Saber que lo importante no es llegar, sino el camino que debemos experimentar.

Avanzar es perdonar, aunque hayamos sido heridos. Seguir caminando con la cabeza alta porque la vida es un conjunto de experiencias, de las cuáles nos mostrarán los caminos que tenemos que vivir. Puede que nuestras enseñanzas sean palabras de aliento, para aquellos que caminan sin dirección, dejándose gobernar por el miedo, por los prejuicios, por no atreverse a ver la verdad. Es sencillo a largo plazo, guardar silencio y permitir que nada tenga solución, si somos nosotros los que podemos perder al hablar con la verdad.

Caerse y perderse es necesario para aprender y mejorar, aunque en el momento no lo vemos. Sentimos que nuestros pasos los damos solos, cuándo la realidad es que aquellos que nos aman también caminan a nuestro lado. No lo vemos porque somos nosotros los que tenemos que superar la prueba y al final del camino, dónde creemos que no hay nadie, nos esperan para vernos más fuertes y sabios. Tal vez caminar descalzo por el desierto, quemé nuestros pies pero jamás nuestro corazón.

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Aldea San Nicolas
Redacción NorteGranCanaria

La Aldea de San Nicolás felicita al apicultor Francisco Díaz ‘Paquito’ por su reconocimiento en el Concurso Oficial Insular de Mieles del Cabildo de Gran Canaria

Francisco Díaz Díaz ha sido distinguido este miércoles en la Granja Agrícola Experimental con uno de los premios en la categoría de apicultores aficionados El Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás felicita al apicultor aldeano Francisco Díaz Díaz, conocido popularmente como ‘Paquito’, por el reconocimiento obtenido en el XX Concurso Oficial Insular de Mieles, cuya entrega de premios se celebró este miércoles en la Granja Agrícola Experimental del Cabildo de Gran Canaria. El acto, al cual asistió el alcalde y concejal de Sector Primario del municipio, reunió a representantes del sector de la producción agraria, ganadera y apícola de la isla y sirvió para reconocer a los ganadores de los últimos Concursos Oficiales Insulares de Vinos, Quesos y Mieles. En la categoría de apicultores aficionados, Francisco Díaz Díaz ‘Paquito’ fue distinguido en la modalidad de miel clara, junto a Plácido García Molina, en ámbar; Alexis Monzón López, en oscura; Iraida de las Nieves Díaz Díaz, en hortelanilla; y José Antonio Rodríguez Socorro, en pitera. El alcalde y concejal de Sector Primario de La Aldea, Pedro Suárez, ha trasladado su felicitación al apicultor aldeano y ha destacado que “este reconocimiento es motivo de orgullo para todo el municipio porque certifica el trabajo, la dedicación y el conocimiento de nuestros productores”. En este sentido, ha señalado que “la actividad de personas como Francisco demuestra la importancia de seguir apoyando y visibilizando el sector primario, que forma parte de nuestra identidad y de nuestra economía”. Desde el Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás reiteramos la felicitación a Francisco Díaz ‘Paquito’ por este reconocimiento y destacamos el esfuerzo de todos los hombres y mujeres del municipio que mantienen viva la actividad de nuestro sector primario y contribuyen a preservar y mejorar la calidad de los productos locales.