Al otro lado del fuego
Al Otro Lado Del Fuego
Al Otro Lado Del Fuego

Quedan cinco días para Beltane… y algo en el aire ya ha empezado a cambiar.

No es algo que pueda explicarse de manera fácil, ni siquiera utilizando las mejores palabras y las más precisas, pues va más allá de la razón, de la lógica, y sólo sintiéndolo con el alma es que puede llegar a entenderse. Es algo así como una vibración suave, casi imperceptible, que se cuela entre los primeros rayos del sol del día y se queda suspendida en la piel como el eco de un susurro, lejano y antiguo. Y durante este tiempo, la tierra se para y respira más lento… o más profundo.

Todavía recuerdo la primera vez que lo sentí. Fue al amanecer.

Desperté unos segundos antes de que sonara el despertador, con el corazón latiendo expectante, como si ya supiera que algo estuviera a punto de ocurrir. Me mantuve unos minutos mirando al techo, en silencio, escuchando la ausencia de ruido de la casa, hasta que un cosquilleo leve en la base del cuello llamó mi atención.

Beltane se acercaba.

Crecí escuchando a la abuela hablar de esa noche como si fuera un umbral invisible que todo el mundo debía cruzar, pero sobre todo nosotras, las brujas.

—Celebramos que el mundo nos abre una puerta —me decía— para que todo aquello que deseamos llegue a nosotras… si se pide de manera correcta.

Nunca supe si creérmela del todo, pero cada año, a medida que iba creciendo y madurando, siempre que terminaba abril me invadían sus recuerdos y algo dentro de mí se despertaba. Una inquietud. Un anhelo. Un deseo pidiendo salir.

Hoy ya es 27 de abril. Tras la ventana de mi habitación el cielo sigue teñido de azul oscuro, pero sobre el horizonte empiezan a insinuarse los primeros tonos dorados. Las flores del patio, húmedas por el rocío, parecen más vivas que de costumbre y empiezan a abrirse para recibir lo que está por suceder.

Dos días.

Solo dos días para cruzar el fuego.

Últimamente no he dejado de soñar. Siempre el mismo sueño. Camino descalza por el bosque siguiendo luces que se mueven entre los árboles, como si flotaran. Cruzo ríos y esquivo plantas hasta llegar a un claro iluminado por una gran higuera donde bailan seres sin rostro envueltos en telas que parecen hechas del propio viento. Y justo antes de despertar, uno de esos seres me mira desde el otro lado del fuego.

Uno que parece conocerme.

Uno que parece esperarme.

***

Tres días para Beltane.

He decidido volver al lugar al que solía ir con mi abuela a celebrar aquel ritual: una montaña solitaria, rodeada de pinos y silencio. Hace muchos años que no subo. Desde que ella murió, todo allí me recuerda a ella, como si una parte muy suya se hubiese quedado en el lugar y su recuerdo me duela demasiado.

Pero hoy, me levanté con la imperiosa necesidad de volver.

El sol del atardecer me iluminó el camino hasta el sendero, cubierto de hojas secas y piñas, y el viento susurraba entre las altas y delgadas ramas acariciando mi energía con la suya.

Arriba, el lugar vibraba.

En el centro, donde ella solía encender la hoguera, la tierra estaba marcada, oscura, viva. Como si guardara en su calor la memoria de todos los fuegos que habían ardido allí.

Cerré los ojos unos instantes respirando profundo, evocando su recuerdo, disfrutando con su aroma y el sonido de su voz que venía a mí como si todavía estuviera presente, como si nunca se hubiera ido. Y entonces lo vi.

Al otro lado del fuego, ese que no estaba, pero sentía, había un hombre mirándome.

***

Solo queda una noche para Beltane… y ya no tengo miedo.

Tengo todo preparado tal y como ella me enseñó: flores secas, cintas de colores, velas blancas y rojas.

Dentro de mí ya no quedan dudas, ni escepticismos, ni necesidad de entenderlo todo. Porque, después de todo, por fin lo he entendido: hay cosas que no deben comprenderse, sino sentirse.

Es hora de partir.

La luna, desde arriba, se ve grande, brillante y elevada. El cielo está despejado y cubierto de estrellas. Demasiadas estrellas solo para verme.

Preparo todo con esmero y enciendo la hoguera, tal y como ella lo hacía. El fuego no tarda en crecer, alimentado por algo más que por la hierba seca. Las llamas bailan, vivas, intensas, proyectando sombras que se movían con voluntad propia.

Respiré hondo… y crucé. Atravesé el fuego y ahí estaba él, esperándome.

—Llegaste —susurra, con los ojos cargados de siglos de historias, de encuentros y despedidas, de vidas que se han buscado una y otra vez sin saberlo.

Su presencia la sentí eterna.

—Siempre lo hago —le respondí, entendiendo el verdadero significado de Beltane.

Porque esta festividad no es solo una celebración. Es un recuerdo. Un pacto antiguo entre almas que se reconocen más allá de la vida, del miedo y de la razón. Es fuego que crepita, estrellas que giran lentamente alrededor, deseos que se cumplen y un mundo que, por un instante, se detiene a mirar.

***

Quedan 365 días para el próximo Beltane… todo un año para seguir soñando.

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Festival RaÍces Guienses
Nuestras Fiestas
Redacción NorteGranCanaria

Sara Molina, María Casal, Adonay Díaz y Selene Jorge serán este martes los protagonistas del Festival Raíces Guienses de las Fiestas de La Virgen 2026

Los solistas estarán acompañados por La Bear Band, la orquesta de las Escuelas Artísticas Ciudad de Guía  El programa de las Fiestas de La Virgen reserva su noche de este martes para poner en valor y celebrar el talento local.  La Plaza Grande acogerá, a partir de las 21:00 horas, la sexta edición del VI Festival Raíces Guienses, un evento ya consolidado en el programa de las Fiestas de La Virgen  que reúne sobre el escenario a destacadas voces e intérpretes nacidos en el municipio o estrechamente vinculados con esta ciudad. Este año se contará con las actuaciones de los solistas Sara Molina, María Casal, Adonay Díaz y Selene Jorge. Cada uno de ellos abordará un repertorio especialmente adaptado y diseñado para esta velada, en la que se fusionarán diferentes géneros y estilos musicales pensados para emocionar a vecinos y visitantes de todas las edades. El acompañamiento instrumental de este concierto correrá a cargo de La Bear Band, la  orquestal de las Escuelas Artísticas Ciudad de Guía. El Festival Raíces Guienses nació con el objetivo de ofrecer un escaparate de nivel a los artistas locales en el marco de las fiestas patronales y con los años se ha convertido en un extraordinario punto de encuentro para intérpretes de estilos muy diferentes. Tarde de ocio para los más pequeños Antes del arranque del festival, la jornada festiva del martes dedicará sus primeras horas al público infantil y familiar. A partir de las 17:00 horas el entorno de la Plaza Grande se transformará en un parque de juegos al aire libre donde disfrutar de enormes castillos hinchables.