Reunion Cabildo - Teror
Reunion Cabildo - Teror
El Ayuntamiento de Teror acuerda con el Cabildo la mejora en la seguridad de varias vías del municipio
El vicepresidente primero y consejero de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, visitó Teror este martes para mantener un encuentro de trabajo con el alcalde, José Agustín Arencibia.
El alcalde de Teror, José Agustín Arencibia, y el vicepresidente primero y consejero de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, han mantenido este martes 10 de marzo un encuentro de trabajo en el Ayuntamiento de Teror, para tratar sobre los proyectos y actuaciones de ámbito insular en el municipio, principalmente en materia de seguridad de las carreteras.
Entre los asuntos tratados, José Agustín Arencibia, acompañado del primer teniente de alcalde, Sergio Nuez, y la concejala de Vías y Obras y Movilidad, Laura Quintana, expusieron al consejero insular la necesidad de mejorar el trayecto peatonal entre el barrio de Lo Blanco y San José del Álamo, una reivindicación vecinal en la mejora de la GC- 211 que afecta a la seguridad de la vía.
Por parte del Cabildo, Augusto Hidalgo explicó que se está trabajando en un proyecto de mejora de la seguridad de esta vía, en asfaltado y barreras, sin que se tenga que realizar para ello procedimiento de expropiaciones, ya que alargaría mucho el tiempo de ejecución de la obra y, en la medida de lo posible, y si el terreno disponible de carretera lo permite, se valoraría esta solicitud.
En cuanto a la mejora del tramo urbano de la recta y puente de Miraflor, el consejero insular anuncio que próximamente presentaría este proyecto, con el que se mejorará el ensanche y la seguridad de esta zona de la GC-21 conflictiva para el tráfico y para peatones.
En la reunión con técnicos del Cabildo de Gran Canaria y del Ayuntamiento de Teror se abordaron además otras cuestiones, como la situación del proyecto de conexión de la GC-21 con la circunvalación; la mejora de accesos a paradas de guagua en carreteras insulares que afectan a la seguridad de los viandantes; o la rehabilitación del talud caído con las lluvias en la rotonda de  Finca la Palma, en la entrada al casco urbano de Teror.
El consejero Augusto Hidalgo se comprometió con el alcalde y el Gobierno municipal a hacer seguimiento de estos asuntos y de mantener próximas reuniones de trabajo con el objetivo de mejorar la seguridad y estado de las vías en el municipio.
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El Tablero Nuclear ¿es El Enriquecimiento De Uranio Un Derecho Soberano O Un Pulso Al Poder
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El tablero nuclear: ¿Es el enriquecimiento de uranio un derecho soberano o un pulso al poder?

Hablar del programa nuclear iraní suele ser un ejercicio de simplificación peligrosa. En el relato mediático dominante, el mundo se divide en dos trincheras: para unos, Irán es una amenaza existencial; para otros, una víctima del doble rasero de Occidente. Sin embargo, la realidad habita en una zona gris mucho más incómoda. Ni Teherán actúa con la transparencia que proclama, ni Washington —especialmente bajo la doctrina que marcó la era Trump— lo hace con la legitimidad que invoca. En el corazón de este conflicto subyace una pregunta que el derecho internacional responde con una claridad asfixiante: ¿Tiene Irán derecho a enriquecer uranio? La respuesta es sí… pero con matices. El derecho frente a la sospecha Desde el punto de vista jurídico, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) es explícito: reconoce el derecho inalienable de todos los Estados a desarrollar energía nuclear con fines pacíficos. Irán se aferra a este principio como una línea roja innegociable. Es una lógica comprensible; ningún Estado soberano acepta de buen grado que se le imponga un techo tecnológico. No obstante, el enriquecimiento de uranio no es una actividad neutral. Es una tecnología de doble uso. Cuando un país insiste en mantenerla mientras mantiene zonas de sombra ante los inspectores internacionales, el mensaje que proyecta no es solo de soberanía, sino de ambigüedad calculada. Irán no es el único responsable de esta desconfianza, pero tampoco es un actor inocente en este juego de espejos. Washington y la ley del más fuerte Sería un error de análisis —y un ejercicio de autoengaño— señalar únicamente a Teherán. Estados Unidos suele presentarse como el garante del orden global, pero su actuación es, con frecuencia, selectiva. Washington no discute solo el riesgo de una bomba; discute quién tiene el permiso para sostener el mando a distancia. Durante los últimos años, la estrategia estadounidense ha desbordado los límites del propio derecho internacional. Imponer sanciones masivas que asfixian a una población o amenazar con el bombardeo de infraestructuras no es una extensión de la norma jurídica, sino una expresión de poder puro y duro. En este escenario, las reglas dejan de ser principios universales para convertirse en instrumentos arrojadizos. 2015: El espejismo del equilibrio El acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA) fue, por un breve periodo, la excepción que confirmó la regla. Demostró que era posible establecer límites verificables a cambio de reconocimiento y alivio económico. Su ruptura unilateral evidenció que el problema nunca fue puramente técnico, sino profundamente político. Hoy, el debate sigue atrapado en una paradoja circular: Irán tiene derecho a la energía nuclear, pero su comportamiento alimenta la desconfianza que limita ese derecho. Estados Unidos tiene razones para preocuparse por la proliferación, pero sus métodos coercitivos dinamitan la legitimidad de su postura. Una conclusión incómoda Quizá la reflexión más honesta sea que el derecho internacional no existe en el vacío; convive con un sistema donde el poder decide cuándo y cómo se aplican las leyes. La pregunta real no es si Irán tiene el derecho jurídico de enriquecer uranio, sino quién tiene la fuerza suficiente para decidir hasta dónde llega ese derecho. En el sistema internacional, la justicia y la política rara vez caminan por sendas separadas. Y como diríamos en mi tierra, en Telde, con esa sabiduría de quien ha visto mucho y se fía poco: “No hay muladar sin pulgas, ni linaje sin manchas”. En este tablero, si te despistas, te la juegan hasta el fondo. Porque al final, en las altas esferas del poder, las certezas absolutas suelen ser siempre la primera víctima de la guerra. ¡Qué cosas tiene el mundo! Claves del análisis: El Tratado de No Proliferación: El marco legal que ampara y, a la vez, limita las ambiciones de Teherán. La Doctrina del Doble Rasero: Cómo las potencias utilizan la seguridad global para proteger intereses estratégicos. Poder vs. Derecho: El conflicto donde la geopolítica se impone sobre los tratados firmados. ¡Qué cosas!