Manuel Melián Mendoza D.e.p
Manuel Melián Mendoza D.e.p
In Memoriam: Manuel Melián Mendoza, un caballero de fe y templanza

El pasado 5 de enero de 2025, la comunidad de Firgas despidió a uno de sus vecinos más íntegros: D. Manuel Melián Mendoza. Su partida deja un vacío profundo, pero también un legado de serenidad y valores que permanecerá vivo en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

Una vida guiada por la fe y la calma

Manuel se marchó como vivió: con la paz del deber cumplido. Hombre de profundas convicciones cristianas, su transición recordó a muchos la pasividad del espíritu frente a la tempestad, tal como narra el Evangelio de San Mateo (8:23-27). En aquel pasaje, mientras los vientos azotaban la barca y el temor se apoderaba de los discípulos, el Señor dormía en calma, para luego levantarse y traer la bonanza.

De la misma manera, Manuel fue ese puerto seguro para los suyos. En los tiempos de dificultad, actuó siempre con serenidad, principios y una formalidad inquebrantable. Fue un hombre que hizo de la fe su camino, no con grandes alardes, sino con un silencio acertado y una presencia constante.

Un ejemplo de humanidad

Quienes compartieron vida con él lo definen como un «firguense sencillo», aunque su talla moral dictaba lo contrario. Manuel fue, ante todo, un caballero honorable. Destacó por ser:

  • Magistral consejero: Siempre dispuesto a guiar con sabiduría.

  • Hombre resolutivo: Pendiente de proveer y cuidar cada detalle, tanto en lo público como en lo privado.

  • Pilar familiar: Un gran padre y un magnífico esposo.

Su humanidad y sus valores representan un referente necesario en los tiempos actuales. Manuel Melián Mendoza no solo fue un amigo de sus amigos, sino un hombre de brega que enfrentó la vida con la misma autoridad silenciosa con la que el maestro calmó las aguas.

Invitación a la Eucaristía

La familia y allegados invitan a la comunidad a unirse en oración para celebrar su vida y rogar por su eterno descanso.

  • Lugar: Iglesia de San Juan, Arucas.

  • Fecha: Miércoles, 7 de enero.

  • Hora: 19:00 horas.

«¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?» (Mt 8:27). Descanse en paz, D. Manuel Melián Mendoza.

Compartir
Más Noticias

Suscribete a nuestro newsletter

Eduardo García Benítez
Noticias Culturales
NGC

Eduardo García Benítez: El poeta que aprendió a sembrar versos sobre la piel

Bajo el antiguo pseudónimo de E. Savinien, el escritor aruquense ha cautivado a miles de lectores. Hoy, despojado de su máscara, nos revela la mirada profunda detrás de una de las líricas más apasionadas de la literatura canaria actual. Hay nombres que se escriben con tinta y otros que se graban a fuego. Durante mucho tiempo, en los círculos literarios y en los rincones más románticos de la red, circulaba un nombre que parecía rescatado de una novela del siglo XIX: E. Savinien. Se trataba de una voz enigmática, una suerte de «héroe romántico» moderno que llegaba a los corazones con una delicadeza casi quirúrgica, pero de quien poco se sabía más allá de su capacidad para conmover. Sin embargo, el misterio ha dado paso al hombre. Detrás de esa estela de romanticismo se encuentra Eduardo García Benítez, un poeta natural de Arucas que ha decidido que ya es hora de poner rostro a la palabra. Y lo hace con unos ojos negros, profundos, que parecen captar cualquier atisbo de belleza o melancolía que flote en el aire, transformándolo inmediatamente en métrica y sentimiento. Una poética de la siembra Lo que diferencia a García Benítez de otros autores contemporáneos es su fisicidad. Eduardo no escribe al amor como un concepto abstracto o lejano; su poesía se siente, se toca y se padece. Posee la extraña habilidad de sembrar versos con la misma precisión y urgencia con la que se siembran besos. En su obra, la piel es el lienzo y la palabra es el surco. Hay una conexión telúrica en su estilo, quizás heredada de esa Arucas de piedra y verde, que le permite hablar de la pasión sin caer en el cliché. Sus poemas son, en esencia, encuentros: Pasión sin filtros: Una entrega absoluta que no teme a la vulnerabilidad. Dualidad: El equilibrio perfecto entre la elegancia del antiguo Savinien y la honestidad cruda de García Benítez. Identidad: El arraigo a su tierra como motor de una sensibilidad universal. El rostro tras la rima Conocer a Eduardo es comprender que su poesía no es un disfraz, sino una extensión de su propia mirada. Al dejar atrás el refugio del pseudónimo, el poeta no solo nos regala sus textos, sino su transparencia. Esos «maravillosos ojos negros» de los que hablan quienes le conocen no son solo un rasgo físico, sino el espejo de alguien que no permite que la poesía pase de largo sin ser invitada a quedarse. En un mundo digital saturado de textos vacíos y sentimientos prefabricados, la irrupción de Eduardo García Benítez es un recordatorio de que el romanticismo no ha muerto; simplemente estaba esperando a que alguien con la valentía suficiente volviera a sembrarlo con la punta de los dedos. Arucas tiene en Eduardo una voz que no dejará indiferente a nadie. Porque, al final del día, todos buscamos a alguien que sepa leernos la piel como si fuera un libro abierto.