Jesus Lasso (1)
Jesus Lasso (1)
Adiós a Jesús Lasso: Se apaga una de las voces más auténticas del deporte en Lanzarote

Lanzarote se siente hoy un poco más vacía. Este miércoles, 4 de marzo de 2026, nos tocó despedir a Jesús Lasso Cabrera, una de esas voces que ya dábamos por sentadas porque siempre estuvieron ahí, al pie del cañón. Tenía 68 años y, la verdad, se nos ha ido demasiado pronto.

Jesús no era un periodista cualquiera; era de los que ya no quedan. Empezó en esto con solo 15 años, cuando la mayoría de nosotros apenas estamos descubriendo qué queremos hacer con nuestra vida. Él ya lo tenía claro: lo suyo era contar lo que pasaba en el deporte de su isla.

Una vida dedicada a la información

Si viviste en Lanzarote en las últimas décadas, es imposible que no te hayas cruzado con su trabajo. Pasó por prácticamente todos los medios locales: prensa escrita, radio y televisión. No importaba el formato, lo importante era la noticia y, sobre todo, la pasión con la que la transmitía.

  • Fútbol: Fue un seguidor incondicional de la UD Lanzarote, pero su conocimiento no terminaba en el césped.

  • Balonmano: Se convirtió en un especialista respetado por todos.

  • Deportes Autóctonos: Quizás aquí es donde más se notaba su cariño por la tierra. Nadie narraba la vela latina o la lucha canaria con el respeto y la profundidad que él le ponía.

Un legado que se queda con nosotros

Después de más de medio siglo de carrera, los premios y reconocimientos llegaron de forma natural. Pero más allá de las placas y los trofeos, lo que realmente queda es el vacío que deja en la profesión y en quienes lo escuchábamos cada día. Era un periodista de raza, de los que se pateaban las canchas y conocían a los protagonistas por su nombre.

Desde aquí, queremos mandar un abrazo enorme y nuestras más sinceras condolencias a su familia y a sus amigos. Perder a alguien así duele, pero nos queda el consuelo de que su trabajo ya es parte de la historia de nuestra isla.

Buen viaje, Jesús. Descanse en paz.

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Esteban Y Su Madre
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La madre que me parió por Esteban Rodríguez García

Hay expresiones que nacen del alma y guardan verdades eternas. “La madre que me parió” es una de ellas. Dicha con ternura, con asombro o con memoria, nos devuelve al origen, al primer abrazo, al primer cuidado, a esa presencia que nos sostuvo antes incluso de saber quién éramos. Con motivo del Día Internacional de la Madre, quiero rendir tributo a mi madre y, a través de ella, a todas las madres. También a todas las personas que, sin haber parido, han ejercido de madre: quienes han cuidado, acompañado, protegido, alimentado, escuchado y sostenido la vida de otros con entrega silenciosa. Madre es una palabra profundamente vinculada al cuidado, a la atención, al hogar, al crecimiento. Madre es símbolo de vida, de ayuda, de presencia. Es canal por donde la vida llega, pero también raíz desde la que muchas vidas aprenden a mantenerse en pie. Una madre no solo da vida; muchas veces enseña a vivirla. Mi madre representa para mí a esa madre universal, eterna, que continúa más allá de la muerte física. Cuando su cuerpo se disuelve en el tiempo, su espíritu permanece latente en quienes la amaron, la conocieron o recibieron algo de ella. Basta con nombrarla para sentir su presencia. Basta con recordarla para que vuelva su sonrisa, su manera de estar, esa energía serena que todavía acompaña. Ella fue ejemplo vivo de superación y resiliencia. Tenía la capacidad de sobreponerse a los acontecimientos con una calma que no era resignación, sino sabiduría. Respondía a la vida desde la atención plena, desde una serenidad sencilla, desde una sonrisa capaz de abrazar el alma. Su fuerza no hacía ruido, pero sostenía. Su forma de cuidar no imponía, pero dejaba huella. Su presencia tenía ese poder indestructible que sigue impulsando a continuar, incluso en la adversidad. Por eso, celebrar a la madre es celebrar la vida cuidada, la vida acompañada, la vida sostenida por manos que muchas veces dieron más de lo que tenían. Es reconocer la memoria de quienes ya partieron y agradecer a quienes todavía están. Es mirar con gratitud a todas esas personas que han hecho del cuidado una forma de amor. Feliz Día de la Madre a todas las madres y a todas las personas que, sea cual sea su condición, han ejercido la maternidad desde el amor, la presencia y la entrega.