Doña Tomasa Una Luz Que Permanece
Doña Tomasa Una Luz Que Permanece
En Memoria de Doña Tomasa: Una Luz que Permanece

Lectura del santo evangelio según San Lucas 4, 14-22a (Se mantiene el texto bíblico íntegro por su carácter litúrgico)

Semblanza de una vida con propósito

Al igual que las palabras de gracia que hoy resuenan en el Evangelio, la vida de doña Tomasa se despliega ante nosotros como un testimonio de entrega y luz. No nos reunimos para un adiós definitivo, sino para celebrar un «hasta pronto», cobijados por el brillo de un legado que continuará guiando nuestros pasos.

Tomasa no solo habitó su tiempo; lo enriqueció. Nos deja la huella imborrable de una mujer entrañable y cercana, cuya conversación era siempre un refugio y su mirada, un lenguaje capaz de transmitir con firmeza y ternura lo que el corazón dictaba.

Su compromiso con su querido Valleseco fue el motor de una vida activa y generosa. Fue una mujer de vanguardia que, desde su juventud, entendió que el conocimiento era el camino, formándose en estudios administrativos en la Universidad Laboral de Las Palmas de Gran Canaria. Esa vocación de servicio la llevó a ser pilar fundamental en la Asociación de Antiguos Alumnos y Personal de la Universidad Laboral y del C.I.F.P. Felo Monzón Grau Bassas, de la que fue vocal desde su fundación en enero de 2024.

 

Muchos la recordaremos siempre con afecto tras el mostrador del mítico Casino de Valleseco, donde su labor como cajera fue mucho más que un oficio: fue un punto de encuentro y una lección diaria de profesionalidad y buen trato.

Despedida y Honras Fúnebres

Invitamos a familiares, amigos y vecinos a acompañarnos en los actos en su memoria:

  • Acto de Cremación: Tendrá lugar hoy, sábado 10 de enero de 2026, a las 15:30 horas, en el Tanatorio Fucasa Mémora (Las Palmas de Gran Canaria).

  • Funeral y Misa por su eterno descanso: Se celebrará el próximo martes 20 de enero de 2026, a las 18:30 horas, en la Iglesia de San Vicente Ferrer, en su amado Valleseco.

Hoy, al igual que en la sinagoga de Nazaret, podemos decir que sus palabras y sus actos de gracia se han cumplido entre nosotros. Descanse en paz.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Eduardo García Benítez
Noticias Culturales
NGC

Eduardo García Benítez: El poeta que aprendió a sembrar versos sobre la piel

Bajo el antiguo pseudónimo de E. Savinien, el escritor aruquense ha cautivado a miles de lectores. Hoy, despojado de su máscara, nos revela la mirada profunda detrás de una de las líricas más apasionadas de la literatura canaria actual. Hay nombres que se escriben con tinta y otros que se graban a fuego. Durante mucho tiempo, en los círculos literarios y en los rincones más románticos de la red, circulaba un nombre que parecía rescatado de una novela del siglo XIX: E. Savinien. Se trataba de una voz enigmática, una suerte de «héroe romántico» moderno que llegaba a los corazones con una delicadeza casi quirúrgica, pero de quien poco se sabía más allá de su capacidad para conmover. Sin embargo, el misterio ha dado paso al hombre. Detrás de esa estela de romanticismo se encuentra Eduardo García Benítez, un poeta natural de Arucas que ha decidido que ya es hora de poner rostro a la palabra. Y lo hace con unos ojos negros, profundos, que parecen captar cualquier atisbo de belleza o melancolía que flote en el aire, transformándolo inmediatamente en métrica y sentimiento. Una poética de la siembra Lo que diferencia a García Benítez de otros autores contemporáneos es su fisicidad. Eduardo no escribe al amor como un concepto abstracto o lejano; su poesía se siente, se toca y se padece. Posee la extraña habilidad de sembrar versos con la misma precisión y urgencia con la que se siembran besos. En su obra, la piel es el lienzo y la palabra es el surco. Hay una conexión telúrica en su estilo, quizás heredada de esa Arucas de piedra y verde, que le permite hablar de la pasión sin caer en el cliché. Sus poemas son, en esencia, encuentros: Pasión sin filtros: Una entrega absoluta que no teme a la vulnerabilidad. Dualidad: El equilibrio perfecto entre la elegancia del antiguo Savinien y la honestidad cruda de García Benítez. Identidad: El arraigo a su tierra como motor de una sensibilidad universal. El rostro tras la rima Conocer a Eduardo es comprender que su poesía no es un disfraz, sino una extensión de su propia mirada. Al dejar atrás el refugio del pseudónimo, el poeta no solo nos regala sus textos, sino su transparencia. Esos «maravillosos ojos negros» de los que hablan quienes le conocen no son solo un rasgo físico, sino el espejo de alguien que no permite que la poesía pase de largo sin ser invitada a quedarse. En un mundo digital saturado de textos vacíos y sentimientos prefabricados, la irrupción de Eduardo García Benítez es un recordatorio de que el romanticismo no ha muerto; simplemente estaba esperando a que alguien con la valentía suficiente volviera a sembrarlo con la punta de los dedos. Arucas tiene en Eduardo una voz que no dejará indiferente a nadie. Porque, al final del día, todos buscamos a alguien que sepa leernos la piel como si fuera un libro abierto.